Propinas ®

Al público de las salas de concierto le gustan mucho las propinas. Aunque a veces se queda con las ganas.

Nos gustan a los siervos de Bach, y los comprensivos solistas compensan muy a menudo su ausencia en los programas de las orquestas sinfónicas con alguna de sus innumerables joyas.

Se suspira por ellas cuando el gran artista invitado ha interpretado una de esas cosas raras e insoportables que salpican la musica contemporanea, y no paran las palmas, más-más-más, hasta que se logra un “eso, eso”

También hay para los zarzueleros llenos de añoranza y amor patrio (y para los alemanes), que tampoco están muy atendidos,

para los que disfrutan con los arreglos clásicos de la música popular,

para los amigos de las piezas breves, sean marchosas

o sentimentales,

para los adoradores del virtuosismo

o del atletismo

para los bulliciosos jóvenes palmeros

para los amigos de las bromas

y desde luego, gustan mucho a los jugadores del ¿qué es esto?, aunque  Shazam haya acabado con las apuestas. Por cierto, lo anterior sonaba a Shostakovich y el invento ha identificado la obra, Ballet de una opereta suya llamada Moscú, Cheryomushki, pero con estas dos propinas que siguen no puede. De hecho, ambas, relativamente parecidas y con pinta de ser actuales, se presentan como “Propina misteriosa”

De todas formas, aunque las propinas son estupendas y muchas veces es lo que canturreas al salir, no siempre es lo que se acaba recordando más, porque el peso está en otra parte. Salvo que el artista sea Grigory Sokolov, que suele dividir sus recitales en tres partes, la tercera para las seis propinas que regala sin hacerse rogar, y siendo quien es, no es raro que más de una resulte particularmente memorable,

eso si no es la serie entera la que se convierte en mito, como las ocho propinas de Evgeny Kissin en los PROMS de 1977.

Finalmente, no puede omitirse la más famosa y esperada de las propinas, la Marcha Radetzky con que se cierra el Concierto de Año Nuevo de Viena.

¿Sabian que en 2020, con Andris Nelsons al frente, la Filarmónica de Viena no interpretó el arreglo habitual por ser nazi su autor, el austríaco Leopold Weninger?

Bueno. Lo único verdaderamente malo de las propinas es que se pidan cuando estan absolutamente fuera de lugar, después de una obra especialmente extenuante o redonda (para el intérprete o para el publico). Y también es triste que a veces lleven a confundir los aplausos de felicitación y agradecimiento al artista con un un desconsiderado interés en prolongar al máximo la fiesta.  Como no es el caso, acabaremos con una propina a estas propinas, variedad lo que menos te esperas.

® Hace diez años: El día que nací yo (con propina)

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Propinas ®

  1. Josep Olivé dijo:

    Preciosa propina de propinas, la de Carlos Cano! Muy deseadas por mi son las propinas con Bach en solistas de violín. Se hace un silencio en la sala muy especial. Ya no hay caramelos, ni toses, ni carreras al bar o al baño, ni bolsos, ni manoseado de programas de mano. Propinas meritorias las de Argerich, porque cuando las da quiere decir que se ha encontrado durante su concierto y se está divirtiendo. Cuando no las da quiere decir que algo no ha salido bien o porque ese día toca sin ganas. Alguien muy generoso es Arcadi Volados. Le conté doce propinas en un Palau. Doce! No me gustan las propinas que están muy fuera de contexto en relación con la obra principal.⁷

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