Aparta, que es Sokolov

“Dios da pan a quien no tiene dientes”, dice el refrán. Pero aunque con la boca tapada por la mascarilla no se le ven, es de suponer que el expresidente Zapatero no es de los que la aprovechan para liberarse de una incómoda prótesis dental, sino que tiene dientes de los de verdad, y pudo así disfrutar del pan que dejó Grigory Sokolov el pasado 12 de Diciembre bajo la cúpula del Palacio de Naciones de Ginebra, tan espectacularmente decorada por Miquel Barceló. Como también cabría suponer que no se durmió sino que estaba arrobado, concentrado en escuchar al pianista. Pero un análisis de esas imágenes, al estilo de los que hace Millás, quizás apuntaría en la otra dirección, hacia la extrañeza que da paso a la modorra pura y dura de alguien a quien pocos minutos antes ya empezaban a pesarle los párpados y que luego aplaudirá levantando las palmas por encima de la la cabeza. Lo cierto es que no todo el mundo está dispuesto a concederle el beneficio de la duda, y un lector de una página llamada cnglobal, molesto como muchos con esa presencia y con los planos dedicados a la media docena de egregios asistentes, después de calificarle de “político de carrera mediocre y sin principios”, ha concluido: “It is really casting pearls to the swine”, “Es como echar perlas a los cerdos”, el equivalente a nuestro “No está hecha la miel para la boca del cerdo”.

Cuesta ser bienpensado. Quizás el expresidente sea un auténtico aficionado, quizás la aficionada sea la esposa, que canta o cantaba en un coro, pero a él no se le encuentra fotografiado en ningún concierto, y en cambio hay unas declaraciones en las que afirmaba su predilección por el pop. Y la verdad es que da un poco de rabia, y es un poco impúdica esa exhibición del lujo que se (le) permite, precisamente de ese lujo que no debiera poder comprarse con dinero ni poder, del lujo del arte, que está destinado y pertenece a quien lo ame y disfrute realmente con él.

Además, ¿para qué quieren a Sokolov teniendo a Rhodes?

En Febrero de 2020, cuando aún se podía escuchar música en directo sin mascarilla, la crítica del concierto que el pianista ruso ofreció en el Auditorio Nacional, Sokolov, lo imposible hecho posible, firmada en Scherzo por Rafael Ortega Basagoiti, concluía así:

Eso nos hace olvidar incluso la desgraciada presencia de una cita del pianista (?) británico afincado [en España] en el anuncio previo del concierto, que hacía daño a la vista. Seguro que tal desatino no se repetirá.   

El “pianista (?)” era obviamente James Rhodes y la cita debía ser alguna de las bendiciones que desde su inmensa autoridad musical venía concediendo a Sokolov. “El más grande pianista vivo, James Rhodes dixit”, se había podido leer en Babelia, aunque seguramente se le pasó a Zapatero, ausente en ese recital en Madrid. Pero el pasado octubre, el “pianista (?)” fue invitado a participar en los fastos por la presentación del “Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española” (nótese la resiliencia de la resiliencia, el BOE pronto pasará a llamarse BOR, o quizas BOC, R de resiliencia, C de cursilería), aquella eurovisiva presentación del plan que, superada entonces ya la pandemia, iba a distribuir los fondos arrancados a Europa gracias a la sangre, el sudor y las lagrimas de nuestro amado líder. Y el “pianista (?)” (definido por Juan Carlos Garbayo, muy generoso al no entrar en detalles, como “un pianista muy malo que se vende muy bien”), pudo exhibir sus dotes ante una gran audiencia mediática entre la que sin duda se hallaba el expresidente. Y naturalmente, si tamaño artista dice que Sokolov es tan bueno, habrá que sacarse la foto y vamos a ver si de paso acaba gustándome la música clásica, que eso le va mucho a mi talante  y poder aplaudir como un connoisseur ya es la repera.

Esto va a ser ponerse la venda antes que la herida, aquí, además, poco probable, pero que nadie vea en este comentario envidia ni elitismo. De hecho no es un concierto muy digno de envidia, precisamente por el público presente y mucho más aún por el ausente, porque falta la cuarta pata del milagro de que habla aquí a menudo Josep (últimamente conocido como Juan, del duo  Juan&Juan que me honro en completar), porque falta la comunión con los auténticos aficionados que, a tu lado, están viviendo tu misma emoción.  Y no sería extraño que la misma razón hubiera afectado a Sokolov, pero es dificil que nada distraiga al maestro de su idilio con la música, y el recital, además de descubrir a más de uno las bachianas fugas de Schumann con que lo inicia, es tan extraordinario como de costumbre. En cualquier caso, los aficionados sabemos que uno de los sentimientos que siempre suscitan los momentos más intensos en los auditorios, es el deseo de que todo el mundo pudiera pasar, al menos una vez en la vida, por una experiencia semejante. No hay aquí elitismo, como no lo había en el famoso artículo de Manuel Vicent, “Aparta tus sucias manos de Mozart”. No se pide exclusividad, se pide respeto. En este caso, sin entrar en suciedades, respeto para los que van a los conciertos para disfrutar de ellos y para los que ahora no pueden asistir ni a ese ni a ningún otro. Aparta pues, que no es Rhodes: Es Sokolov.

