Los mecenas

Los mecenas eran personas ricas que protegían a los artistas.

Las dedicatorias a los mecenas llevaban con frecuencia sugerencias de ayuda económica, por lo general sutilmente encubiertas. Veamos una de ellas, firmada en 1532 por Leandro Acquafredda, compositor milanés:

Para gloria del rey Federico el Sentado, protector de las artes, he escrito un humilde puñado de canciones, en espera de su generoso aplauso, de sus animosas palabras de estímulo y, en fin, bueno, todo hay que decirlo, de una ínfima recompensa material, despreciable si se la compara con la espiritual que es la que realmente importa y el orgullo que significa haber sido elegido por Su Alteza para tarea tan superior a sus fuerzas, y ojalá que le gusten y si no le gustan qué lástima, porque hay otro rey vecino que está muy interesado en tenerlas y yo le dije que no podía dárselas, y él me dijo: «Si Federico no las quiere, yo me quedare con ellas y te aplaudiré, animaré y recompensaré», y yo le dije que el Rey Federico es tan simpático que merece estas canciones y muchísimas otras, y además es tan generoso pero tan generoso que estoy seguro de que su dádiva será algo extraordinario, y que no se olvidará de recompensarme, con todo el respeto y aprecio de su fiel servidor LEANDRO.

Otro ejemplo es el de Carlo Villoni, a quien el rey Ludovico encargó una música para acompañar sus partidas de ajedrez (recordemos aquí que el rey Ludovico fue el inventor del Ludo). El compositor escribió música que debía representar a cada una de las piezas: para los peones, música rústica; para los caballos, música de cabalgata; para las torres, canciones medievales; para los alfiles, canto gregoriano; para la dama, una hermosa y tierna melodía; y para el rey, una fanfarria noble y pomposa.

Célebre compositor de corte fue Jean de la Gourmandise, que recibió el encargo de componer música para las reales comidas, que eran unos reales banquetes. Lamentablemente, la música que compuso De la Gourmandise era muy poco apropiada para la circunstancia: estaba llena de fortísimos golpes de bombo, inquietantes redobles de timbales y ensordecedores choques de platillos en los más inesperados momentos, entre larguísimos silencios. El rey y su corte se indigestaron de tal manera que aquél ordenó la ejecución del infortunado músico.

Cantando bajo la ducha. Jorge Maronna (Les Luthiers) y Daniel Samper.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Cantando bajo la ducha y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Los mecenas

  1. Josep Olivé dijo:

    Jean de la Gourmandise: no hay para menos! 🙂

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s