El canto de las sirenas (L) – El problema de los finales de Beethoven

A Beethoven pronto se le reveló como una deficiencia del estilo heroico el carácter excesivamente triunfal de algunos finales. T. W. Adorno apostillaría, y Thomas Mann con él (en su Doktor Faustus), su inclinación y tendencia excesivamente “afirmativa” o “positiva”. Pero (…) fue el propio Beethoven el que pronto se dio cuenta de que un finale excesivamente exitoso, como el de la Quinta sinfonía en do menor, no podía repetirse. Un finale que solo gracias a la sorprendente y genial reaparición intempestiva del scherzo [5:40] nos libra del tedium vitae que todo lo exageradamente triunfal, o la excesiva pompa y circunstancia, termina produciendo. Y a Beethoven no se le pasó por alto lo que podría haber de impostación demagógica en ese finale. O de moralina de cartón piedra

Por esa razón porfió en su búsqueda de fórmulas distintas: así en el inteligente paroxismo y aquelarre con que da culminación a su Séptima sinfonía en la mayor (que tiene su pastiche romántico en el último movimiento de la Sinfonía fantástica de Berlioz).

O bien el magnifico finale, tan irónico y majestuoso en su combinación á la Haydn de rondó y forma sonata: aquel con el que concluye su Octava sinfonía.

El final de la Novena es capítulo aparte.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El canto de las sirenas (L) – El problema de los finales de Beethoven

  1. Josep Olivé dijo:

    Pues a mi me gusta mucho el gran finale triunfal de la quinta. Y me parece que es adecuado y que responde a la majestuosidad de los movimientos precedentes, a cual más soberbio, y a la impresionante explosión (previo rumor, zumbido soterrado in crescendo) del acorde en do mayor (victoria/respuesta frente al destino en do menor?) de toda la orquesta al completo con que se inicia el movimiento. Siguiendo el discurrir de la sinfonía, desde sus primeras notas, de manera concentrada, el cuerpo me pide ese finale. Y me deja exhausto, rendido, y muy a gusto.

    • José Luis dijo:

      Y yo aún diría más: Me lo pide el cuerpo y me deja muy a gusto

      “Interpretar” o entender la música desde una perspectiva intelectual puede ser muy interesante pero no debiera ir por delante de la emoción. Donde Trías ve impostación o moralina otros sentimos felcidad y que ya era hora de darse una alegría. No sólo de pan vive el hombre, es como criticar un final de las películas de Capra.

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