Un cuento

No digas nada, Joana,
tan sólo escúchalo y no digas nada.
Íbamos caminando en la lluviosa
mañana por el pueblo adormecido,
entrábamos despacio
por una larga calle de adoquines
que no llevaba a ninguna parte.
Los niños nos llamaban con canciones
para acercamos al canal, que viésemos
su casa reflejándose en el agua.
Te gustaba, ¿recuerdas?,
ver a los niños. Al marcharnos
quedaban sus caritas pegadas al cristal,
sus voces apagándose en el agua.
Llegamos tarde. Demasiado. Tanto
que siempre volveremos separados:
ese es el precio por haber podido
entrar dentro de un cuento.
Y qué suerte encontrarte ahora aquí,
de madrugada, convertida en patio:
esto quiere decir que todo el tiempo
estabas junto a mí en la oscuridad.

 

UN CONTE

No diguis res, Joana,
només escolta’l i no diguis res.
Un matí ennuvolat anàvem caminant
pel poblet adormit, ens hi endinsàvem
per un carrer amb llambordes que no portava enlloc.
Però aquells nens cridaven i cantaven
perquè, acostant-nos al canal, veiéssim
la seva casa reflectida a l’aigua.
Com t’agradava veure els nens, recordes?
En marxar, rere nostre,
quedaven les carones en els vidres
i les veus esvaint-se damunt l’aigua.
Van arribar-hi massa tard, tan tard,
que haurem de tornar sempre separats:
és el preu de poder entrar dins d’un conte.
I quina sort ara trobar-te aquí,
de matinada convertida en pati,
perquè vol dir que tot el temps estaves
al costat meu dins de l’obscuritat.

Joan Margarit

 

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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3 respuestas a Un cuento

  1. josepoliv dijo:

    La música del poema-cuento de Margarit es preciosa, como siempre, pero no pillo su significado, esta vez no lo pillo.

    • José Luis dijo:

      Acerca de Joana (2002)

      Joana estaba afectada por el síndrome de Rubinstein-Taybe, una deficiencia a la vez física i psíquica que implicaba problemas motores que la obligaban a utilizar muletas y silla de ruedas. Ella comprendió que su bienestar dependía del afecto de quienes la rodeaban y aprendió muy pronto que el afecto genera más afecto. De la vida de Joana hablan muchos poemas extendidos por mi obra, y quizá los más claros sean Los ojos del retrovisor, un canto a su belleza que es su bondad perteneciente al libro Aguafuertes, recogido en el volumen El primer frío. Los otros dos son Noche oscura en la calle Balmes, un poema del libro Estació de França que habla del nacimiento de Joana en 1970, i el poema Tchaicovsky, también del libro Aguafuertes, que narra i analiza unos hechos que no pude afrontar poéticamente (es decir, realmente) hasta mucho más tarde.

      Treinta años después, la historia acabó en los últimos ocho meses de la vida de Joana, que son el tema del libro que lleva su nombre. Siempre estuvo presente la angustia al imaginar su indefensión una vez que el padre y la madre hubieran desaparecido. La paradoja es que ellos dos son los huérfanos.

      ———————–
      Le imagino de noche, mirando por el patio de luces de su casa, donde resuena la voz de su hija, pero seguro que es otra cosa, privada como otros detalles del poema. Como dices bien, en todo caso, la música se entiende.

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