Las dos melodías hebreas de Ravel ®

El éxito de la Chanson hébraïque dió lugar en 1914 a un encargo de Alvina Alvi, una soprano que cantaba en la Ópera de San Petersburgo, para armonizar otras dos melodías hebreas. Kaddisch (en arameo, «qaddish») es una canción litúrgica, el Magnificat del oficio de la sinagoga, pero también cantada por los deudos de un difunto. Es una atmósfera de éxtasis contenido y la tensión descansa en la discordancia entre los melismas de la voz y la sencillez del acompañamiento con sus persistentes Sol natural.

Por el contrario, L’énigme éternelle es perfectamente métrico. El eterno misterio de la existencia se resuelve en tra-la-la y la severidad del acompañamiento repetitivo subraya la futilidad de una profundización en el tema, lo que está en consonancia con la posición agnóstica del compositor que ya tenía bastante dificultad para entrar en su propias motivaciones como para intentar comprender las de un Ser celestial. Roger Nichols. (Notas de la grabación de Gerald Finley para Hyperion)

Cinco años después de haber escrito la original para voz y piano, el mismo Ravel arregló las Deux mélodies hébraïques para acompañamiento orquestal, tan brillantemente como era de preveer.  A finales de siglo, el violinista y compositor Ricard Tognetti, publicó la versión con el cello como solista que interpreta Steven Isserlis en estos videos; seguramente el mejor instrumento para sustituir la voz humana, pero incapaz de hacerla olvidar, especialmente si se trata de la de Victoria de los Ángeles. En orden inverso, por concluir con el escalofrío:

L’enigme éternelle / El enigma eterno
Monde tu nous interroges / Mundo, tu nos interrogas
Tra la tra la la la la… / Tra la tra la la la la…
L’on répond: / Te responden:
Tra la la la la la la… / Tra la tra la la la la…
Si l’on peut te répondre / Y si no pueden responderte
Tra la la la tra la la la / Tra la tra la la la la…
Monde tu nous interroges / Mundo, tu nos interrogas
Tra la la la la la la… / Tra la tra la la la la…
Kaddish  
Que ta gloire, ô Roi des Rois, soit exaltée;  / Que tu gloria, oh Rey de reyes, sea ensalzada,
ô toi qui dois renouveler le monde / Oh tú que debes renovar el mundo
et ressusciter les morts. Ton règne, / y resucitar los muertos. Que tu reino,
Adonaï, soit proclamé / Adonais, sea proclamado
par nous, fils d’Israël, / por nosotros, hijos de Israel,
aujourd’hui, demain, à jamais. / hoy, mañana y siempre.
Disons tous : Amen. / Digamos todos: Amén.
Qu’il soit aimé, qu’il soit chéri, / Que sea amado, que sea querido,
qu’il soit loué, glorifié, ton nom radieux / que sea loado, glorificado, tu nombre radiante
Qu’il soit béni, sanctifié, qu’il soit adoré / Que sea bendito, santificado, que sea adorado
ton nom qui plane sur les cieux, / tu nombre que enseñorea los cielos,
sur nos louanges, sur nos hymnes, / Sobre nuestras alabanzas, sobre nuestros himnos,
sur toutes nos bénédictions. / sobre todas nuestras bendiciones.
Que le ciel clément nous accorde / Que el cielo clemente nos conceda
la vie calme, la paix, le bonheur. / la vida tranquila, la paz, la felicidad.
Disons tous : Amen. / Digamos todos: Amén.

 

® Hace diez años: Ravel – Sonata para violin y piano en sol mayor

Anuncio publicitario

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Canción, Impresionismo, Música y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Las dos melodías hebreas de Ravel ®

  1. josepoliv dijo:

    Me han gustado todas las versiones. Exquisita la orquestación de Ravel de su propio original con piano. Maravillosa la voz de Victoria de los Ángeles. Y me he ido al post de hace diez años y me he zampado su sonata para violín y piano…a ritmo de blues! 🙂

    P.S. Estoy de acuerdo en lo que cita el mismísimo Ravel de la presunta incompatibilidad piano-violín. Y de ahí hay que reconocer el mérito de quienes logran que no se note nada o casi nada dicha incompatibilidad. La mayoría de grandes maestros lo han logrado y su sonata en sol mayor es un buen ejemplo. Y también hay musicólogos que hasta alegan cierta incompatibilidad del piano con toda una orquesta en las obras concertantes donde el piano es el solista. Y aquí sucede lo mismo, que es cierto que algo hay en ese choque de matices sonoros que si no se tratan con maestría por el compositor (e intérprete) puede que chirrie. No es el caso de la mayoría de grandes conciertos para piano que conocemos.

    • José Luis dijo:

      Lo de la incompatibilidad del piano con la orquesta es para correr un tupido velo, o unas cuantas docenas al menos, claro. Respecto a esta entrada, cambio medio blog por la interpretación de V de los Angeles. Y no puedo evitar acordarme de su hija con Down y pensar que élla la tenía presente cuando cantaba esto.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s