Beethoven: Sonata para piano núm. 5 en Do menor Op. 10/1 (1798)

La Sonata nº 5 es la primera  en tres movimientos, quizás a petición de los editores (y de hecho, además de breve, no es tan exigente para los pianistas como las anteriores), o quizás porque Beethoven quiso diferenciarla de otra en la que trabajaba a la vez, la nº 8 “Patética”, que además de ser también en Do menor, tiene algunas similitudes con esta, conocida por ello como “Pequeña Patética”. Lo cierto es que inicialmente estaba prevista en cuatro movimientos y que, a juzgar por las anotaciones, a Beethoven le resultó algo problemática.

Primer movimiento, Allegro molto e con brio. Enseguida, el clásico contraste entre un primer tema vigoroso y un segundo más tranquilo, en este caso, de carácter suplicante. El desarrollo incluye muchas novedades, Beethoven siempre sorprende.

En el Adagio molto, la originalidad está en la forma en que la pensativa y serena melodía, que hace pensar en Mendelssohn, es interrumpida, a veces muy bruscamente, por notas agitadas y amenazadoras. Al acabar, con la coda sobre el primer tema, es Schumann quien viene a la memoria

El final, un Prestissimo de poco más de cuatro minutos, suena como la alegría de un joven al que acaban de darle el sí, y no se deja dominar por las dudas que al final parecen inquietarle. Siempre el contraste.

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Las apariencias no engañan
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4 respuestas a Beethoven: Sonata para piano núm. 5 en Do menor Op. 10/1 (1798)

  1. Josep Olivé dijo:

    Beethoven aquí atendió a ciertas presiones de los editores para que la sonata, a diferencia de las cuatro primeras, tuviera tres movimientos, ya que les era más fácil “colocarlas” por motivos puramente comerciales. También es verdad que no les costó mucho debido a que Beethoven, que la había compuesto para cuatro movimientos, descartó el “presto con trio” debido a que tanto en intensidad como en ritmo y tempo era muy parecido al último movimiento-finale “prestíssimo”. El movimiento descartado no se destruyó sino que pasó a ser una obra en solitario del catálogo WoO (without opus) la n.52. Esta sonata me gusta muchísimo, con otro movimiento lento marca de la casa. Y es, nuevamente, otra sonata que acaba bien dulcemente, desafiando las ansias de codas triunfales o dramáticas. Y como después de esta fantástica serie de 32 sonatas del genio de Bonn nos “meteremos” con las 18 de Mozart constataremos como la n.14, K.457, también en do menor ya es una sonata en donde los dos compositores parece que hablen entre sí. Bueno, las de Schubert también me gustan muchísimo…y ya me callo antes de que me eches del blog. 🙂

    • José Luis dijo:

      😀 😀 😀 😀 😀 😀 😀 😀
      Habrá que esperar al año Mozart, 2056, o al Schubert; este mejor, 2028… Más que nada porque ya me las estoy viendo negras con estas 32, que pronto habre agotado los sinónimos de “me gusta” “me gusta menos”. ¿Tú sabes lo dificil que es hablar de algo de lo que no tienes ni idea, sin teleprompter ni nada?

  2. Josep Olivé dijo:

    No te desanimes. Esto es como el Tour, cada sonata es una etapa…unas en llano, otras montañosas, otras contra-reloj…pero lo grandioso y qué hace único a Beethoven es que todas son en continuo ascenso, y si llegas a las más altas cumbres, los ocho-mil de las últimas sonatas, podrás apreciar unas vistas increíbles y tendrás bien ganado el gran premio de la montaña y el Tour entero. Como el Eddy Merckx, vaya!

    PD: Luego nos quedaran las 555 de Domenico Scarlatti. 🙂

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