300 favoritas (15) – De las seis de Brahms, una genialidad muy popular y una de las incuestionables

153 Un Réquiem Alemán Johannes Brahms
209 Concierto para violín en Re mayor Op.77 Johannes Brahms
237 Concierto para piano No. 2 en Si bemol mayor Op.83 Johannes Brahms
267 Sinfonía No. 1 en Do menor Johannes Brahms
280 Obertura del Festival Académico Johannes Brahms
298 Sinfonía No. 4 en Mi menor Johannes Brahms

Si fueran cinco, pocos discutirían la presencia del Réquiem (y tampoco muchos su primera posición), ni la del concierto para violín, del segundo para piano y de la primera y cuarta sinfonías. Pero para una sexta pieza habrían muchas candidatas, como el Doble concierto, alguna pieza de cámara, incluso alguna de las Danzas húngaras. Pero el público de CLASSICfM optó en 2020 por otra en la que se suele pensar menos: La Obertura del Festival Académico, que, por muy poco, supera incluso a la Cuarta sinfonía, aunque su valoración seguramente deba mucho al Gaudeamus Igitur final, el himno universitario internacional de facto, que, en realidad, pocas veces se canta intentando siquiera añadir a su solemnidad un poco de la euforia que transmite el original de la obertura

280 Obertura del Festival Académico Johannes Brahms

¿Cómo suele decir «gracias» la gente? Brahms se lo dijo a la Universidad de Breslau con esta abrasadora obertura. Al parecer, inicialmente les escribió una simple nota de agradecimiento, pero cambió de opinión y optó por algo un poco más permanente, algo que está influenciado por las canciones de taberna, lo que parece apropiado dado el tema.

Una genialidad del irónico Brahms, que combinó el humor y la alegría de varias canciones estudiantiles con el rigor de la música clásica y la gravedad del acto académico en el que le concedían el título de doctor Honoris causa y en el que él mismo dirigió el estreno de la pieza con que correspondía a tal honor. Porque no son las melodías, todas ellas anónimas, sino el tratamiento que les da, como el escalofriante contrapunto del triunfal Gaudeamus, la otra cara de la solemnidad, la potencia y el valor de la euforia juvenil. Lo cual incluye una cuidadísima orquestación, quizás la réplica de Brahms al director Bernhard Scholz, que le había nominado para el cargo y le pidió que escribiera algo más que una nota de agradecimiento: “¡Compón una buena sinfonía para nosotros! ¡Pero bien orquestada, viejo, no demasiado uniformemente espesa!”

Orquesta Filarmónica de Viena. Sir John Barbirolli, 1967. Nada espesa.

 

La preferida entre las de Brahms, en un discretísimo puesto 153 que hace fruncir el ceño, es su incuestionable Réquiem Alemán

153 Un Réquiem Alemán Johannes Brahms

Pero ¿qué tiene de «Alemán» este réquiem? Para obtener la respuesta, debemos considerar la naturaleza de la fe religiosa en Alemania en aquel momento. Estamos en un país en el que Lutero había adquirido prominencia y en el que el catolicismo no era en modo alguno la única expresión de la fe cristiana. Al elegir a Lutero como su inspiración y describir esta obra abiertamente como Un réquiem alemán, Brahms estaba expresando lo que significaba para un alemán. Un réquiem alemán no es en esencia una Misa por los muertos. Por el contrario, está pensado como consuelo para aquellos que lloran y sienten el dolor por la muerte de otros. Cuando comenzó a escribir la obra en 1865, Brahms acababa de experimentar esa pérdida de manera extremadamente personal: su madre había muerto ese mismo año.

Un réquiem alemán no es un lamento por la pérdida de la madre ni por la del mentor y  amigo Schumann sino un mensaje de consuelo y esperanza. Y si el título exacto, eine Art deutsches Requiem (una especie de réquiem alemán), pretende indicar el carácter exclusivamente musical y no litúrgico de la pieza, los textos bíblicos elegidos y sobre todo la música de Brahms, desbordan una espiritualidad que va más allá de cualquier creencia.

V.-
Ihr habt nun Traurigkeit;
aber ich will euch wiedersehen,
und euer Herz soll sich freuen,
und eure Freude soll niemand 
von euch nemmen.
(Johannes 16, 22)

Ich will euch trösten,
wie einen seine Mutter tröstet.
(Jesaja 66, 13)
V.-
Ahora estáis afligidos;
Pero yo os volveré a ver,
vuestro corazón se regocijará
y nada podrá privaros 
de vuestro gozo.
(San Juan 16, 22-23a)

Os consolaré,
como una madre consuela a su hijo.
(Isaias 66, 13)

La impresionante grabación de Klemperer de 1962, con una propina previa que merecería estar también en la lista, como muchas piezas corales de Brahms:

