EBNDCD – Tres Sinfonías en un Concierto de Bach

sinfonía

Del lat. symphonĭa, y este del gr. συμφωνία symphōnía; propiamente ‘sonido acorde’.
1. f. Conjunto de voces, de instrumentos, o de ambas cosas, que suenan acordes a la vez.
2. f. Composición instrumental para orquesta.
3. f. Pieza de música instrumental, que precede, por lo común, a las óperas y otras obras teatrales.
4. f. Armonía de los colores.
5. f. p. us. zanfoña.

______________________________________________________________

Las tres primeras acepciones de sinfonía se corresponden respectivamente con la etimología de la palabra, con su sentido actual (de modo muy impreciso) y con el que tenía en el siglo XVII. Bach no escribió naturalmente ninguna sinfonía como las de Beethoven (por citar a quien las llevó a su cima), un género que nació en Italia en 1730 y del que su hijo Carl Philipp Emanuel sería uno de los primeros paladines. Pero sí compuso breves piezas orquestales con esa denominación, las “sinfonías”, desde luego sin movimientos, que abren muchas de sus cantatas. Además, llamó Sinfonías a sus 15 Invenciones a tres voces, la mitad de una colección de pequeñas composiciones para teclado de finalidad didáctica, piezas que no precedían a nada como tampoco preceden a nada la mayor parte de los preludios. (La otra mitad, eran las Invenciones a dos voces, y así se quedaron) (Lo de «Invenciones», para otro día, cuando me lo haya estudiado).

Y sin más preámbulos, vamos a una de esas oberturas que llamaban sinfonías, a una de las más bonitas y que, seguramente por proceder de un concierto y para acabar de despistar al personal, algunos prefieren denominar Concerto: Se trata de la de la primera parte de la Cantata BWV 35 “Geist und Seele wird verwirret”, una brillante preciosidad con órgano obbligato

Pero si además de gozar de nuevo de esta maravillosa Sinfonia se sigue con toda la cantata, encontraremos una segunda obertura orquestal, ya que la obra está dividida en dos partes, una para antes y otra para después del sermón (buen truco) y de modo excepcional, la segunda tiene también su sinfonía [18:38], una joya de una alegría expansiva que de entrada parece Handel (Allegro del op.4 nº3) y que podría pertenecer perfectamente a la colección de de sus gloriosos Conciertos para órgano y orquesta; tanta handeliana felicidad se explica porque esta cantata trata de la curación milagrosa de un mudo.

Abundante órgano que seguramente tocaría el propio compositor, un alto como única voz, sin coro… Bach se adaptaba a las circunstancias y parece que en el verano de 1726, cuando compuso esta cantata y otras dos también para contralto, disponía de una buena solista y el coro estaba de vacaciones. Pero aquí la hemos escuchado a un contratenor y si alguien no puede con ellos en general o con éste en particular, o/y aún quiere más, versión con una poderosa contralto, puede encontrarla aquí.

Volviendo a las sinfonías, parece que son el primer y el último movimiento de un concierto previo perdido, quizás para oboe. De hecho, Bach iniciaría años después un Concierto para clave, el BWV 1059, con las notas de la primera de esas sinfonías de la cantata, pero a los 9 compases lo dejó. Algo que, naturalmente, excitó a la posterioridad, que se lanzo a una reconstrucción, con teclado como solista y un oboe en el acompañamiento, tal como estaban orquestados esos pocos compases, o con el oboe como protagonista principal. En los extremos, sin excepción, se emplean siempre las dos sinfonías de la Cantata BWV 35, pero para el movimiento central, lento, no hay acuerdo. Koopman arregla la música del aria con que concluye su primera parte, y le queda muy bien, pero cuando se trata de oboe hay más dificultades y se recurre a otras obras, incluso de otros autores, como el Adagio del concierto de Marcello (que Bach hizo popular con su transcripción), o, lo más habitual, el más famoso Largo de Bach, el del Concierto para clave nº5, BWV 1056… que, como ya se comentó por aquí, proviene también de una sinfonía, la que abre la Cantata BWV 156 «Ich steh mit einem Fuss im Grabe»

De modo que en este Concierto para oboe BWV 1059R se escuchan tres sinfonias: Que es a donde se quería llegar, más que otra cosa, por pasar por donde se ha pasado.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Barroco. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a EBNDCD – Tres Sinfonías en un Concierto de Bach

  1. Josep Olivé dijo:

    Este post me ha recordado la manera de escribir de Fernando Lázaro Carreter en sus memorables «dardos en la palabra» en El País, a toda página y todos los lunes. Hablo de hace tiempo, eh! Y no porque haya cosas que corregir, en absoluto, sino por la manera divertida y llana con que tratas conocimientos para melómanos muy, pero que muy melómanos. Bueno, quedamos a la espera de la «invenciones» jejejeje. Tienes todo un verano por delante. 🙂

  2. Josep Olivé dijo:

    O bien podría ser un texto comentado en los célebres Clásicos Populares de Artega de RN3… 🙂

  3. Josep Olivé dijo:

    «Preludio de nada…»
    Genial! 🙂

  4. José Luis dijo:

    Cuan alto me lo poneis. Pero nunca me ha gustado hablar técnicamente de nada, ni siquiera cuando hablo con conocimiento de causa, de modo que imagínate con esto… 😀

  5. José Luis dijo:

    Ah! Me olvidaba. Tómate lo que quieras

  6. José Luis dijo:

    De momento ponte otra vez las dos sinfonías de la cantata, que levantan el ánimo más que una copa. Me encantan.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s