Dos «A Chloris» con un mosqueo y medio

  1. Con arreglo orquestal (incluyendo un oboe sublime)

Pumeza Matshikiza. Aarhus Symfoniorkester, Tobias Ringborg
S’il est vrai, Chloris, que tu m’aimes / Si es cierto, Cloris, que tú me amas
Mais j’entends que tu m’aimes bien / Y creo que en verdad me amas
Je ne crois pas que les rois mêmes / Dudo que ni los propios reyes
Aient un bonheur pareil au mien / Sientan una alegría semejante a la mía.
Que la mort serait importune / ¡Qué inoportuna sería la muerte
A venir changer ma fortune / viniendo a cambiar mi suerte
Pour la félicité des cieux! / por la felicidad de los cielos!
Tout ce qu’on dit de l’ambroisie / Todo lo que se dice de la ambrosía
Ne touche point ma fantaisie / no roza mi imaginación
Au prix des grâces de tes yeux / a cambio del favor de tus ojos.

  1. Con Orlinsky

«Reflejos de nobleza propios de una Kathleen Ferrier»
«Un precioso y auténtico contratenor que no suena a falsetto»
«La cima de un año musical»

Y, por si alguien se ha quedado con la mosca detrás de la oreja…

À Chloris es sin duda la cumbre del arte de Reynaldo Hahn como imitador, y se situa quizás como el ejemplo más afortunado de viaje en el tiempo musical en el repertorio de la mélodie francesa (si se excluye esa obra maestra incomparable del estilo madrigal, Clair de lune de Fauré ). À Chloris tiene encanto, elegancia, seriedad y capacidad para conmover al público, ¿qué más se le puede pedir a una canción, sea o no un pastiche? El hecho de que se base en la línea de bajo del Aria [de la Suite orquestal nº 3] de Bach parece irrelevante: al principio, uno sonríe ante la audacia del compositor, pero luego se queda a escuchar la música, la música de Hahn, por derecho propio. Él utiliza uno de sus recursos favoritos, un acompañamiento que es una pieza de piano dotada de su propio impulso; sobre ella, la voz borda una inspirada superposición que parece a medias cantada y a medias hablada, moviéndose con una gracia conversacional entre confidencias susurradas y declaraciones de amor a plena voz. Este es un mundo diferente al de los escenarios de Charles d’Orléans: esta es la Francia del siglo XVII, donde lo medieval ha cedido al barroco. Toda la gracia de la época de Luis XIII parece encapsulada aquí, pero también hay un trasfondo de tristeza.

Graham Johnson

La versión orquestal podría dar lugar a otro mosqueo, o al menos a un recuerdo: Del oboe de ese arreglo, al oboe de Gabriel. Lo dejaremos en medio mosqueo. En cualquier caso, la ocasión la pintan calva.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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5 respuestas a Dos «A Chloris» con un mosqueo y medio

  1. josepoliv dijo:

    Ya estamos, ya estamos… 🙂 🙂 🙂
    Esta casa si se propone encontrar «parecidos razonables y/o sospechosos» a uno de los más bellos temas de Morricone seguro lo encuentra! Dejémoslo en «medio mosqueo», como bien propones. La verdad es que el pastiche (¿por qué ha llegado a tener una connotación negativa esta palabra?) de Reynaldo Hahn es precioso y me parecen acertadas las palabras de Graham Johnson. De pasada me he ido al «Clair de Lune» de Fauré: preciosa!

    • José Luis dijo:

      Ya es mucho medio mosqueo. Solo me lo ha recordado, pero si fuese Williams… Pongamos que fuera de Williams: Fíjate en el tiroriroriii con que empieza el oboe de Gabriel y en el tiroraraaa del oboe o el piano que abre la de Hahn. Solo cambia la i por la a, ¿no es una vergüenza? 😀 😀 😀 😀

      Es verdad lo de pastiche, me extrañó también encontrar esa palabra en el texto del pianista, porque se suele usar siempre peyorativamente, incluso cuando es franco, como aquella mezcla que hicieron de arias de Handel, La isla desierta o algo así. De todas formas, no creas que me gusta mucho aplicar esa palabra a A Chloris, no veo combinación de elementos de Bach, sino el uso de uno solo. Me parece que los franceses también le dan una connotación negativa.

      Ni sabía que existiera ese Claro de luna, y la version que has puesto es aún más bonita que la del enlace, Jaroussky

    • José Luis dijo:

      P.S. El Oboe de Gabriel es una de las melodias más bonitas de la historia de la música. Pero si fuera de Williams, le acusaría de autoplagio

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