Música para conducir y para no conducir ®

Hace unos años, la RAC Foundation  se hacía eco de un estudio canadiense que demostraba la influencia de los decibelios en la velocidad de los reflejos y por tanto en el riesgo de accidentes de circulación, añadiendo que también los ritmos muy acelerados los facilitaban. Y recomendaba cinco canciones para escuchar mientras se conducía. Entre ellas, quizás sugerida por su video, el Come Away with me de Norah Jones:

Debe ser que dormirse al volante ya no es peligroso.

Igualmente, advertía contra cinco a evitar. Y junto a tres piezas de música electrónica (incluyendo una titulada “Insomnia”, porque debe ser que lo peligroso es mantenerse despierto) se hallaban dos clásicas: El Dies Irae de Verdi

y en el primer puesto de las prohibidas, La cabalgata de las valquirias de Wagner, tan adecuada en cambio para pilotar helicópteros

“Es importante escoger cuidadosamente la música que se escucha conduciendo, porque se ha demostrado que oyendo la muy rápida se producen el doble de accidentes que con la lenta” “En general, si la música está por encima de 60 pulsaciones por minuto, se acelera la frecuencia cardíaca y aumenta la tensión arterial. No importa que se escuche ópera, clásica o la última rave. Es la velocidad del tempo lo que cuenta.”

De la velocidad de los brazos del director que ha pasado de dirigir el automóvil a dirigir la orquesta, no hablaban. Ni del despertar de instintos asesinos y otras euforias.

Por cierto, esto era…
















del Concierto para violín de Khachaturian

Pero la mejor receta para no sufrir accidentes es otra:

® Hace diez años: India VIII – Autorregulación

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Música para conducir y para no conducir ®

  1. Josep Olivé dijo:

    Pues yo he conducido coche y orquesta al mismo tiempo un montón de veces, pero un montón. Bueno, cuando iba solo, claro. Y toda clase de músicas en toda clase de coches. Imprudencia? No lo sé, la verdad, y no creo pecar de inconsciencia, porque precisamente por querer dirigir un orquesta conducía con mucha más prudencia de la acostumbrada. Pero bien, acepto regañinas o algún coscorrón. Por último, decir que en mi primer teléfono móvil me puse la sintonía de Las Walkirias para las llamadas. Da un no sé qué trepidante, una sensación de que algo bueno o malo va acontecer que no duró mucho tiempo. Desde entonces que dejo que sea la de defecto de la marca. Suelen ser más tranquilitas.
    P.S. El youtube de los peatones genial!

    • José Luis dijo:

      Un no sé que debe dar, desde luego. Pero luego es de la tintorería, y ya ves qué ridiculo. De lo de conducir de aquella manera (y hasta de alguna otra) también sé algo. Lo curioso del estudio es que ni lo menten, como si a los canadienses sólo les acelerase el pulso

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