Ciccolini en el nocturno de Chopín ®

Quizás la más famosa de las obras de Chopin y desde luego el más popular de sus Nocturnos, el op. 9 nº 2, es también el más peligroso: Por eso mismo, y porque requiere algo más que tocar sus notas para no sonar, además de sobado, relamido. Aldo Ciccolini siempre hacía mucho más.

 

® Hace diez años: Ciccolini emociona a L’Auditori

 

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Ciccolini en el nocturno de Chopín ®

  1. Josep Olivé dijo:

    Efectivamente hay que andarse con cuidado con Chopin y servirlo al dente: rubato el justo, ni poco, ni demasiado, nada de azucar, mucho menos sacarina, fructosa mucho mejor; suave en un nocturno, poderoso en una polonesa, agil en un estudio, sereno en un preludio, radical en un scherzo y temperamental en una balada. Hacer un Chopin sentimental es devaluarlo, deviene cursi. Chopin es como la seda: no solo hay que ponersela, hay que saberla llevar. Beethoven hizo explotar las posibilidades del piano, y Chopin lo hizo cantar. El ejemplo que nos traes con Ciccolini es magnífico, un Chopin de libro, bellísimamente servido. Un placer escucharlo.

    • José Luis dijo:

      Igual que leer esto, qué bueno, el dente, la fructosa y la seda! En este ejemplo, el rubato me parece el justo en intensidad pero lo aplica continuamente, y quizás ese sea el elemento que hace tan preciosa la interpretación.

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