Gregorio Luri: La educación y la pandemia

 

Quién decida dedicar una hora a escuchar este Youtube no la perderá. Se trata de una conversación con Gregorio Luri,  un profesor de filosofía al que le gusta presentarse como maestro, y lo ha sido desde la primaria hasta la universidad pasando por el bachillerato. Por si con eso no resultase ya atractivo, tiene un último libro titulado “La escuela no es un parque de atracciones”. La charla se titula “La educación en tiempos de pandemia”, pero, hablen de lo que hablen, los buenos maestros dejan siempre perlas colaterales.

Para los que no quieran dedicarle ese tiempo (y con la intención de hacerles cambiar de idea), siguen algunos párrafos extractados en el mismo orden en que aparecen en el video, con mínimos ajustes gramaticales. Pocas veces me sentiré tan orgulloso de contribuir, aunque sea mínimamente, a difundir unas ideas que ojalá sigan siendo contagiosas. Es ilusionante confirmar que sigue existiendo vida inteligente centrada en el requisito previo indispensable para cualquier buen tratamiento: Un buen diagnóstico.

 

La socialdemocracia en su conjunto prefiere evaluarse a sí misma por la altura de sus ideales más que por la de sus resultados.

Los padres saben  cada vez más que la trayectoria educativa de sus hijos está en sus manos y que necesariamente tienen que completar lo que haga la escuela. Por lo tanto, en contra de lo que creen algunos, cuanto más se baje el nivel de la escuela más se estará privatizando la enseñanza.

En general, y de manera muy mayoritaria, los docentes han estado por encima de los políticos [durante la pandemia].

No hay sustituto pedagógico a la relación cara a cara entre un maestro y un alumno. Hay y debe haber complementos, vivimos en el Siglo XXI. Pero cuando esa relación cara a cara falla, lo que funciona en la práctica no es la relación virtual entre un alumno y un profesor sino entre una familia que trabaja alrededor de ese alumno y el profesor. La diferencia no está tanto en la tecnología como en ese ambiente de ayuda al hijo que está haciendo problemas o que está haciendo este trabajo.

En algún lugar en las administraciones públicas debiera haber alguien analizando lo que está pasando y tomando nota. Dudo que exista.

Una de las tensiones a mi modo de ver más perniciosas de los últimos años es la de decir: Como es imposible adquirirlo todo [el conocimiento] no adquiramos nada y entonces en vez de trabajar conocimientos trabajemos procedimientos, métodos, etc. etc. Pero no hay posibilidad de pensar con conocimientos ausentes.

Cuando más urgente sería la presencia de un líder claro, los líderes se protegen detrás de los científicos. Y además, con una visión de la ciencia absolutamente dogmática y falsa, como si la ciencia estuviese en posesión de la verdad absoluta. La ciencia es un proceso de construcción de conocimiento muy crítico consigo mismo. (…) Es la dimisión del político delante de los científicos. (…) Detrás de ese blindaje tras la ciencia lo que hay es un miedo del político a ejercer su liderazgo y un falseamiento de la misma ciencia.

Hay una serie de, por decirlo así, verdades construidas, que son las claves de la acción política. Renunciar a ellas para ponerse en manos de los científicos, primero, no es nada progresista porque cambia la construcción del futuro por la aceptación de ciertas normas sobre el pasado y después es cobarde, muy cobarde, sí. Además me parece un peligro.

La técnica es imprescindible, el experto es imprescindible, claro que sí. (…) Pero la respuesta la tiene que construir el político que tenga voluntad de artesano, de construir algo con su comunidad, el político que Platón veía como un tejedor porque une los hilos de un tejido para construir una pieza nueva. Esa es la labor del político, de la que si dimite, no es que nos esté mostrando sólo su cobardía, es que está dejando el espacio libre para la demagogia. La demagogia, lo que se llama populismo, es aquello que aparece cuando los políticos dejan de asumir su quehacer.

Es escandaloso que Sánchez hable así [escudándose siempre en que está siguiendo los consejos de los expertos] y es escandaloso que la oposición no esté reivindicando con más fuerza la política.

