El canto de las sirenas (LXV) – Las tres explosiones de creatividad de Schubert

La creatividad de Schubert podría decirse que es “cuántica”. No responde a un continuum de gradual progresión, sino que irrumpe en emisiones imprevisibles. Se produce por grandes lanzamientos en surtidor, especialmente en esa primera fiebre creadora en que surge el Lied en su forma perfecta. Tras Margarita en la rueca y El rey de los elfos tiene lugar también la eclosión de seis sinfonías ininterrumpidas, así como de varias misas, por no hablar de la producción ingente, inmensa, en el terreno del Lied.

Luego sobreviene un gran momento en que abundan fragmentos de inigualable belleza, o piezas asombrosas como el Canto de los espíritus sobre las aguas

 (…) en un periodo que, aproximadamente, rodea la fecha fatídica de la declaración de la enfermedad venérea letal. En esa época (…) tiene lugar una eclosión de obras maestras, muchas de las cuales subsisten en estado fragmentario. Son esos años 1822 -1823 en que aparecen, con el primer ciclo de canciones (La bella molinera), las insignes ruinas que constituyen su único oratorio, su Octava sinfonía, «Inacabada », y el Movimiento de cuarteto anterior a los tres grandes cuartetos finales.

Y por fin los tres años finales (…) en lo que podría llamarse su Spätstil, su “estilo tardio”, que es de hecho el primer periodo de madurez de su obra (siempre con la excepción –mucho más precoz- del Lied)  (…) en que se consuma la gestación del más importante de sus repertorios, desde los ciclos del Viaje de invierno y de las canciones sobre poemas de Heine (“Der Atlas”, -Der Doppelganger“),

hasta las tres últimas sonatas para piano, los tres últimos cuartetos, el Quinteto en do mayor, la Sinfonía en do mayor,

la Misa en mi bemol mayor, mas las fantasías, impromptus., Moments musicaux, tríos para piano, el Octeto, etcetera.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color azul, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este verde, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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4 respuestas a El canto de las sirenas (LXV) – Las tres explosiones de creatividad de Schubert

  1. josepoliv dijo:

    Siempre me ha sorprendido la cantidad de obras que Schubert empezó y no terminó. La «Inacabada» no deja de ser la parte del iceberg que podemos ver. Hay más sinfonías: inacabadas, perdidas. Y zambullirse en su literatura pianística es un trabajo de mucha paciencia: que se sepa deberían ser, al menos, 22 las sonatas iniciadas de las que solo conocemos completas 11. El resto son partituras dispersas, sonatas de dos o como máximo tres movimientos que claramente no son sus movimientos finales. Incluso sonatas que vieron nacer con un solo movimiento. Tal vez algunas de estas las completó, pero su rastro se perdió. Prácticamente solo un genero quedó resguardado de cierto desorden o expuesto a erráticos estados de ánimo: el de sus canciones, o lied. Por otra parte, es cierto lo que observa Eugenio Trías: «Y por fin los tres años finales (…) en lo que podría llamarse su Spätstil, su “estilo tardio”, que es de hecho el primer periodo de madurez de su obra…». Si tomamos por ejemplo su producción de sonatas, las tres últimas son de un estilo maduro, plenamente romántico, de una belleza extraordinaria, dignas del mejor Beethoven. Pero otras sonatas, de juventud, y algunas de ellas inacabadas o completadas con movimientos pertenecientes a otras sonatas perdidas, suenan tan espontaneas, tan cristalinas, suenan tan como sus canciones que se palpa de lejos que no están hechas de notas sino de poesía. Una maravilla.

  2. josepoliv dijo:

    Deseo completar mi anterior explicación acerca de las sonatas incompletas con un ejemplo. La sonata D571 si será incompleta que tan solo tiene un movimiento, y no solo eso, sino que este único movimiento también esta incompleto! Compuesta en 1817 cuanto tenía 20 años. Es un «Allegro moderato» en Fa sostenido menor. La versión que muestro es la de Andras Schiff, quién ateniéndose a su legendario respeto por lo escrito y por como esta escrito opta por finalizar el movimiento allí donde Schubert exactamente lo dejó, dejando tanta belleza suspendida en la nada. Pero, me digo, qué más da después de haber escuchado esto:

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