La penúltima de la oveja negra

«Todos esos incrementos son estadísticos y se tienen que asociar luego a una causa. No podemos decir a qué se deben esos incrementos. No sabemos si se deben a un accidente de tráfico, enorme, a infartos, al coronavirus o a cualquier otra enfermedad»

Desde el principio se sabía que la forma más fiable de conocer la mortalidad provocada por la COVID iba a ser la comparación con las muertes ocurridas en el mismo período de tiempo en otros años. Pero aquí la política lo invade todo, y no una política cualquiera sino esa que antes tachábamos de tercermundista, la de los parlamentos que niegan la existencia de plaga alguna mientras una nube de langostas entra por las ventanas y llaman derrotistas y traidores a los que se las señalan.

Seguro que se autojustifican por la bondad de sus intenciones, porque tener al jefe contento no deja de ser una buena intención.  La oveja empezó metiendo la pata hasta el fondo al pronosticar que no íbamos a tener “como mucho, más allá de algún caso diagnosticado” y ha acabado metiéndose en política para salvar sus trastos. Para los profesionales, es una oveja negra, del mismo color que debe tener su conciencia después de haber afirmado que no sabe si ha habido «un accidente de tráfico, enorme,» (y la coma es fundamental), tan enorme como para justificar esa mortandad y sin embargo desconocido. O por pretender excluir de las consecuencias de la epidemia los fallecimientos por otras causas de enfermos que tuvieron miedo a ir a los hospitales. Viva el rigor científico.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a La penúltima de la oveja negra

  1. Josep Olivé dijo:

    El mundo al revés: inexplicar lo explicable. 😦

    • José Luis dijo:

      De decepción en decepción. Y por nada, por pura propaganda estúpida, como si 25000 no fueran nada, engañar hasta el ridículo. Y ganarse a pulso una desconfianza que no va a traer tampoco nada bueno. Si hubieran dicho la verdad en todo y desde el principio no estaríamos peor, y puede que mas unidos. Lo que menos entiendo es la ceguera con que han decidido aplicar las peores recetas de la «vieja» política en una situación que exigía y permitía un cambio radical.

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