[Durante estos días de confinamiento hemos podido comprobar que la cultura no es algo superficial o marginal o accesorio u ornamental sino que es alimento, dijo el presidente de la RFA antes del Europakonzert de la Filarmónica de Berlín que este año se ha emitido desde su sede con una formación muy reducida]

 

Pero tienes que tener políticos cultos para que te digan eso. Y no es ninguna tontería que el político sea culto y por lo tanto disponga de visiones amplias sobre la realidad.

Cuando tienes una polifonía de voces técnicas, cuando los técnicos se han estado corrigiendo a sí mismos continuamente, cuando te llevan a vivir el presente diciendo “Ya iremos aprendiendo” y “Lo que estamos diciendo vale hoy pero quizás mañana lo modifiquemos”, te están transmitiendo, aunque no lo digan explícitamente, la sensación de que el que lleva las riendas no sabe para dónde tiene que dirigir el carro. Pues esa es la labor del político, a veces incluso con datos que no permiten ser optimistas, contribuir al optimismo colectivo pero con hechos, no persiguiendo las voces pesimistas. (…) Se manda a la policía a una calle de Madrid en la que hay prevista hacer una cacerolada contra la gestión. Eso es la diferencia entre la confianza en la ciudadanía o la desconfianza.

Esta sí que es una cuestión esencial para entender nuestro tiempo: En el fondo se les está diciendo a nuestros alumnos que son nobles porque sufren. Pobres, sufren, por lo tanto son nobles. No se les está diciendo “sois nobles porque os esforzáis para superar vuestro sufrimiento” sino “somos nobles porque sufrimos”. Estamos en lo que yo llamo un psicosocialismo en el cual, ya que no se puede socializar el cuerpo se intenta socializar el alma. Y se intenta socializar el alma a partir de algo para lo que todos valemos,  que ya lo decía Montesquieu: Para el sentimiento todo el mundo vale,  o, para la emoción todo el mundo vale. Entonces estás diciendo, “pobre”, y a ese pobre le das una palmada en la espalda y le dices: “Como sufres, no te preocupes, vas a promocionar, tranquilo, vas a promocionar.”  ¿Y después qué hacemos con esos niños que, como sufrían, los promocionamos? Pues los abandonamos en la puerta de la escuela cuando termina su escolaridad. Eso me parece que es un ejemplo de insolidaridad mayúscula. Mayúscula, porque se está haciendo además con la colaboración y el apoyo de las asociaciones de padres de la escuela pública, que deberían de ser los más interesados en que se mantuviera en funcionamiento, y además en perfecto estado, el ascensor social. Porque las escuelas privadas y muchas concertadas ya encuentran maneras para gestionar el aprendizaje y la promoción.

Sobre todo en las escuelas públicas, han sido muchos los alumnos y los padres que han llamado a la escuela diciendo: “Y si ya promociona ¿para qué seguir trabajando?” De verdad,  me parece que la ministra y los consejeros de educación se han comportado a lo largo de esta crisis como un grupo de pardillos.

El aprobado general, a la hora de la verdad, significa regalar nuestro desprecio al conocimiento a unos alumnos porque esos alumnos nos dan pena. Pero el mensaje que se está transmitiendo es letal para los niños culturalmente pobres, letal.

Como estamos también en una democracia sentimental, estamos sustituyendo los contenidos por las emociones y considerando además que hay determinadas actitudes que se hacen pasar por virtudes cuando en sí mismas son muy ambiguas. (…) Estamos con emociones, con empatía, con inteligencias emocionales, etc. etc. y aislando los conocimientos porque los conocimientos efectivamente crean diferencias mientras que para el sentimiento todo el mundo vale. Y, entonces, eso nos hace creer que lo que es democrático es educar en una sensibilidad edulcorada y fofa que, a la hora de la verdad, impide que nuestros alumnos tengan capacidad para resistir las dificultades con las que se encuentran en la vida cotidiana.