[00:00] La canción del destino (Schicksalslied)  para coro y orquesta
Occidental College Concert Choir. Columbia Symphony Orchestra, Bruno Walter.
[15:10] Un requiem alemán para soprano, barítono, coro y orquesta
Elisabeth Schwarzkopf / Dietrich Fischer-Dieskau.
Philharmonia Chorus. Philharmonia Orchestra, Otto Klemperer.
I.-                                                                                     
Selig sind, die da Leid tragen,
denn sie sollen getröstet werden.
(Matthäus 5.4)

Die mit Tränen säen,
werden mit Freuden ernten.
Sie gehen hin und weinen
und tragen edlen Samen
und kommen mit Freuden
und bringen ihre Garben.
(Psalm 126, 5 und 6)


II.- 
Denn alles Fleisch, 
es ist wie Gras
und alle Herrlichkeit des Menschen
wie des Grases Blumen.
Das Gras ist verdorret
und die Blume abgefallen.
(1. Petrus 1, 24)

So seid nun geduldig, liebe Brüder,
bis auf die Zukunft des Herrn.
Siehe, ein Achermann wartet
auf die köstliche Frucht der Erde
und ist geduldig darüber,
bis er empfahe den Morgenregen
und Abendregen.
So seid geduldig.
(Jakobus 5, 7)

Denn alles Fleisch, 
es ist wie Gras
und alle Herrlichkeit des Menschen
wie des Grases Blumen.
Das Gras ist verdorret
und die Blume abgefallen.
Aber des Herrn Wort 
bleibet in Ewigkeit.
(1. Petrus 1, 24 und 25)

Die Erlöseten des Herrn
werden wiederkommen
und gen Zion kommen mit Jauchzen;
Freude, ewige Freude,
wird über ihrem Haupte sein;
Freude und Wonne 
werden sie ergreifen,
und Schmerz und Seufzen 
wird weg müssen.
(Jesaja 35, 10)


III.-
Herr, lehre doch mich,
daß ein Ende mit mir haben muß
und mein Leben ein Ziel hat
und ich davon muß.
Siehe, meine Tage sind
einer Hand breit vor Dir,
und mein Leben ist wie 
nichts vor Dir.

Ach, 
wie gar nichts sind alle Menschen,
die doch so sicher leben.
Sie gehen daher wie ein Schemen
und machen ihnen viel 
vergebliche Unruhe;
sie sammeln und wissen nicht,
wer es kriegen wird.
Nun Herr, 
wess soll ich mich trösten?
Ich hoffe auf Dich.
(Psalm 39, 5-8)

Der Gerechten Seelen 
sind in Gottes Hand
und keine Qual rühret sie an.
(Weisheit Salomos 3, 1)


IV.-
Wie lieblich sind Deine Wohnungen,
Herr Zebaoth!
Meine Seele verlanget 
und sehnet sich
nach den Vorhöfen des Herrn;
Mein Leib und Seele freuen sich
in dem lebendigen Gott.
Wohl denen, 
die in Deinem Hause wohnen,
die loben Dich immerdar.
(Psalm 84, 2, 3 und 5)


V.-
Ihr habt nun Traurigkeit;
aber ich will euch wiedersehen,
und euer Herz soll sich freuen,
und eure Freude soll niemand 
von euch nemmen.
(Johannes 16, 22)

Ich will euch trösten,
wie einen seine Mutter tröstet.
(Jesaja 66, 13)

Sehet mich an: 
Ich habe eine kleine Zeit
Mühe und Arbeit gehabt
und habe großen Trost gefunden.
(Jesus Sirach 51, 35)


VI.-
Denn wir haben hie 
keine bleibende Statt,
sondern die zukunftige suchen wir.
(Hebräer 13, 14)

Siehe, ich sage euch ein Geheimnis:
Wir werden nicht alle entschlafen,
wir werden aber alle 
verwandelt werden;
und dasselbige plötzlich 
in einem Augenblick
zu der Zeit der letzten Posaune.
Denn es wird die Posaune schallen,
und die Toten werden 
auferstehen unverweslich;
und wir werden verwandelt werden.
Dann wird erfüllet werden das Wort,
das geschrieben steht:
Der Tod ist verschlungen 
in den Sieg.
Tod, wo ist dein Stachel!
Hölle, wo ist dein Sieg!
(Korinther 15, 51 und 52, 
54 und 55)

Herr, Du bist würdig
zu nehmen Preis un Ehre und Kraft,
denn Du hast alle Dinge erschaffen,
und durch Deinen Willen 
haben sie das Wesen
und sind geschlaffen.
(Offenbarung Johannes 4, 11)


VII.-
Selig sind die Toten,
Die in dem Herrn sterben,
von nun an.
Ja, der Geist spricht,
daß sie ruhen von ihrer Arbeit;
denn ihre Werke folgen ihnen nach.
(Offenbarung Johannes 14, 13)
I.-
Bienaventurados los que padecen,
pues ellos serán consolados.
(Mateo 5.4)

