Arias barrocas para la isla desierta (5) – Handel desesperado, Vivaldi furioso

9. Handel: Hercules, HWV 60, Acto III, escena 3 – “Where shall I fly?”

Aunque tiene algunos compases de los que se pueden recordar y hasta canturrear impunemente, esta barbaridad no es propiamente un aria, sino un recitativo acompañado, a lo largo del que la pobre Dejanira, empieza su descenso a la locura al saber que su querido esposo Hércules está agonizando  y que ella ha sido el instrumento de esa muerte. Un recitativo, de hecho equivalente a las arias de locura, en el que la desesperación y el terror sólo se ven interrumpidos por unos tristísimos momentos evocadores del Lamento de Dido. Obra maestra de Handel y de las que logran interpretarlo como hace aquí Joyce di Donato.

Where shall I fly? Where hide this guilty head?
O fatal error of misguided love!
O cruel Nessus, how art thou reveng'd!
Wretched I am! By me Alcides dies!
These impious hands have sent my injur'd lord
Untimely to the shades! Let me be mad!
Chain me, ye Furies, to your iron beds,
And lash my guilty ghost with whips of scorpions!
See, see, they come! Alecto with her snakes,
Megaera fell, and black Tisiphone!
See the dreadful sisters rise,
Their baneful presence taints the skies!
See the snaky whips they bear!
What yellings rend my tortur'd ear!
Hide me from their hated sight,
Friendly shades of blackest night!
Alas, no rest the guilty find
From the pursuing furies of the mind! 
¿A dónde escapar? ¿Dónde ocultar este culpable rostro?
¡Oh, error fatal de un amor desgraciado!
¡Oh, cruel Neso, cómo te has vengado!
¡Mísera de mí, He matado a Alcides!,  
¡Estas impías manos han enviado a mi herido señor
antes de tiempo a las sombras! ¡Dejadme enloquecer!
¡Encadenadme, vosotras, Furias,  a vuestros lechos de hierro
y azotad mi culpable espectro con colas de escorpiones!
¡Mirad, mirad, ya llegan! Alecto con sus serpientes; 
la letal Megara y la negra Tisífone!
¡Mirad a las terribles hermanas alzarse,
mancillando con su dañina presencia los cielos!
¡Mirad los serpenteantes látigos que llevan!
¡Qué griterío desgarra mis torturados oídos!
¡Ocultadme de su mirada de odio,
amigables sombras de la noche más profunda!
¡Ay, la culpa no encuentra reposo
ante las acosadoras furias de la mente!

10. Vivaldi: Argippo, RV 697, Acto I, escena 1 – “Se lento ancora il fulmine”

De Argippo, una ópera que se creía perdida, una de las arias claramente atribuidas a Vivaldi y por la que más se ha celebrado su reciente recuperación, es la que canta al poco de empezar Zanaida, hija del Gran Mogol de Agra, tan enfadada que un rayo le parece muy lento para vengar la infidelidad de su esposo, pero inmediatamente dispuesta a perdonarlo, una volubilidad muy conveniente para la estructura de estas piezas. Las imágenes del video, en cambio, son muy bonitas pero bastante inconvenientes.

Se lento ancora il fulmine
l'oltraggio mio non vendica
cadra quell'empio, vittima 
del giusto mio furor.

Ma sposa ancor ti sono
ritorna e ti perdono;
occhi versate in lacrime
tutto l'affanno d'un tradito amor.
Si lento aún  el relámpago
no venga  mi ultraje
caerá ese impío, víctima
de mi justo furor

Pero aún soy tu esposa:
vuelve y te perdono;
mis ojos han derramado en lágrimas
todo el dolor de un amor traicionado.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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