Jefas

Empecemos por Alemania, la señora Merkel, que por cierto es científica de formación. La revista The Atlantic dice que se ha ganado el título de científica en jefe.  ¿Qué hizo? Pues cuando se dio cuenta de la gravedad de la crisis, en primer lugar se dirigió al país con un discurso memorable. Les dijo una cosa que dicha en Alemania y en alemán significa mucho. Les dijo: “Esta es la mayor amenaza que tenemos delante desde  la segunda guerra mundial. Se puede contagiar el 70% de la población. Esto va en serio, tomémoslo en serio.” Y la gente la creyó. Se saltó las fases de negación y admisión de la realidad por las que han pasado casi todos los gobiernos y pasó directamente a la acción. Formó un gobierno paralelo permanente con los presidentes de los lander, lo que aquí serían las comunidades autónomas, hablando con ellos, no una vez a la semana sino constantemente, varias veces al día. Activó todos los recursos sanitarios del país, movilizó a todas las empresas de biotecnología y a todas las facultades de Medicina de todas las universidades alemanas. Resultado: Alemania tiene proporcionalmente a su población menos contagiados y menos muertos que cualquier otro de los grandes países de la unión europea. 5500 muertos en el día de ayer en un país de 83 millones de habitantes. España e Italia con la mitad de la población multiplican por cuatro los muertos en Alemania. Por cierto, en el mes de mayo ya van a abrir los colegios en Alemania.

Sigamos nuestra excursión. Nueva Zelanda, el país más exitoso del mundo contra el coronavirus. La primera ministra Jacinda Ardern, cuando sólo había 6 personas contagiadas y ninguna fallecida en su país, llamó a la población a confinarse voluntariamente y cerró la frontera para que nadie pudiera entrar en el país. De camino,  ella y su gobierno se bajaron el sueldo un 20%. 17 muertos en un país de 5 millones de habitantes.

Taiwán. En cuanto su gobierno vio lo que estaba pasando en la China continental, que está ahí al lado, no esperó ni un día. En Enero -en Enero-, tomó 124 medidas para bloquear el virus. En Enero, Taiwán producía 2 millones de mascarillas al día. Por cierto acaba de enviar 10 millones de mascarillas a Europa y Estados Unidos. A día de ayer, 6 personas fallecidas en una población de 24 millones.

Vamos a Islandia. Desde el primer día, el gobierno islandés ofreció tests gratuitos para toda la población, sin distinguir entre sintomáticos o asintomáticos. Es el país que más tests ha hecho en proporción a su población y además montó un sistema exhaustivo de seguimiento de las personas contagiadas, aislando a todos sus contactos. Ello le permite tener los mejores datos del mundo sobre la propagación de la epidemia y por eso se ha permitido hacer, no un confinamiento masivo sino un confinamiento selectivo;  obligatorio para las personas en riesgo y voluntario para el resto. Y para incentivarlo prometió el sueldo completo a los que se confinaran voluntariamente aunque perdieran su empleo. En Islandia han muerto 10 personas por el coronavirus.

Finlandia tiene la jefa de estado más joven del mundo, Sanna Marin, 34 años, una millennial al frente del estado. Y señalo lo de millennial porque actuó como tal. Además de reaccionar a toda velocidad, usó a los influencers de las redes sociales como agentes para sensibilizar a la población. Aquí hablamos de los bots. Bueno, pues ella utilizó, se alió con los influencers y ellos son los que difunden masivamente toda la información que suministra el gobierno. Recuerdo que Finlandia es el país más digitalizado del mundo. 172 muertos para 6 millones de habitantes; en la comunidad de Madrid, que también tenemos 6 millones de habitantes, vamos por 8000 muertos.

Noruega. Pues lo mismo. Confinamiento temprano, seguimiento exhaustivo de los casos. Pero la primera ministra hizo algo más: Montó una rueda de prensa dirigida exclusivamente a los niños. Sólo ellos podían hacerle preguntas y no les ocultó nada. Les explicó claramente que era correcto que estuvieran asustados y que tomaran precauciones. Y la creyeron. Los niños noruegos son hoy los principales aliados del gobierno para forzar a sus padres al confinamiento y a tomar precauciones. Ella dijo: “En una crisis como esta los niños deben sentir que los tomamos en serio”. En Noruega han muerto 194 personas. Tiene 5 millones de habitantes.

Dinamarca repite el modelo: Reacción rápida, test masivo, seguimiento de los contagios, confinamiento selectivo, y también aquí se garantiza el 70% del salario a quiénes se confinen voluntariamente aunque pierdan el empleo.

¿Qué tienen en común estos siete países? Primero, cifras de contagios y muertes muy inferiores a las de sus vecinos, máxima eficiencia en la lucha contra la epidemia. Segundo, máxima unidad política y complicidad de toda la sociedad, gran confianza en los gobiernos. Tercero, la previsión de que soportarán mejor la recesión que viene, con menos pérdidas de empleos y de empresas. Y cuarto, una mujer liderando y dirigiendo el país. Y no puede ser casualidad que si sólo el 5% de los gobiernos del mundo están dirigidos por mujeres, coges la lista de los doce países más eficientes y el 60% están gobernados por una mujer. Siete de doce. Estas cosas no suceden por casualidad. Además parece haber un estilo común en todas ellas. Combinan tres elementos: Capacidad de decisión rápida e inmediatamente ejecutiva, son muy ejecutivas.  Mensajes efectivos, claros, transparentes, y a la vez empáticos, un estilo de comunicación completamente distinto al que estamos viendo en otros lugares. Y gran creatividad en las soluciones, buscar novedades.

