Nuevo Mundo

Podría pasar como una más de las ñoñas y edulcoradas moralinas que circulan, pero una vez la destapas (y la tercera estrofa obliga a mirar con lupa todas las demás),  apesta. Quizás es que he pillado el coronavirus y me ha cambiado el olfato. O son los años y este es ya otro mundo. El de una innecesaria humanidad que tras unos años de teletrabajo y buenos sueldos propiciados por nuestro preparadísimo y diligente gobierno (mejor imposible, se está viendo), decidirá detener el cambio climático suicidándose a los pies de la diosa naturaleza por el bien del colectivo y logrando así su salvación con la ayuda de la ciencia. Y de la inteligencia, que lo firma “SplendidMind, El camino de las mentes brillantes”.

Quizás sea mejor dejarse ir. Ya es cosa de otros. Pero no les iría mal cuidarse del torero y de  ese monosabio cínico para el que “hacer política es cabalgar contradicciones” y  ahora, sin retórica ni vergüenza, está cabalgando sobre esta desgracia para tomar al asalto el cielo; el suyo, no hace falta decirlo.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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