La segunda dosis

Un buen inmunólogo puede ser casi tan ignorante en asuntos de epidemiología como un abogado, y un eminente virólogo que se ha pasado la vida analizando la estructura de los pelillos de un raro virus, quizás solo tiene una discreta cultura médica. Pero los periodistas dan crédito a cualquiera con título o cargo más o menos relacionado con algún aspecto de la covid. De hecho, incluso a especialistas en medicina deportiva. Y no debe olvidarse tampoco que ningún título ni cargo garantiza la salud mental del que lo ostenta, y menos su sentido común.

El catalogo de falsedades que se han escuchado estos  meses incluye las sandeces de los negacionistas, las afirmaciones temerarias de los que se han comportado más como políticos que como profesionales de la salud (cuatro casos, mascarillas inútiles… recuerdan?) y los alarmismos respecto a la seguridad de las vacunas por parte de sanitarios reconvertidos en estrellas de los medios a los que se sigue considerando poco menos que infalibles a pesar de sus fiascos, como la viróloga que aseguraba que la vacuna podía ser peor que la enfermedad, o algo tan surrealista como que podía evitar los casos leves pero no los graves, o que ahora  insiste que en que estando bien vacunado se puede ser contagioso, lo cual tiene escasísimas posibilidades de ser cierto y desde luego, no sucede con ninguna vacuna.

Agua pasada y ahora sin importancia, persiste en cambio un error que sí la tiene y la puede tener mayor en un futuro muy inmediato. Porque no es cierto que la primera dosis se pierda si la segunda no se administra antes de 3 o 4 semanas.  Y basta atender al hecho de que en algún país hayan optado por vacunar a la mayor parte de gente posible con una dosis a costa de rertrasar la segunda, que en algo se habrán basado para tomar esa decisión.

Como sucede con muchas de las las vacunas que todos hemos recibido, la primera dosis produce una respuesta escasa y breve, que a pesar de ello puede ayudar algo, pero que en pocas semanas empieza a decrecer hasta extinguirse. Con la segunda dosis (y las sucesivas si son necesarias) la respuesta crece exponencialmente, en intensidad y en duración. Y eso sucede aunque se posponga meses y, en muchas vacunas, años. Esto, que se sabe desde hace décadas, rectificó la antigua idea, que parece sin embargo mantenerse, según la que si una dosis de refuerzo no se administraba en el plazo recomendado, todo el efecto de las anteriores se perdía, y “había que volver a empezar”.

Desde luego, mientras no se reciban las dos dosis, la protección es incompleta y disminuye de día en día. Pero si por alguna razón o estrategia se debe retrasar la segunda, el único problema es el riesgo que se corre en tanto no se reciba. Esto, obviamente, lo saben de corrillo los expertos que asesoran a nuestros gobernantes. Otra cosa es que prefieran mantener la confusión por el asunto del reparto. Eso si es que les escuchan: Hace bien poco, un presidente autonómico dijo que había preferido empezar despacito con las vacunas porque no lo veía muy claro. Ciertamente, es médico. Forense, por más señas.

Zapatero a tus zapatos. Una muy recomendable relación de respuestas a preguntas frecuentes sobre la vacuna de la covid actualizada hace una semana en el justamente prestigioso New England Journal of Medicine, aquí.

 

P.S. Obsérvese de paso en esta imágen como la memoria inmunológica se mantiene durante mucho más tiempo que los anticuerpos circulantes que se detectan en los análisis convencionales. 

 

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a La segunda dosis

  1. Josep Olivé dijo:

    Oportuna información a tener en cuenta. Muchas gracias!

    Por lo que respecta a todos esos predicadores que generan confusión aprovechándose del enorme altavoz que suponen las redes sociales, del miedo, ignorancia o buena fe de mucha gente no entiendo como no es un asunto perseguible penalmente. Tanto cuesta seguirles la pista en internet y desenmascarar sus patrañas?

    Lo del médico forense metido a político. «Mire usted, le vamos a vacunar y como no estamos seguros de lo que le metemos esperaremos antes de metérsela al siguiente». Para ser médico no es una práctica muy ortodoxa. Digo yo. A no ser que a éste médico metido a político le vaya más la política que la medicina. O que elija a su razón política antes que su razón médica. Vamos, para ir al colegio de médicos a ver qué les parece….mmmm, igual esta lleno de médicos-políticos… Después pasa lo que pasa, que nos dicen que las mascarillas son necesarias o no según…según las hayamos comprado o no.

    Pero bueno, digo yo si hay algo superable en falta de ética, de moral y de responsabilidad si el más alto responsable de la sanidad deja el ministerio en el punto más álgido de la pandemia y con toda una campaña de vacunación en ciernes para dejar su puesto por unas putas encuestas. No podían dejar más claras sus prioridades. No les da vergüenza ni que las sepamos.

    Pero bueno, este disparate nacional merece de un Berlanga para el cine, o de un Forges para el papel. Ya no estan ninguno de los dos. Una lástima, porque mejor morir de risa que del virus.

    • José Luis dijo:

      Acabo de escuchar al de Castilla y la Mancha reclamando la prioridad para la segunda dosis a las comunidades que han vacunado más para que no se pierda el efecto de la primera. Pero lo que es para llorar es lo del de Extremadura, que siendo un servidor público se enfrenta por la puerta de atrás a lo mandado cuestionando de paso a toda la comunidad científica, el muy palurdo.

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