Beethoven hasta en la sopa. 1.- Su triste juventud -1774

El 16 de Diciembre de 1770 nacía en Bonn, a orillas del Rhin, el mayor y más poderoso genio musical de esa época: Ludwig van Beethoven. Su abuelo, emigrante belga, era Maestro de Capilla en la Corte, y su padre, a su vez, fue músico de ella. La infancia de Beethoven, como de hecho toda su vida, fue triste, y el único rayo de sol que iluminó su juventud le vino de su madre, que sus contemporáneos describen como bella, activa y virtuosa. Su padre, por el contrario, no ear malo pero se daba a la bebida y en el hogar se sufrían los efectos de su vicio. Parece que Beethoven tuvo como primer maestro a su padre, quien, con cuatro años, le tenía durante horas y horas sentado ante el piano y que incluso de noche, volviendo en estado de embriaguez a casa, le obligaba a ejercitarse hasta el alba.

La primera obra importante y con número de opus de Beethoven (Tres tríos para piano, violin, y violonchelo, op.1) hubo de esperar hasta 1795, pero a los once años su educación musical ya no estaba en manos de su padre sino de alguien con las buenas maneras y educación de Christian Gottlob Neefe, un compositor, organista, escritor y poeta originario de Leipzig. Bajo su tutela compuso unas variaciones sobre una marcha fúnebre de Ernst Christoph Dressler, un compatriota que le debe por ello haber pasado a la historia. La obra, Nueve Variaciones sobre una Marcha de Ernst Christoph Dressler, fue publicada en 1782, tres años después de la muerte de Dressler.  Es, cuando menos, de muy buen oir y, sabiendo quien lo firma, no es difícil reconocerlo, especialmente por el fraseo y en las más tormentosas últimas variaciones. En cualquier caso, aunque nunca se piense en Beethoven como un niño prodigio, pocos habrá que con doce años escriban algo así. Y que lo toquen como el jovencito asiático de este video.

A lo largo de su carrera, Beethoven volvería muy a menudo a componer variaciones, siendo hoy relativamente populares las Eroica y las basadas en arias de óperas de Mozart. Pero su gran aportación al género y lo que un profesional de la talla de Alfred Brendel considera “la más grande de todas las obras de piano” fueron las Variaciones Diabelli, sus treinta y tres respuestas a la petición del editor que pidió una a cada uno de los compositores que más valoraba para reunirlas en una antología. Y se encontró con esto.

 

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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4 respuestas a Beethoven hasta en la sopa. 1.- Su triste juventud -1774

  1. Josep Olivé dijo:

    En la naturaleza, como en la ciencia, determinados fenómenos se producen cuando se dan, al mismo tiempo, las circunstancias externas precisas. ¿Y en la vida? ¿Beethoven hubiera sido Beethoven de haber crecido en otro entorno y en otras condiciones? ¿O tendríamos otro Beethoven diferente? ¿Más Beethoven aún? ¿O mucho menos Beethoven? Soy de los convencidos que el genio nace y se hace en sus primeros años de vida, de que esos años son determinantes, decisivos. Lo que va de las preciosas variaciones Dressler a las majestuosas Diabelli es una especie de ADN musical que se fraguó en las exactas condiciones en el que genio creció, se emancipó y se tuvo que adaptar, en su futuro más próximo, a más penosas dificultades. La pregunta es: ¿Estaríamos escuchando estas dos fascinantes variaciones de no haber estudiando tanto por las noches a tan temprana edad, ni haber quedado sordo muchos años después?

    • José Luis dijo:

      Cuanto mas atrás vas en la formación de algo, mas determinante resulta. La genetica primero, luego el ambiente, más importante el primer mes que el segundo y el segundo que el tercero. Creo que eso es indiscutible. Pero tambien que un mal (o buen) martillazo a cualquier edad puede ser una catástrofe (o una bendición). Y que los milagros son milagros.

  2. Josep Olivé dijo:

    Me concentro demasiado en lo que quiero escribir que me olvido de los interpretes! 🙂
    Me encanta esa fascinación por la música clásica de los asiáticos, y la precocidad de tantísimos estudiantes chinos, coreanos, japoneses…Quién sabe si el muchacho del vídeo ha tenido también una rígida instrucción musical…Y qué decir de Brendel, otro genio del piano romántico y un profeta de las Diabelli!

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