Amsterdam ®

La compuso en Roquebrune, su escondrijo en la Costa Azul, y escogió Amsterdam porque le gustaba la sonoridad de la palabra. En la wikipedia francesa se lee que se inspiró en Greensleeves, la conocida canción tradicional inglesa (que, según la leyenda, regaló Enrique VIII a Ana Bolena para quejarse de su desdén), y un comentarista citado en la página de discusión afirma habérselo oído reconocer en una entrevista. Tal entrevista no está documentada, pero el parecido existe, y cuatro años antes de que Jacques Brel presentase Amsterdam en el Olympia, los Brothers Four habían renovado y extendido la popularidad de Greensleeves, de modo que no hace falta preguntarse si la conocía.

A Brel le gustaba mucho la música clásica, Schubert y Ravel en particular, y su hermana cuenta que en el coche, cuando no existía ni el radio-cassette, sintonizaba Radio Vaticano porque ponía música clásica. Sin embargo, más difícil es que supiera nada de una recóndita canción clásica que, en un tempo más rápido y un tono menos complaciente, coincide bastante más con su Amsterdam.  Lo que no es extraño, pues se trata de Since Greybeards Inform Us that Youth Will Decay,  “Puesto que los vejestorios (barbas grises) nos advierten que la juventud pasará”, una de aquellas Canciones Irlandesas que Beethoven arregló en 1813, ésta a partir precisamente de Grensleeves

Un periodista francés se ha tomado la molestia de tratar de convencer a escépticos poniendo este audio en su blog:

Pero no hay nada que objetar, Amsterdam se defiende sola. A Brel le sorprendió mucho su inmediato e inmenso éxito, aunque nunca llegó a estar muy satisfecho con ella, hasta el punto de no querer grabarla en estudio. Pero la canció  pasó de estar destinada a telonera a ser una de sus firmas más reconocidas (que no reconocibles, porque todo  Brel es reconocible) y desde luego muy característica, con la guturalidad de sus abundantes “eggues”, el crescendo en intensidad al estilo de Quand on n’à que l’amour, por ejemplo, y también en velocidad, al final, como La valse à mille temps.

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui chantent / hay marinos que cantan
Les rêves qui les hantent / los sueños que les atormentan
Au large d’Amsterdam / frente a Amsterdam

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui dorment / hay marinos que duermen
Comme des oriflammes / como estandartes
Le long des berges mornes / a lo largo de sombrías orillas

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui meurent / hay marinos que mueren
Pleins de bière et de drames / llenos de cerveza y de dramas
Aux premières lueurs / con las primeras luces

Mais dans le port d’Amsterdam / Pero en el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui naissent / hay marinos que nacen
Dans la chaleur épaisse / en el calor espeso
Des langueurs océanes / de lánguidos oceanos

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui mangent / hay marinos que comen
Sur des nappes trop blanches / en manteles demasiado blancos
Des poissons ruisselants / pescados chorreantes

Ils vous montrent des dents / Ellos os muestran dientes
A croquer la fortune / para masticar la fortuna
A décroisser la Lune / para hacer menguar la Luna
A bouffer des haubans / para zamparse unos obenques

Et ça sent la morue / Y aquí huele a bacalao
Jusque dans le cœur des frites / hasta en el corazón de las patatas fritas
Que leurs grosses mains invitent / que sus gruesas manos piden
A revenir en plus / que se conviertan en más

Puis se lèvent en riant / Luego se levantan riendo
Dans un bruit de tempête / en un ruido de tempestad
Referment leur braguette / se suben la bragueta
Et sortent en rotant / y eructando se van

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui dansent / hay marinos que bailan
En se frottant la panse / restregándose la barriga
Sur la panse des femmes / contra la barriga de las mujeres

Et ils tournent et ils dansent / Y dan vueltas y bailan
Comme des soleils crachés / como soles rechazados
Dans le son déchiré / al son desgarrado
D’un accordéon rance / de un acordeón rancio

Ils se tordent le cou / Se retuercen el cuello
Pour mieux s’entendre rire / para oír mejor sus risas
Jusqu’à ce que tout à coup / hasta que de repente
L’accordéon expire / el acordeón expira

Alors le geste grave / Entonces el gesto grave
Alors le regard fier / entonces la mirada orgullosa
Ils ramènent leur batave / sacan su batavo (*)
Jusqu’en pleine lumière / a plena luz

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Y a des marins qui boivent / hay marinos que beben
Et qui boivent et reboivent / y que beben y vuelven a beber
Et qui reboivent encore / y que vuelven a beber otra vez

Ils boivent à la santé / Beben a la salud
Des putains d’Amsterdam / de las putas de Amsterdam
De Hambourg ou d’ailleurs / de Hamburgo o de donde sea
Enfin ils boivent aux dames / finalmente beben por las damas
Qui leur donnent leur joli corps / que les dan su bonito cuerpo
Qui leur donnent leur vertu / que les dan su virtud
Pour une pièce en or / por una moneda de oro
Et quand ils ont bien bu / Y cuando han bebido ya bien
Se plantent le nez au ciel / se plantan mirando al cielo
Se mouchent dans les étoiles / se limpian los mocos en las estrellas
Et ils pissent comme je pleure / y mean como yo lloro
Sur les femmes infidèles / sobre las mujeres infieles

Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam
Dans le port d’Amsterdam / En el puerto de Amsterdam

(*) Los bátavos fueron unos pobladores germánicos de los actuales Países Bajos

Dicen que Brel se reía de que la gente, a raíz de su canción, viajara a Amsterdam para visitar un puerto que no existe,  “qui n’existe pas”, como el cielo de Les bigotes. Pero sí que existe, aunque sea una menudencia al lado del de Rotterdam, el gran puerto de Holanda. Vete a saber si es cierto eso también. El comentarista citado por la wikipedia que asegura haber escuchado a Brel reconociendo la utilización de Greensleeves, afirma luego que también Mozart arregló la canción. Quizás porque ha encontrado un youtube que le atribuye  una versión para guitarra… Pero en este caso, como en tantos, parece muy probable que las mangas verdes estuvieran en el aire que respiraba Brel. Y a buenas horas llegaron, éstas sí.

® Hace diez años: Jacques Brel – Las preferidas y Las Marquesas

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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