El canto de las sirenas (LVII) – El triunfo del esquema “sexual” de Beethoven

Algo trascendental se consiguió a través del novum que constituye el allegro de la Heroica. En esa ruptura (…) surge lo sublime como tal, que ≪place en razón de la resistencia que vence≫ (Immanuel Kant, Crítica de la capacidad de juzgar), y no, como la escueta belleza, ≪por ella misma≫, por su propio y congénito don. Ludwig van Beethoven concibe y plasma algo que no está presente ni en Joseph Haydn ni en Wolfgang Amadeus Mozart: un clasicismo de lo sublime que se alcanza cuando se consigue apaciguar la Voluntad, o el Yo, frente a la descomunal resistencia que se le opone. Se genera de este modo un escenario de antagonismo, y de nuclear contradicción, acorde con la contemporánea filosofía idealista: J. G. Fichte, y sobre todo G. W. F. Hegel.

En Mozart la forma sonata, que es la forma musical misma del estilo clásico, se sostiene en un complejo tapiz de temas y de motivos, o de juegos diatónicos y cromáticos, que urden una conspicua y majestuosa exposición. Los temas no se oponen ni generan entre sí antagonismo, ni los sujetos melódicos se abren paso de forma abrupta y violenta -a fuerza de vencer obstáculos, barreras, resistencias-, sino que se deslizan de forma armónica, en un claroscuro de registros trágicos y cómicos, o de alegría y melancolía. Dejan tan solo el centro disonante (que eso es siempre la sección de desarrollo) como puente de pasaje para la reprise de la exposición, más o menos reinterpretada.

En Beethoven asombra la fuerza y violencia que se despliega, proporcional a la magnitud del obstáculo y de la resistencia que se debe vencer, o de la potencia y vigor del enemigo que tiene que ser abatido. De ahí la espontanea evocación de temas y motivos marciales que una y otra vez sorprenden en las composiciones de Beethoven (como el segundo tema del concierto Emperador, para poner un ejemplo casi pedagógico).

Tampoco Beethoven encaja, en sus gigantescos despliegues de resistencia y violencia, o de antagonismo y contradicción, propios de sus monumentales desarrollos, con la audacia ingeniosa y llena de brío, plenamente enérgica y energizante, de los despliegues de Haydn, urdidos y maquinados a partir de sobrias y económicas exposiciones monotemáticas.

Esa violencia ruda, desconsiderada, heroica, propia de la generación napoleónica, es quizá lo más notable de ese estilo heroico, capaz de sublimar en grandes monumentos -sinfónicos, pianísticos o de cámara- esos combates singulares. Beethoven sublimó, en sentido literal (hasta la categoría de lo sublime), esa descomunal violencia que en sus obras de estilo heroico desencadena. Ese es uno de los mayores rasgos de su verdadera grandeza. Pero esa violencia marcial y heroica, tan marcadamente “viril” (en expresión de Romain Rolland), carecería de sentido si no arrastrase, como contraste y oposición, el tema lirico y cantabile que lo responde.

Este esquema “sexual” es, quizás, el que acabó venciendo y convenciendo en las mentes musicales románticas y postrománticas, de manera que se confundió la forma sonata con su versión beethoveniana, o se identifico esa forma innovadora surgida de la artesanía y del genio magistral de Haydn, consolidada por Mozart, con la versión que le dio Beethoven. Como si en el alcanzase su forma perfecta, o su interna e inmanente teleologia. De manera que esa forma, con su contraste entre dos grandes temas, paso a ser el modelo mismo de lo que podía entenderse por esa expresión.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El canto de las sirenas (LVII) – El triunfo del esquema “sexual” de Beethoven

  1. Josep Olivé dijo:

    Continua deslumbrante Trías hablando del arte de Beethoven. Su lectura no solo es de obligado interés musicológico: es lectura de alto vuelo literario, es auténtica seducción por el uso de palabras y conceptos de manera tan elocuente. Un privilegio y una suerte que al gran filósofo le apasionara la música y nos la explicara.

    • José Luis dijo:

      A veces le encuentro muy retórico y forzado, haciendo casar como sea lo que le conviene. Pero con Beethoven está lleno de sentido, el caballo tira del carro. Será que le gusta y que lo entiende bien.

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