Beethoven: Sonata para piano núm. 11 en Si bemol mayor Op. 22 (1800)

La nº11 es otra gran sonata, grande como llamaba Beethoven a las que tenían cuatro movimientos, grande por la tonalidad de Si bemol, y grande porque para él era la mejor de las primeras. En el primer movimiento Allegro con brio, se distinguen claramente las partes de la forma sonata, y quizás es su rigor formal lo que apreciaba su autor, pero también llama la atención que pueda seguirse y ser tan arrollador sin contener ninguna melodía pegadiza.

 


El benditamente largo Adagio con molta espressione también es en forma sonata, pero es todo melodía. Nadie habla de él sin mencionar a Chopin, porque, efectivamente, los primeros compases podrían pasar perfectamente por los de uno de sus Nocturnos. Y aunque la mano izquierda repita acordes insistentemente, casi de modo fúnebre, domina el romanticismo de las melodías.

 

 

Sigue un Minuetto, muy ortodoxo y cortesano hasta que aparece el Beethoven revolucionario e intercala un trío imposible, con lo que una música bonita pero relativamente convencional se convierte por contraste, al reaparecer tras él, en una maravilla.

 

Y el Rondo Allegretto cumple con lo esperado en uno de sus positivos y enérgicos finales.

 

En conjunto, no parece haber nada en concreto que para un pobre aficionado haga particularmente inolvidable esta sonata, pero media hora de lujo está garantizada.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Clasicismo, Piano y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Beethoven: Sonata para piano núm. 11 en Si bemol mayor Op. 22 (1800)

  1. Josep Olivé dijo:

    Después de la breve “desescalada” que significaron las sonatas del op.14 (por su brevedad, contención y mágico lirismo) volvemos a la gravedad y trascendencia de la op.7, op.10/3 y op.13 (patética). Esta op.22 vuelve, además, a tener la extensión, duración y profundidad típicas de lo que el mismo Beethoven denominaba “gran sonata” con 4 movimientos. De todo lo que llevamos escuchado para mi ha sido la primera sonata en la que no he acabado entusiasmado y que me ha dejado algo perplejo. Tanto es así que la volví a escuchar varias veces, como 4 o 5, y al final, solo al final, percibía la llama de la genialidad beethoveniana, algo bastante inconcebible en este grandioso compositor, en el que los temas con hallazgos geniales, directos, contagiosos, impactantes y originales son marca de la casa (y de ahí su enorme popularidad). Efectivamente, como bien dices, el genio de Bonn consideraba su mejor sonata hasta el momento, pero es que ja suele pasar que estas valoraciones no coinciden con las del gran público y muchas veces ni del público más melómano. Al “adagio con molta espressione” hay que darle comer aparte. Un nuevo movimiento lento de Beethoven, inmarcesible. No tiene el tono trágico y dramático de la op.10/3, pero es lírico a más no poder, todo en él es calma y profundidad, no presenta grandes contrastes pero es dulce, suave y liberador en toda su larga extensión, con (efectivamente!) pequeñas perlas pre-chopinianas tanto en el inicio y como en su conclusión. Una maravilla que hace que, por sí sola, valga la pena escuchar toda la sonata.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s