El otro Es ist genung (y el otro Es ist)

Es ist genug, ya es suficiente, ya vale. Son las primeras palabras de la súplica del profeta Elias en el himno luterano que Bach empleó en el coral con que concluye su cantata O Ewigkeit, du Donnerwort, BWV 60, una pieza que, siendo de una nada amable austeridad, es relativamente popular entre los aficionados por la cita que de ella hizo Berg  en su Concierto para violín “A la memoria de un angel”. Pero en sus antípodas hay otro Es ist genug compuesto por alguien que reverenciaba a Bach y que de hecho fue su gran valedor en el siglo XIX: Naturalmente, Mendelssohn. Se trata de una de las arias más importantes de Elias, un oratorio que este gran romántico compuso con sus admirados Bach y Handel en mente, pero con una sensibilidad muy alejada de aquellos barrocos. El texto, igualmente basado en el Primer Libro de los Reyes, presenta un profeta especialmente agotado por sus sentimientos de culpa, pero la música, por lirismo y orquestación, parece más próxima al futuro Fauré del Requiem  y su violoncelo hasta trae a la memoria el Ella giammai m’amò del Don Carlo de Verdi, aunque por el ritmo, el aria podría pertenecer al barroco y en su parte central rápida, aparecen Handel y Bach.

Es ist genug!
So nimm nun, Herr. Meine Seele!
Ich bin nicht besser denn meine Väter.
Ich begehre nicht mehr zu leben,
denn meine Tage sind vergeblich gewesen.
Ich habe geeifert um den Herrn,
um den Gott Zebaoth,
denn die Kinder Israels
haben deinen Bund verlassen,
und dein Altäre haben sie zerbrochen,
und dein Propheten mit dem Schwert erwürgt.
Und ich bin allein übriggeblieben;
und sie stehen danach,
daß sie mir mein Leben nehmen! Es ist genug!
So nimm nun, Herr, meine Seele!
Ich bin nicht besser denn meine Väter.
Nimm nun, o Herr, meine Seele!
¡Ya basta!
¡Llévate mi alma, Señor!
No soy mejor que mis padres.
No quiero vivir más,
mis días no han sido sino vanidad.
He sentido celos de Yavé,
Dios del Universo,
porque los hijos de Israel
han abandonado tu alianza,
han derribado tus altares
y han pasado a cuchillo a tu profetas,
de los que sólo he quedado yo y
me están buscando
para quitarme la vida. ¡Ya basta!
¡Llévate ya mi alma, Señor!
No soy mejor que mis padres.
¡Llévate ya mi alma, oh Señor!

No sabemos si la interpretación que escuchó Bernard Shaw fue la mitad de magnífica que la de este barítono (un participante en un concurso de canto!), pero lo cierto es que no se mostró muy satisfecho con la obra:

“No soporté la interpretación del miércoles hasta la última nota, un acto de devoción profesional qué no formaba parte de mi plan para la noche … sólo pensar en Parsifal, en la Novena Sinfonía, en La Flauta Mágica, en los momentos inspirados de Bach y Händel, para ver el gran abismo que hay entre el auténtico sentimiento religioso y nuestro placer en la preciosidad exquisita de Mendelssohn. “​

Placer, preciosidad y exquisitez, tres calificativos que en el mundo de las oposiciones excluyentes se vuelven peyorativos. En todo caso, para hacer definitivamente odiosas sus comparaciones, el escritor podría haber citado la composición de Bach  más cercana y a la vez más lejana de esta aria: Otro Es ist, el sublime Es ist vollbracht, Todo se ha consumado, de la Pasión según San Juan. Que, en una interpretación tan abrumadora como la que sigue, escapa a cualquier comparación.

Es ist vollbracht!
O Trost vor die gekränkten Seelen!
Die Trauernacht
Läßt nun die letzte Stunde zählen.
Der Held aus Juda siegt mit Macht
und schließt den Kampf.
Es ist vollbracht!
¡Todo se ha consumado!
¡Oh consuelo para el alma que sufre!
La noche del dolor
me deja contar las últimas horas.
El héroe de Judá
finalizó la batalla
y consiguió gran victoria.

Idéntica estructura lento-rápido-lento, mismo protagonismo de la línea grave, viola de gamba en Bach, cellos en Mendelssohn, mismo arranque con melodía descendente… Dos obras maestras, aunque para la sensibilidad de Bernard Shaw (y la actual), Bach encarne el “auténtico” sentimiento religioso  mientras que Mendelssohn está en la teatralidad, algo que de hecho ya pide el texto y que era con toda probabilidad su intención, siendo como sería el primero en saber que Bach se movía en otro mundo. Pero esta página es para él, para Mendelssohn, y aunque el barítono del concurso no fuera manco, no está de más escuchar su Es ist genug a un consagrado como Michael Nagy, que acentúa las cualidades operísticas del aria.

Más interesante es aún ver como se reducen la distancias cuando es un consumado especialista en Bach como Masaaki Suzuki quien aborda la pieza. El barítono, estupendo, se llama Christian Immler.

Finalmente, para concluir con Mendelssohn en lo alto, escuchar un glorioso coro del mismo Elías, He Watching over Israel, un absoluto regalo para los oídos que en directo ha de ser escalofriante y que al inicio vuelve a recordar el Requiem de Faure, In paradisum en cualquier caso.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El otro Es ist genung (y el otro Es ist)

  1. Josep Olivé dijo:

    Me encanta que un motivo/obra de lugar a “conexiones” con otras y aparezcan sus creadores…Mendelssohn, Bach, Berg, Fauré, Verdi, Handel. Es una manera muy productiva y rica de conocer la música y su tiempo. Y qué pena que haya obras que se interpreten tan poco como los oratorios de Mendelssohn! Son preciosos!

    A Bernard Shaw nunca lo he entendido demasiado, al menos en sus críticas literarias. Ya me lié bastante con él en su libro “El perfecto wagneriano” y, aunqué llegué hasta el final, no me satisfizo del todo. Lo que leo en el post pues no me extraña. Ya sabemos la “estima” por Mendelssohn que tenían los wagnerianos de su época, arrastrados, sin duda, por su maestro, mentor y profeta. Yo cuanto más música escucho (y ya llevo unos cuantos años) más huyo de las comparaciones, de los rankings y del maniqueísmo de las clasificaciones interesadas. Y un día me escucho cualquiera de las obras que que Shaw ha consagrado y otro día un oratorio de Mendelssohn y me quedo tan pimpante.

    • José Luis dijo:

      Y que peleen ellos. Pero tambien es cierto que, en el tiempo presente de cada cual, es más facil coger manias. Incluso por razones extraartísticas. Sin ir mas lejos, Lang Lang 😀 .-D

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