Frutos de un amor recíproco (todos legítimos, no todos reconocidos) ®

Al poeta alemán Gottfried August Bürger (1747-1794) se le reconoce el haber traducido al inglés y ampliado con sus propias aportaciones Las aventuras del barón Münchaussen, que adquiró gracias a ello su fama universal. Pero escribió también numerosas baladas que fueron muy populares en su país, a bastantes de las cuales les pusieron música compositores de la época como Schubert con Das Dörfchen, e incluso posteriores, caso de Richard Strauss con Muttertändelei o Pfitzner con Gegenliebe. Y esta última, “Amor recíproco”, merece un reconocimiento especial por haber intervenido en la historia de la composición de dos grandes sinfonías.

Una de ellas, nada menos que la Novena de Beethoven. Hay que remontarse a 1795, cuando, habiendo llegado a Viena para recibir clases de Haydn, Beethoven puso música a Gegenliebe y a otro poema complementario del mismo Bürger, Seufzer eines Ungeliebten, “Lamento de un no amado”, enlazando una pareja de canciones en lo que puede considerarse una minicantata profana de la que ahora sólo interesa ese “Amor recíproco”

Wüßt' ich, wüßt' ich, daß du mich
Lieb und wert ein bißchen hieltest,
Und von dem, was ich für dich,
Nur ein Hundertteilchen fühltest;

Daß übsch meinem Gruß'
Halben Wegs entgegen käme,
Und dein Mund den Wechselkuß
Gerne gäb' und wiedernähme:

Dann, o Himmel, außer sich,
Würde ganz mein Herz zerlodern!
Leib und Leben könnt' ich dich
Nicht vergebens lassen fodern! 

Gegengunst erhöhet Gunst,
Liebe nähret Gegenliebe,
Und entflammt zu Feuersbrunst,
Was ein Aschenfünkchen bliebe.
Si yo supiera que me amabas
y me valorabas un poco
y de lo que yo siento por ti
tú sintieras la centésima parte; 

Si tu agradecimiento a mis saludos
llegase sólo a medio camino, 
y tu boca intercambiase el beso
encantada de volver a repetirlo

Entonces, oh cielo, fuera de sí,
¡todo mi corazón ardería en llamas!
Podría darte mi cuerpo y mi vida,
¡no me los pidas en vano!

El favor mutuo fortalece el favor, 
el amor recíproco alimenta el amor
e inflama una tempestad de fuego 
allí donde sólo quedarían cenizas.

La obrita, Canciones para voz y piano WoO118, sólo fue publicada póstumamente, pero a Beethoven no debió disgustarle la melodía, porque trece años después, aunque con otra letra,  protagonizaría de forma nítida su Fantasía Coral,

prefigurando, como es público y notorio, la Oda a la Alegría de la Novena Sinfonía. De hecho, este sería un argumento muy sólido (aunque no definitivo) en contra de que la inspiración le llegase de Mozart.  A quién, por otra parte, quizas le rondaba por la cabeza el “Wüßt’ ich, wüßt’ ich” cuando ideó el “Batti Batti” para Zerlina.

Menos conocido es que Haydn también tuviera un bonito Gegenliebe, más de diez años anterior al de Beethoven pero que bien pudo darle la idea de hacer el suyo. Haydn sólo empleó dos estrofas del poema de Bürger, la primera y la última, para este Gegenliebe, Hob. XVIIa:1 que interpreta aquí Ely Ameling,

al que también decidió sacarle más partido, porque un año después la convertiría en el Andante de su Sinfonía nº 73, “La caza”.

Y vete a saber si el mismo Papageno no habría olfateado algo por ahí…

® Hace diez años: Beethoven-Mozart – Amor Correspondido

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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4 respuestas a Frutos de un amor recíproco (todos legítimos, no todos reconocidos) ®

  1. Josep Olivé dijo:

    Si es que la música es un pañuelo! 🙂

    PD: Este Pfitzner suena mucho últimamente…

    • José Luis dijo:

      Solo me suena, no creo haber oido nada de él.

      Mahler-Strauss-Wagner, aunque me parece más rústico 😀 , quiero decir más sencillo.
      Pero habría que darse un paseo.

      “Su propia música – que incluye piezas de todos los principales géneros excepto el poema sinfónico – fue respetada por contemporáneos como Gustav Mahler y Richard Strauss, aunque ninguno se interesó demasiado por culpa de los desagradables modales de Pfitzner (y Alma Mahler correspondió con desprecio a la adoración que sentía por ella)”

      O sea, más motivo para interesarse.

      Y después de esto, más aún.

      • Josep Olivé dijo:

        Pfitzner, Zemlinsky, Schreker: los grandes “tapados” de la primera mitad del s.XX. Solo del segundo se representa muy de vez en cuando “Una tragedia florentina”. Una lástima que las programaciones no se abran a otros grandes compositores que en su día fueron muy relevantes y apuesten por los de siempre. Más atrás en el tiempo y hace pocos días nos hablabas de Weber, otra víctima. En fin. En tiempos en que escasea de manera preocupante la obra nueva de calidad no estaría de más bucear en lo que un día fue bueno o muy bueno. Nos llevaríamos un montón de sorpresas.

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