Migas de Proust (47)

El sátiro en el Bois de Boulogne (Felix Vallotton 1904)

 …ya antes de llegar al paseo de las Acacias, se me aceleraba el latir del corazón: porque de las acacias irradiaba un perfume delator, ya a distancia, de una blanda individualidad vegetal, cercana y extraña; porque luego, al acercarme, veía ya lo más alto de su travieso y ligero follaje, de esas hojas fácilmente elegantes, de corte coquetón y tejido fino, donde fueron a posarse centenares de flores como colonias aladas y vibrátiles de parásitos preciosos, y porque tenían un nombre femenino, ocioso y suave; y el deseo que así me aceleraba el latir del corazón era un deseo mundano, como esos valses que sólo nos evocan los nombres de hermosas invitadas que va anunciando el criado a la entrada del salón de baile.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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4 respuestas a Migas de Proust (47)

  1. Josep Olivé dijo:

    Uff…qué ganas de ir al Café Sperl, no muy lejos de la Statsoper, del Musikverein y algo más lejos la Konzerthaus! Un chorro de música por todas partes. Y con audiciones de esos fantásticos arreglos de los miembros de la segunda escuela de Viena de valses de Johann Strauss. Y muy bueno Perich, y qué actuales muchas de sus tiras de hace 30 o 40 años! Y hasta el Bois de Boulougne me trae lejanísimos recuerdos de noches de juventud y de camping. Y que precioso cuadro! Ya ves, un poco Proust puede ser mucho. 🙂

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