300 Favoritas (5) – Sólo dos de Stravinsky

Muy pocas parecen sólo dos obras de Stravinsky entre las 300 favoritas del 2020 de CLASSICfM, pero la relevancia de un compositor en la historia de la música  y su presencia entre las preferencias del público, no tienen por qué coincidir. Lo que no puede discutirse son las dos elegidas, La Consagración de la Primavera y El pájaro de fuego. Y la verdad es que Stravinsky tampoco fue un compositor muy prolífico, de modo que tampoco serán muchos los aficionados que añadan de memoria más de media docena de obras a esa incuestionable pareja: Petrushka, La historia del soldado, El canto del ruiseñor, la Sinfonía de los salmos, la Sinfonía en Do… y… Pulcinella… y… y ni consultando salen muchas más particularmente memorables. Otra cosa es el lugar que ocupan las dos, más allá del 200, cuando, al menos La Consagración  de la Primavera, merecería estar en la primerísima página.

207 La Consagración de la Primavera     Igor Stravinsky

La Consagración de la Primavera es posiblemente la pieza musical más influyente e importante que se compuso en el siglo XX. El estreno parisino del ballet de Stravinsky en 1913 fue un acontecimiento trascendental, sobre todo porque provocó el escándalo más famoso de la historia de la música clásica.

Trascendental por motivos musicales, mucho más que por aquel escándalo de su estreno que tanto se emplea hoy como  tramposa prueba del conservadurismo de las audiencias y excusa para salvar cualquier bodrio. Porque, siendo revolucionaria como lo fue, la música de Stravinsky fue en realidad inmediatamente reconocida y aclamada.

Un video extraordinario, con el Ballet y la Orquesta del Mariinsky dirigida por Gergiev y la coreografía original de Nijinsky y los Ballets Rusos de Diaghilev (San Petersburgo, 2008)

Y las entradas sobre La Consagración de la Primavera en el blog del Delibes en 2016 y 2019

Tres años antes, Stravinsky ya había triunfado en Paris con El pájaro de fuego, el encargo con que Stravinsky dio la razón al olfato de Diaghilev, una espectacular tarjeta de presentación con algunos de los momentos más excitantes de la historia de la música

218 El Pájaro de Fuego   Igor Stravinsky

Igor Stravinsky tenía solo 27 años cuando escribió la compleja música de El pájaro de Fuego. El estreno en 1910 consolidó su posición como uno de los compositores más interesantes y dinámicos de la época. Hoy en día, el ballet se mantiene en el repertorio en todo el mundo y también se interpreta regularmente en las salas de concierto.

Entrada sobre El pájaro de fuego en el blog del Delibes en 2015

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a 300 Favoritas (5) – Sólo dos de Stravinsky

  1. Josep Olivé dijo:

    …y en una lista de esas características no me hubiera extrañado nada de nada que ni hubieran aparecido estas dos. De todas maneras deseo hacer una apreciación acerca de los estrenos con escándalo: son síntoma de vitalidad musical (y cultural!). Célebres escándalos: Wagner lo sufrió con su ballet del Venusberg al inicio ya del primer acto de Tannhäuser, Ravel con su Bolero («éste hombre esta loco» gritó una espectadora, y Ravel le dio la razón!!!), y por supuesto tal vez el más extraordinario el de «La consagración de la primavera». Donde sucedieron todos ellos? En qué ciudad? Paris! Y en todos los casos citados se da el caso sintomático que las obras se impusieron en un par de ejecuciones por una sencilla razón: son buenas, muy buenas, buenísimas! Mucho mejor esa agitación, esa radicalidad, ese «cabreo» espontáneo y fugaz ante una novedosa provocación, que en unos casos será desmedida y en otros consecuente, y que da una idea de cómo se vive la música (y la cultura), que no esas recepciones mortecinas, indiferentes, abúlicas que proporcionamos los auditorios actuales ante auténticos peñazos que bien merecen una buena bronca. Bien seguro que si la obra es como una de las anteriores la bronca solo habrá servido para reforzarla.

    • José Luis dijo:

      😀 😀 😀 😀 😀 😀 😀 😀
      Y aplausos con las orejas

      Vitalidad cultural y personalidad, ahora nos siguen colocando peñazos (la verdad es que aquí últimamente menos), y jamás nadie ha osado… no sea qué… y por si acaso, encima aplaudo. Lo curioso es que la únicas broncas sean en la ópera, ad personam, cuando el silencio sobraría para que el interesado se enterase. (salvo en el caso de los directores de escena: para esos, la guillotina sería poco 😀 😀 )

      Parece que lo de La Consagración en Paris iba mucho más dirigido al baile que a la música. Pero ciertamente tienes razón. Tus dos últimas frases son para enmarcar.

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