Robert Schumann
4 Fugas, Op. 72
[1:10​​] 1. en Re menor, No rápido
[4:44​​] 2. en Re menor, Muy dinámico
[7:10​​] 3. en Fa menor, No rápido y muy expresivo
[10:58​​] 4. en Fa mayor, En un tempo moderado – [11:50​​]Un poco animado – [12:55​​] Coda<
Bunte Blätter (Hojas de colores) (14 Piezas para teclado), Op. 99
3 Pequeñas piezas
[13:17​​] 1. (I) en La mayor, No rápido, con sensibilidad
[15:24​​] 2. (II) en Mi menor, Muy rapido
[16:23​​] 3. (III) en Mi mayor, Fresco
Albumblätter (Hojas de álbum) I – V
[17:38​​] 4. (I) en Fa sostenido menor, Bastante lento
[19:52​​] 5. (II) en Si menor, Rápido
[20:45​​] 6. (III) en La bemol mayor, Bastante lento, muy parecido a una canción
[23:04​​] 7. (IV) en Mi bemol menor, Muy lento
[25:37​​] 8. (V) en Mi bemol mayor, Despacio
[27:23​​] 9. Novellette en  Si menor, Dinámico
[30:58​​] 10. Preludio en Si bemol menor, Energético
[32:19​​] 11. Marcha en Re menor, Muy extendido – [36:12​​] Trio
[42:07​​] 12. Abendmusik en Si bemol mayor, En tempo de Minuetto
[47:26​​] 13. Scherzo en Sol menor, Dinámico– [49:49​​] Dinámicos
[52:29​​] 14. Geschwindmarsch (Marcha rápida) en Sol menor, Muy marcado
– Intermedio –
Frédéric Chopin
2 Polonesas, Op. 26
[57:03​​] 1. en Do sostenido menor, Allegro appassionato – [1:00:24​​] Meno mosso
[1:06:52​​] 2. en Mi bemol menor, Maestoso – [1:10:48​​] Meno mosso – Adagio – [1:13:19​​] Tempo I
Polonesa en Fa sostenido menor, Op. 44
[1:16:42​​] (sin indicación de Tempo) – [1:22:16​​] Doppio movimento (Tempo di Mazurka) – [1:26:37​​] Tempo I (Tempo di Polacca)
Polonesa in La bemol mayor, Op. 53
[1:29:40​​] Maestoso

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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4 respuestas a Aparta, que es Sokolov

  1. Josep Olivé dijo:

    Un concierto extraordinario. Lo he visto ya varias veces a través del Medici. Y me encanta la sala vacía. Es una imagen que estremece. Y me encanta esa sala vacía porque nos permite observar el lenguaje corporal de Sokolov que nos dice, muy claramente, que le importa un comino que la sala este vacía porque toca para nosotros, para los que le escuchamos con devoción en las salas de concierto repletas.

    PD1: No me sabe mal que Rhodes sea un pianista mediocre, o malo, o bueno. No lo sé. Cada uno hace lo que puede. Lo que me sabe mal es que llegue a ser “célebre” en nuestro país gracias a una elaborada estrategia de marketing que usa, de manera descarada, desgraciados episodios de su vida. Ese tipo de “rentabilidad” me molesta. Pronto lo veremos en Sálvame de Luxe. Por cierto: nuestro gobierno le concedió la nacionalidad española de manera (muy, pero que muy) excepcional según méritos más que cuestionables, a no ser que puntúe muchísimo hacerle la pelota, que podría ser. La de años que se tardan personas con muchas más razones para obtenerla.

    PD2: No seamos malos con nuestro ilustre expresidente hombre. Yo creo que era el jet lag. Tanto viaje de ida-vuelta a Venezuela (bussiness-class bolivariana pagados), ya se sabe. Es imposible que con su talante le hiciera un feo a Sokolov, y delante de una cámara, por favor!

  2. 921kibu dijo:

    Esto está muy bien escrito, pero, por encima de la ortodoxia para juntar las palabras, arriba (muy arriba) del altar en donde quien escribe, no sin tristeza y sin desánimo frente a la injusticia del mundo, ase la omnisciencia y modula su estilo, como quien posee en su sinfonier mil y una máscaras, este texto no deja la menor duda de que fue compuesto en busca de una tonalidad muy deseada y a través de tónicas, dominantes, subdominantes…

    En definitiva, creo, hay en él un double coding.

    • José Luis dijo:

      He tenido que buscar lo que significa “double coding”, que al parecer es doble sentido (“Any sign or text which is open to two different interpretations depending on the frame of reference which is used”), y ya solo faltaba que después de decir que está muy bien escrito añadas que tiene una lectura oculta, para que mi ego reviente, aunque yo no vea más que una. Lo de tristeza y desánimo, muy cierto, pero más que por la injusticia, por el triunfo de la estupidez.

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