Si a un niño le hacemos siempre ropa a la medida de sus seis años a poco que crezca reventará las costuras. Entonces, para qué no le revienten, estamos haciendo cada vez la ropa más dura y más dura, y estamos impidiendo que crezca.

Me saca de mis casillas [la marginación de la memoria en la educación que parece que se va a consagrar en la nueva ley que el gobierno está tramitando estos días]. Honestamente: ¿Conoces a alguien que quisiera tener menos memoria de la que tiene? Yo quisiera tener muchísima más memoria de la que tengo, muchísima más. Pero es que, además ese desprecio de la memoria va en contra de todas las aportaciones de la psicología cognitiva, absolutamente de todas. Es una ocurrencia de nuevo, es el el antiintelectualismo ofrecido como regalo lastimoso a los alumnos. Sin memoria no hay vida interior, cuando te miras a ti mismo no encuentras más que oscuridad y vacío. Sin memoria no tienes lenguaje, no puedes comentar tu expresión, sin memoria cada vez se van reduciendo más tus campos de interés porque con gran frecuencia aquello que nos ha interesado ha venido después del conocimiento de eso. Yo antes de conocer a Shostakovich no tenía ningún interés por él. (…) No es, como creen algunos pedagogos a la violeta, el interés el motor del conocimiento sino que es el conocimiento el motor del interés.

Por mucho que digamos que queremos hacer de nuestros alumnos ciudadanos críticos, no se puede ser crítico sobre información ausente, ni puedes pensar sobre información ausente. Y el desprecio del conocimiento es una frivolidad que van a pagar cara no nosotros sino nuestros hijos y nuestros nietos. Porque, además, si algo caracteriza nuestro presente no es ser una sociedad de la información, como se decía hace unos años, ni tan siquiera por ser una sociedad estrictamente del conocimiento: Nuestra sociedad es la sociedad del capitalismo cognitivo en la cual el conocimiento se está convirtiendo cada vez de manera más determinante en una fuente de riqueza

Si no las tienes, es otra cosa, pero si tienes convicciones democráticas claras, te interesa como una cuestión estratégica fundamental elevar el nivel de la cultura general. ¿Por qué? Porque, , vamos a dar lugar, ya se está dando, a una élite cognitiva absolutamente desgajada de la cultura media. O bien enriquecemos, damos fuerza, riqueza y fundamento a la cultura general como la cultura que nos cohesiona a todos, que cohesiona los especialistas entre sí y a nosotros con los especialistas, o si no estaremos dando lugar al nacimiento de una nueva aristocracia basada en el conocimiento. Que por ahí vamos.

Por primera vez el progresismo tiene miedo al futuro y eso lo estamos viendo en las escuelas como un fenómeno altamente inquietante. Nuestros niños son la primera generación de la historia que está siendo educada con miedo. Miedo a los desastres ecológicos, miedo a las guerras, miedo a no sé qué… miedo hasta a sus propias familias porque las familias se presentan como un elemento problemático. Y eso no me parece que augure nada especialmente bueno.

Leo Strauss planteaba que una de las funciones de la educación es proporcionar a las nuevas generaciones experiencias de lo bello, lo bueno, lo noble, lo justo, es decir, de lo excelente. La diferencia que tenemos que tener siempre presente es que los niños de las familias culturalmente ricas ya tendrán, ya tienen sus vías de acceso a la belleza. Las aprovecharán o no, eso es otra cosa, pero muchos van a la ópera, hacen viajes por el mundo, hoy cenan con el amigo de papá que es arquitecto y mañana con la amiga de mamá que es médico. Tienen posibilidades de trascender enormemente frente a lo que es el mundo estricto hermético del niño culturalmente pobre. Al niño culturalmente pobre, como no le ayude la escuela a trascender su situación, ¿quién le va a ayudar?

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Pensamiento, Sociedad. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Gregorio Luri: La educación y la pandemia

  1. Josep Olivé dijo:

    He escuchado con atención toda la conferencia y ha sido apasionante. Por sus exposiciones, razonamientos, elocuencia y claridad: fascinante!

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s