Las 2 danzas eslavas nº 2

Junto a la Sinfonía del “Nuevo Mundo”, las Danzas eslavas son seguramente las composiciones más populares de Dvorak y a pesar de que no aparezcan demasiado en las programaciones, muchas de ellas siguen siendo una propina muy querida, aunque tristemente poco frecuente al no ser una obra con solista. Y pocos aficionados habrá (o había) que no tengan (o tuvieran) al menos un disco con una selección, a menudo acompañada por algunas de las Danzas húngaras de Brahms. Pero escuchar un CD con la colección completa, o mejor aún, un LP con las ocho de la op. 46 en una cara y las otras ocho de la op. 72 en la otra, hace evidentes las diferencias entre las dos opus, algo que puede observarse comparando una de las más bonitas parejas, la formada por las segundas de cada serie.

Ambas tienen también la misma tonalidad, mi menor, por lo que se necesita pues del numero de opus para distinguirlas. Las dos son también dumkas, aunque esa etiqueta específica solo aparezca en la relativamente menos conocida, la de la primera serie, la op. 46 con la que Dvorak se dio a conocer al mundo (y forró a su editor). Es una preciosidad de aire marcadamente popular y nacionalista, con una melodía lírica y melancólica que es interrumpida por una animada  danza como cualquier dumka que se precie.

 

Ocho años después de la primera colección de ocho danzas, tras superar (para felicidad de su editor y ahora también de su propio bolsillo) una cierta reticencia a volver a música tan “ligera” (siendo ya un reconocido compositor enfrascado en grandes sinfonías) y tras vencer también el temor a no ser capaz de repetir el inmenso éxito de las anteriores, Dvorak compuso otras tantas danzas en la que sería su op. 72. Pero si los años no pasan en balde, al buen vino le hacen bien. Porque, además de una mejor orquestación y de melodías mucho más elaboradas, el tono de éstas es más sofisticado, más intelectual si se quiere, y lo que su nacionalismo pierde en sencillez y rusticidad lo gana en hondura filosófica e idealismo.  Se ha dicho, muy acertadamente, que en las de la op. 72, Dvorak no está ya danzando en el centro del corro sino observando la danza desde fuera. La número dos, quizás la mejor de todas, es un buen ejemplo. Su primer tema es una de las más anhelantes e intensas melodías del genial melodista que fue el bohemio, tan bella y poderosa que la parte central parece sólo un pequeño descanso para preparar su reaparición.

 

Por si fuera el caso, aquí tenemos la ocasión de escuchar de nuevo esta joya, en un arreglo para violín y piano que potencia su vertiente popular. El mismo Dvorak había arreglado igualmente la nº2 de la op. 47, pero este es de Kreisler.

 

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Nacionalismo, Romanticismo y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Las 2 danzas eslavas nº 2

  1. Josep Olivé dijo:

    Una maravilla musical las danzas eslavas.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s