Assur ®

Esta cita a Freud, José Luis, me ha traído inmediatamente a la memoria el caso de aquella chica -siento no recordar de qué país del Asia meridional era- a quien su prometido dejó ciega y al que un tribunal de ese mismo país condenó a prisión y a recibir como castigo suplementario la ceguera…, pero debiendo ser la misma chica la que le tenía que tirar el mismo ácido que él le tiró a los ojos.

La chica recibió la noticia en Barcelona, ​​donde había sido acogida y afiliada por la ONCE, cuando estaba haciendo el curso de rehabilitación que, desde hace muchos años y de una forma hay que decir que modélica, esta entidad imparte a las personas que han perdido la vista de mayores.

En declaraciones a la prensa, la chica dijo que quería volver a su país para llevar a cabo la sentencia, y me quedé totalmente parado cuando, tomando café por la tarde con unos compañeros de trabajo, estos compañeros defendieron  que aquella sentencia era justa, y que haría muy bien la chica en volver a su país y tirar el ácido a los ojos de aquel malnacido.

Créeme, José Luis, que soy un hombre con muy pocos reflejos, pero ese día creo que los tuve (supongo que fue porque todavía se podía fumar en los bares)

“De acuerdo -les contradije-: Las leyes de su país lo amparan y, por tanto, ella tiene todo el derecho a llevar a cabo la sentencia pero, y después? … Volverá aquí…, y quizás volverá con el mismo avión que él?… Porque está claro que él, como víctima en que se convertiría, tendría también exactamente el mismo derecho -y por qué no? – a que la ONCE le afiliase, le diera un curso de rehabilitación y le buscara un trabajo…

Y a que viene todo esto ?, quizás te preguntarás … Pues viene, y de ahí que haya comenzado citando tu referencia a Freud, a que pienso que es muy acertado hablar de un finísimo velo de piel de cebolla como exclusiva y total protección que la civilización tiene ante la animalidad, como puedes comprobar con la reacción de aquel caso de “ojo por ojo” (en este caso doblemente idónea la frase), no solamente de aquellos compañeros míos, sino de muchísima (y el superlativo no es exagerado) más gente a la que le oí comentar más o menos lo mismo.

A mí, lo que me revuelve y me indigna es que alguien maltrate, haga daño y ya no digamos que se cargue a otro alguien, sean cuales sean sus orígenes y, por tanto, costumbres, o nivel social o económico, porque, referente a las costumbres, ya ves si son, de diferentes, las nuestras a las que puedan tener los países de Asia meridional y, sin embargo, qué sencillo es romper esta mínima y epidérmica capa para adaptarnos instantáneamente y enviar a freir espárragos todo lo que llamamos civilización.

P.S. Afortunadamente, la chica no fue a hacer de verdugo.

 

EVA, ADAN
Von deiner Güt’, o Herr und Gott, / De tu bondad, oh Señor y Dios,
ist Erd’ und Himmel voll. / está llena la tierra y el cielo.
Die Welt, so groß, so wunderbar, / El mundo, tan grande, tan maravilloso,
ist deiner Hände Werk. / es obra de tus manos.
CORO
Gesegnet sei des Herren Macht. / Bendito sea el poder del Señor.
Sein Lob erschall’ in Ewigkeit! / ¡Qué su alabanza resuene para siempre!

 

® Hace diez años (y dos días): Violencia de género y violencia mental

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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