El sueño de Don Magnífico ®

Rossini. La Cenerentola.
Paolo Montarsolo, London Symphony Orchestra, Claudio Abbado.
Sia qualunque delle figlie 
Che fra poco andrà sul trono 
Ah! non lasci in abbandono 
Un magnifico papà. 
Già mi par che questo e quello, 
Conficcandomi a un cantone 
E cavandosi il cappello, 
Incominci: sior Barone; 
Alla figlia sua reale 
Porterebbe un memoriale? 
Prende poi la cioccolata,
E una doppia ben coniata 
Faccia intanto scivolar. 
Io rispondo: eh sì, vedremo. 
Già è di peso? Parleremo.
Da palazzo può passar. 
Mi rivolto: e vezzosetta, 
Tutta odori e tutta unguenti, 
Mi s'inchina una scuffietta 
Fra sospiri e complimenti: 
Baroncino! Si ricordi 
Quell'affare, e già m'intende; 
Senza argento parla ai sordi. 
La manina alquanto stende, 
Fa una piastra sdrucciolar. 
Io galante: occhietti bei! 
Ah! per voi che non farei! 
Io vi voglio contentar! 
Mi risveglio a mezzo giorno: 
Suono appena il campanello, 
Che mi vedo al letto intorno 
Supplichevole drappello: 
Questo cerca protezione; 
Quello ha torto e vuol ragione; 
Chi vorrebbe un impieguccio; 
Chi una cattedra ed è un ciuccio; 
Chi l'appalto delle spille, 
Chi la pesca dell'anguille; 
Ed intanto in ogni lato 
Sarà zeppo e contornato 
Di memorie e petizioni, 
Di galline, di sturioni, 
Di bottiglie, di broccati, 
Di candele e marinati, 
Di ciambelle e pasticcetti, 
Di canditi e di confetti, 
Di piastroni, di dobloni, 
Di vaniglia e di caffè. 
Basta, basta, non portate! 
Terminate, ve n'andate! 
Serro l'uscio a catenaccio. 
Importuni, seccatori, 
Fuori, fuori, via da me. 
Presto, presto, via di qua.
Cualquiera que sea la hija
que en breve accederá al trono,
¡ah! no dejéis abandonado
a un magnífico papá.
Ya me veo a éste o aquél
llevándoseme a un rincón,
y, quitándose el sombrero,
comenzar: Señor barón,
¿a su real hija
llevaría un memorándum?
Tenga: para chocolate,
y un doblón bien acuñado
me desliza mientras tanto.
Yo contesto: Pues sí, veremos.
¿Es de peso? Hablaremos.
A palacio podéis entrar.
Ahora cambio: y agradable
toda olores, toda pomadas,
ante mi se inclina una joven
con suspiros y cumplidos:
¡Baroncín! No os olvidéis
del asunto y ya me entendéis...
Sin dinero habla a los sordos.
La manita al pronto extiende,
deja caer una piastra.
Yo, galante: ¡Bellos ojillos!
¡Ah! ¡Qué no haría yo por vos!
¡Yo deseo contentaros!
Me despierto a mediodía:
apenas hago sonar la campanilla,
y ya veo en torno al lecho 
un montón de suplicantes: 
éste pide protección; 
aquél que un entuerto enderece; 
uno querría un trabajito, 
otro una cátedra y es un borrico, 
uno la exclusiva de la aguja, 
otro de la pesca de la anguila, 
y entretanto en todas partes 
me inundarán y atiborrarán 
de memorias y peticiones, 
de gallinas, de esturiones, 
de botellas, de brocados, 
de candelas y escabeche, 
de buñuelos y pasteles, 
de confituras, de confites, 
de piastras, de doblones, 
de vainilla y de café. 
Basta, basta: no traigáis más: 
acabad: ¡marchad!
Cierro puertas con cadenas: 
inoportunos, enojosos, 
fuera, fuera, alejaos. 
Pronto, pronto, fuera de aquí

 

® Hace diez años: India X – Comiendo en palacio

 

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El sueño de Don Magnífico ®

  1. josepoliv dijo:

    Chispeante como nadie Rossini! 🙂
    Tiene un nombre operístico esa cantada sucesión rapidísima y entrecortada de frases (las marcadas en negrita precisamente) y que es tan característica en obras de Rossini pero ahora no lo recuerdo. Constatar la enorme dificultad que debe tener su ejecución de forma nítida y clara.

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