Y seguía Ignacio Varela el pasado sábado en Onda Cero, repitiendo esas elocuentes cifras y leyendo un párrafo del Washington Post como ejemplo de lo que se habla en toda la prensa internacional  (aunque “mucho menos en España”): “Las mujeres han liderado las respuestas más rápidas a la epidemia y ahora están logrando la vuelta al trabajo más temprana. Tienen menos margen de error porque han demostrado ser más previsoras han lanzado las medidas más audaces y efectivas de protección social. Su liderazgo es más eficaz, más democrático, más colaborador y más compasivo”. Y concluía:

A la política convencional le sobra testosterona y le faltan muchas más mujeres en el poder o dicho de una forma más directa, los cojones son un estorbo para la política. (…) Es incontrovertible, es evidente que las mujeres tienen una serie de atributos, de capacidades,  que las hacen particularmente eficientes.  No sólo compasivas, no sólo es un problema de que sientan mejor el dolor ajeno, no, no: Es que cuando se trata de tomar decisiones ejecutivas, rápidas, complejas y tal, es que van directamente a ello y demuestran una capacidad de reacción y de ejecutividad  y yo creo que tiene mucho que ver con esto de que a nosotros, los hombres nos sobra el depósito de testosterona. (…)  Ellas son más civilizadas, tienen un sentido mucho más grande del interés colectivo y son extraordinariamente más pragmáticas que los hombres

Medio pero. Los datos son ciertos pero su interpretación no es incontrovertible, porque una asociación no implica necesariamente una relación causal, como no es el sol quien corre los visillos cuando amanece. Una sociedad que pone a una mujer al frente de su gobierno tiene visos de ser más civilizada.  Y esos siete países también tienen en común “máxima unidad política y complicidad de toda la sociedad, gran confianza en los gobiernos”. El nivel de esos gobiernos  y esos ciudadanos también podrían explicar las diferencias, sin necesidad de atribuirlas, al menos exclusivamente, a la dirección de una persona, sea mujer u hombre.

Que somos distintos, no cabe duda. Que esas mujeres lo han hecho muy bien y que parte de ello sea debido a virtudes más habituales en su género, seguramente también. Que la testosterona está pensada para la guerra, también. Pero tampoco puede negarse que muchos de los ejemplares masculinos que están decidiendo nuestros destinos, aquí mismo, en Inglaterra o en los Estados Unidos, no son precisamente de lo mejorcito de cada casa, de modo que, para ser justos, habría que barajar de nuevo.

En todo caso, lo más interesante no es este agotado y a veces agotador debate, sino la constatación de una obviedad. Poco importa que sea una mujer o un hombre, sus habilidades o la sabiduría de la sociedad que la eligió, lo que es incontrovertible es que las cosas pueden hacerse bien o mal, y que la calidad de los gobernantes y la perspicacia de quienes los eligen se pone a prueba en situaciones como esta. Este no era un lance para monigotes ni payasos y este no va siendo ya un país para viejos.

Para acabar en alto, las palabras que Ignacio Varela dedicó a Merkel, una política a menudo denostada que pasará  a la historia como una bendición para su país, para Europa y para el mundo.

Catorce años en el poder y 70% de popularidad en este momento. Para que luego digan que el poder desgasta: Desgasta al que lo usa mal, claro. Preservó a su país de la crisis económica mejor que ningún otro. Se comprometió a fondo en la crisis de los refugiados jugándoselo todo, jugándose la carrera política. Admitió a un millón de refugiados en Alemania, muchísimo más que los gobiernos que presumen de progresistas. Siendo conservadora, ha sido inflexible con la extrema derecha populista y ha bloqueado cualquier acuerdo con ella. Sostiene un gobierno de gran coalición desde hace siete años y ahora está encabezando la respuesta más eficaz de todos los países desarrollados a la pandemia y su país es el mejor preparado para afrontar la recesión. Para mí es el gran personaje político de este principio de siglo XXI.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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5 respuestas a Jefas

  1. Josep Olivé dijo:

    Hay post que uno los disfruta y participa en ellos y se queda a gusto. Hay otros que lo único que piensa uno es en callarse y guardarlos para releerlos, tenerlos en cuenta y recordarlos. Y hay post que uno quisiera que los leyera todo el mundo. Este es uno de ellos. Felicidades!

    • José Luis dijo:

      Gracias de verdad por la parte que me toca, que es más bien poca. Lo malo es que no sé si nada de esto va a servir de nada. El mundo de la posverdad va por otro lado y me temo que aquí puede acabar imponiéndose. Hoy me ha pasado por la cabeza pensar que ser intervenidos por Europa podría ser un mal muy menor.

    • José Luis dijo:

      Y me olvidaba: Gracias por no seguir con los otros posts, que tambien los hay que uno piensa… 😀

  2. Albertini dijo:

    Hola
    Me parece muy bien el post
    Sin embargo me asalta una duda respecto a la eficacia de las mujeres que forman parte del gobierno español. Solo se presupone de las que son jefas de gobierno o de estado ? Y las que son de comunidad autónoma?
    En cualquier caso, me ha gustado el contenido que en modo alguno se desvirtúa por lo que aquí digo
    Saludos

    • José Luis dijo:

      Si pensamos en las mujeres que estan en el gobierno, hay un algunas como para pedir también, esta vez por hacer justicia a las mujeres, que repartan de nuevo, pero al menos una que apoya la tesis del periodista. De las presidentas autonomicas, Madrid, Baleares, Navarra, Rioja, no tengo criterio ni opinión de lo que coinciden con el perfil, quizás la de Madrid, pero, al margen de lo bien que me caigan, ni idea. Pero mi tesis, profundísima, es que las cosas pueden hacerse bien y que hay gente con mas vista para elegir a sus gobernantes. A nosotros, justo cuando metemos la pata hasta el corvejón, nos cae la bomba.

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