Los que siembran con lágrimas,
recogerán con alegría.
Se han ido y lloran,
y portan la noble simiente,
y retornan con júbilo,
y traen sus gavillas.
(Salmo 125, 5 y 6)


II.-
Entonces toda la carne,
es como la hierba
y todo el esplendor del hombre 
es como la flor de los prados.
La hierba está seca 
y la flor está marchita.
(Primera epístola de S. Pedro 1, 24)

Así, amados hermanos, sed pacientes
y esperad la venida del Señor.
Mirad al campesino que aguarda
el fruto precioso de la tierra
y espera paciente
la llegada de la lluvia
del otoño y la primavera.
Así, sed pacientes.
(Epístola de Santiago 5, 7)

Entonces toda la carne,
es como la hierba
y todo el esplendor del hombre
es como la flor de los prados.
La hierba está seca
y la flor está marchita.
Pero la palabra del Señor 
perdura eternamente.
(Primera epístola S. Pedro 1,24,25)

Los que han de ser salvados 
por el Señor retornarán
y vendrán jubilosos hacia Sión;
La alegría, la alegría eterna,
reinará sobre ellos.
La alegría y el gozo 
se apoderarán de ellos,
y el dolor y el llanto 
desaparecerán.
(Isaias 35, 10)


III.-
Revélame, por tanto, Señor,
que mis días deben tener un final,
que mi vida tiene un destino
y que me debo a él.
¡Mira!, en tu presencia, mis días son
como la palma de tu mano,
y mi vida, ante ti, 
no es nada.

¡Ah!, 
todos los hombres son apenas nada
y, sin embargo, 
viven tan seguros.
Desaparecen como una sombra
y en vano se agitan;
Acumulan riquezas sin saber
a quién aprovecharán.
Y ahora Señor, 
¿qué podrá consolarme?
En ti deposito mi esperanza.
(Salmo 38, 5-8)

Las almas de los justos 
están en las manos del Señor
y ninguna pena podrá perturbarlas.
(Sabiduría 3, 1)


IV.-
Qué dulces son tus moradas,
¡Señor de los ejércitos!.
Mi alma se desespera
y suspira
por las cortes celestiales;
Mi cuerpo y mi alma 
se alegran del Dios vivo.
Bienaventurados 
los que habitan tus moradas,
que te alaban por siempre.
(Salmo 83, 2, 3 y 5)


V.-
Ahora estáis afligidos;
Pero yo os volveré a ver,
vuestro corazón se regocijará
y nada podrá privaros 
de vuestro gozo.
(San Juan 16, 22-23a)

Os consolaré,
como una madre consuela a su hijo.
(Isaias 66, 13)

Mírame: 
Qué escaso tiempo de fatigas
y trabajos he vivido
y he hallado un gran consuelo.
(Siracide o Eclesiástico 51, 27)


VI.- 
Pues no tenemos en la tierra 
una morada permanente,
por ello buscamos la del porvenir.
(Epístola a los hebreos 13, 14)

Mirad, que os revelo un secreto:
ciertamente, no moriremos todos,
pero todos seremos transformados;
En un instante, 
en un abrir y cerrar de ojos, 
a los acordes de la última trompeta.
Puesto que se escuchará la trompeta
y los muertos 
resucitarán incorruptos;
Y nosotros seremos transformados.
Entonces se cumplirá lo escrito:
la muerte quedará cautiva 
en la victoria.
Muerte, 
¿dónde está tu espina?
Infiernos, 
¿dónde está vuestra victoria?
(Primera epístola a los Corintios
15, 51 y 52, 54 y 55)

Señor, Tú eres digno
de recibir alabanza, honor y poder,
porque Tú eres el creador 
de todas las cosas,
y por tu voluntad 
son y han sido creadas.
(Apocalipsis 4, 11)


VII.-
Bienaventurados los muertos
que mueren en el Señor.
Sí, 
el espíritu dice
que reposa de sus fatigas,
porque sus obras van tras él.
(Apocalipsis 14, 13)

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a 300 favoritas (15) – De las seis de Brahms, una genialidad muy popular y una de las incuestionables

  1. josepoliv dijo:

    Este Requiem es excelso, maravilloso. Difícil de explicar lo emocionante que resulta escucharlo. La música de Brahms en la que interviene la voz y el coro es de un calado y una profundidad estremecedoras. «La canción del destino» es otra demostración majestuosa de ello. Toda la música de Brahms es tan densa que primero desconcierta, y luego arrebata.

    • José Luis dijo:

      Lo último que has dicho me ha recordado inmediatamente la Rapsodia para alto, otra indiscutible, muy por delante del Festival Academico (y del Schicksalslied), imperdonablemente olvidada también en la votacion.

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