Sehr langsam ®

Sehr langsam, muy lento, esa es la indicación de tempo del famosísimo Adagietto de la Quinta de Mahler. Pero, ¿cómo de lento?  A Mahler, la pieza le duraba 7 minutos, y debía parecerle bien. Inicialmente,  en las primeras grabaciones, Mengelberg con la Orquesta del Concertgebouw en 1926 o Bruno Walter con la Filarmónica de Nueva York en 1947, siguieron su ejemplo, sólo 4 y 35 segundos respectivamente por encima de los 7 minutos del autor.  Pero a partir de ahí, pocos directores no superan los 9 o 10  y en las grabaciones de Inbal, Karajan o Abbado, el Adagietto se alarga hasta casi 12 minutos. El record en estudio es para Haitink, que en 1988, grabó uno de casi 14 minutos, el doble, que se dice pronto, aunque en una grabación en directo,  Hermann Scherchen pasó de los 15…

Tres representantes para una valoración. Los dos contiguos a los extremos, Walter y Haitink,  y de los intermedios, Bernstein.

Bruno Walter (NYP, 1947) – 7 m 35 s

Leonard Bernstein  (NYP, 1963) – 10 m 45 s

Bernard Haitink (BPO, 1988) – 13 m 56 s

 

Cada cual tendrá sus preferencias y dicen que la virtud está en el término medio, pero se podría convenir que pocos directores habrá capaces de sacar maravillosamente adelante una versión tan lenta como hace Haitink. Y no es sorprendente que a la vez también disfrutemos  con una tan rápida como la de Walter. Cuando la materia prima y los cocineros son tan buenos…

 

® Hace diez años: Donde esté el Adagio que se quite el Adagietto

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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6 respuestas a Sehr langsam ®

  1. josepoliv dijo:

    Pues no se que decir. Me gustan las tres. Si hay que mojarse, me mojo: Bernstein. Curiosa coincidencia: hace dos semanas ha habido una quinta muy buena en el Palau de la Música con Jonathan Nott y la Orquestre de la Suisse Romande. Esta sinfonía se suele saturar de sonido (es desagradable este efecto porque te llega más ruido que música) en el Palau cuando entran los metales en los corales del segundo y el quinto movimiento y en los tutti en fortíssimo ya que la acústica del Palau no es nada adecuada para estas sinfonías y oh milagro! esta vez el sonido llegó limpio, nítido, redondo, no se saturó en absoluto y los metales sonaron maravillosamente bien. Cabe suponer que hubo un trabajo previo de estudio de la acústica de la sala modernista por parte de Jonathan Nott, ejercicio que muy pocos directores parecen tener en cuenta. Bravo entonces por Nott y la orquesta! Creo recordar que fue un Adagietto más bien lento, al estilo Abbado. Y en casa repasé (enteritas, nada de fragmentos, jejeje) la de Andris Nelsons, muy lenta toda la sinfonía, demasiado, con un primer movimiento exasperante y un adagietto en 12 minutos, la de Haitink, la de Barenboim (10 minutos), la de Abbado y la para mí de referencia: Bernstein.

  2. José Luis dijo:

    Si, también me gustan las tres, y, aunque me parece excepcional lo de Haitink, también me quedaría con la de Bernstein. Respecto a lo del Palau, sufrí ese problema de saturación cuando asistía, con toda la ilusión del mundo, a un concierto de la orquesta del Concertgebouw con Maris Janssons, interpretando el «Nuevo Mundo». Puedes imaginarte, si es que no estabas también. Creo que fue entonces cuando alguien me explicó que el desastre era debido a que el ínclito Millet se había cargado una sala de resonancia que había tras el escenario por disponer de más espacio para hacer caja con los turistas.

    • josepoliv dijo:

      También partió el escenario en dos partes de diferente altura con una viga enorme en medio que provocó serios problemas acústicos. La acústica de las salas es de lo más aleatorio que puede resultar en todo proyecto arquitectónico. Por muy especialista que se sea nunca sabes como va a resultar hasta que no suena la música por primera vez. Tal es así que se espera con enorme ansiedad el resultado definitivo. Hay fracasos sonados, y de los gordos. El Royal Albert Hall tuvieron un problema de eco espeluznante. Ahora se ven unas cosas (como lámparas invertidas, o paraguas invertidos) colgando del techo y con esa curiosa solución remediaron el chasco. Lo que es completamente seguro es que un interior con de estilo modernista (modernismo exagerado en el caso del Palau, precioso, sin duda, pero exagerado) no le sienta nada bien a la música sinfónica, y menos aún la sinfónico-coral. Otra cosa son recitales o música de cámara. El Palau es una joya arquitectónica, pocos lo ponen en duda, pero como sala de conciertos tiene muchas deficiencias y no casa para nada con el concepto moderno de lo que debe ser un auditorio. Y no pocos lo criticaron con aspereza en su día en Barcelona. El mismísimo Josep Pla no lo tenía en demasiada estima: «Espacio horrible, indescriptiblemente feo, desgraciado, un frenético panorama de yeso y azulejos. Sala delirante, desordenada e inquietante». Vaya, yo creo que no le gustaba. Otro famoso periodista de la época, Manuel Brunet, con sarcasmos y todo: «¿El Palau se puede redimir?¿Es redimible todo ese frenesí de piedrecitas y azulejitos?¿Habéis pensado alguna vez si sería posible podar toda esa vegetación, si podría arrancarse ese árbol, o si abriendo los ventanales modernistas (huirían despavoridas las valquirias) el aire nos hiciera el favor de matar esa vegetación y esparcir el humo que sale unos palmos arriba de la testa de Beethoven?». Bueno, hay más ejemplos igual de piadosos pero con estos ya nos podemos hacer una idea de que no a todo el mundo gustó. Curiosamente a Pla le gustaba muchísimo Gaudí y Puig i Cadafalch, tan modernistas como su denostado Domènech i Montaner. Y otra cosa curiosa: el Palau fue, prácticamente, y durante muchos años, la sede cultural y musical por excelencia del «noucentisme», corriente literaria y musical (también ideológica y social) de principios del siglo XX que abogaba, para el capítulo de las artes, por un retorno a las raíces más verdaderas de la música, pureza de estilo, contención, mesura y una vuelta al clasicismo. O sea, todo lo contrario al modernismo. Musicalmente hablando: el modernismo se desvivía por Wagner y el noucentisme por Bach.

      • josepoliv dijo:

        Ah! Me olvidaba. Hace unos años fue sede de desfalco y pillaje de los mandamases de CiU (hoy Junts per catalunya i PDCAT). Millet su testaferro.

      • José Luis dijo:

        Una vez más, un comentario que podría ser un post.

        Tampoco el Auditorio de Barcelona salió muy bien, justo por lo contrario, que si no es en un supertutti, parece que estés a campo abierto. Y será dificil, pero si no te sabes la lección, copia, que repetir una sala como la del Concertgebouw no sería mala cosa.

        • josepoliv dijo:

          Si será campo abierto que hay serias dificultades de audición entre secciones de la orquesta! Antes de la pandemia quedaba mucho espacio libre de escenario ya que los directores ponían a los músicos lo más juntitos posible. 🙂

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