El canto de las sirenas (LXII) – Schubert, el genio ingénuo

En este joven modesto parecen encarnarse todas las teorías de Immanuel Kant sobre un talento que es expresión de libertad, pero de una libertad que no constriñe, o que carece de imperativos categóricos para manifestarse, y que por lo mismo parece más bien pura naturaleza: esa suerte de ingenuidad natural del genio (también motivo de reflexión en Schiller en referencia al arte griego).

Un humilde muchacho que nunca pretende ser el centro de la representación. Y al que se le dibuja o pinta acariciando el piano como acompañante de sus propias canciones, a las que da vida el gran tenor amigo y valedor Johann Michael Vogl. Este destaca en primer plano de los apuntes que muestran una que otra Schubertiada.

Franz Schubert parece brotar de un almanaque que ilustra del mejor modo esta teoría del genio ingenuo que ocasionó desvelos a los filósofos de la época, y que encontró quizás en las paginas consagradas a ese tema por Kant en la Critica de la capacidad de juzgar su locus clasicus. La manera fácil, casi milagrosa, ejecutada a una velocidad que provocaba pasmo en los amigos y contemporáneos (y que sigue produciéndolo en nosotros), mediante la cual creaba este músico sus obras constituye un caso muy singular que solo puede cotejarse con Wolfgang Amadeus Mozart.

Pero éste poseía su Pigmalión incorporado, el tremendo y absorbente progenitor y educador Leopold Mozart. Mientras que a Franz Schubert nadie sabía a ciencia cierta quién le enseñaba, para asombro de sus maestros, quienes, desarmados, confesaban que cuando le pretendían introducir en algún arcano de la técnica musical se encontraban con que el adolescente no ignoraba ese pequeño secreto del oficio.

 

¿Lo sabía por ciencia infusa, o era Dios mismo quien se lo revelaba, o un Inconsciente Genial que en el hallaba la mejor prueba y verificación de su existencia? ¿Quien le enseñaba? ¿Dios mismo, en directa comunicación? ¿Su ángel de la guarda, o un ángel tutelar que le dictaba lo que aprendía, y todo lo que, muy pronto, se puso a componer de forma frenética, pero a la vez como la cosa más natural del mundo?

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color azul, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este verde, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El canto de las sirenas (LXII) – Schubert, el genio ingénuo

  1. josepoliv dijo:

    Sí, otro caso de sorprendente e inspiradísima fecundidad creadora. Y su lado humano hace que sea un compositor especialmente muy querido. Es difícil, casi imposible, encontrar detractores: ni de su obra, ni de su talante. En su tiempo no se le apreció como merecía, e incluso se le colgó la infravalorada etiqueta de músico de salón. Hoy todo el mundo lo aprecia. Una joya de la música de todos los tiempos..

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