El narrador

En una de las últimas novelas de Maestro Huidobro, un hombre recala en un pueblo cercano a la frontera de Portugal. Nadie conoce su pasado, ni la razón exacta por la que decide quedarse en ese rincón olvidado y confundirse con el destino de la pequeña comunidad. Este hombre guarda un secreto, “tan antiguo como el odio, y tan cruel como el amor”, que sólo en parte conoceremos al final de la novela. Cuando una periodista le pide a Maestro Huidobro que le aclare ese ambiguo final, convencida de que él debe conocer mejor que nadie lo que de verdad ha sucedido, este le contesta: “El escritor puede conocer el secreto de su historia, lo que no siempre tiene por qué ocurrir, pero si sus personajes callan él debe hacerlo también”. La contestación es algo más que un quiebro para escapar a una situación embarazosa. Contiene toda una concepción del narrador, como servidor de lo que cuenta, nunca su dueño. Te recuerda a un antiguo apólogo sufí. Un hombre le pregunta a otro, que acaba de escuchar en la plaza: “Nos cuentas historias pero no nos dices cómo descifrarlas”. Y este le contesta: “Tú, ¿qué dirías, si un hombre que viene a venderte la fruta se la comiese, dejándote sólo con la piel?”.

Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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