Un acorde basta…

…para recordar  la introducción lenta del primer movimiento de la preciosa Serenata para cuerdas de Tchaikovsky (otra cosa es identificarla), y para sentir el irrefrenable deseo de escuchar el tema completo, cosa que es ampliamente satisfecha en ese “Pezzo in forma di sonatina” escrito con la intención de imitar el estilo de Mozart, pero en el que desborda  la personalidad de su autor. Luego viene el vals, y hay que quedarse, luego la elegía y quien lo deja, y con el final ruso, imposible cortar. De modo que habrá que sacar media hora de cualquiera de las intrascendentales ocupaciones en que consumimos irresponsablemente el tiempo. Porque, además, la interpretación que hace la Orquesta de Cámara del Concertgebow es tan sublime como la música de Tchaikovsky. De hecho, al público de Amsterdam le gusto tanto que si no aplaudió también tras el tercer movimiento es porque no le dieron tiempo.

Anuncio publicitario

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Romanticismo y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un acorde basta…

  1. josepoliv dijo:

    Le he sacado al tiempo un montón de medias horas para escuchar esta obra magna, con lo que me he evitado perderlo en «intrascendentales ocupaciones en que lo consumimos irresponsablemente». Pero te aseguro que más de una vez estaba liado en ocupaciones trascendentes (en las que consumía el tiempo de manera responsable) y he preferido esas medias horas dejando tanta responsabilidad para más tarde. 🙂 Por cierto, que una vez jubilado pienso que lo tenía que haber hecho más veces, con esta obra y con otras. 🙂 🙂 🙂
    P.S. Ahora (nunca es tarde cuando se es joven jejejeje…) ya estoy plenamente integrado en la música de Tchaikovsky. Lo admiro a él y a su obra y es de mis favoritos. Pero hubo un tiempo que no era detractor pero casi. Cosas de la vida y la falta de madurez, claro. Pero aún en ese tiempo, esa serenata para cuerdas siempre me causó una enorme impresión. La admiraba. Me gustaba muchísimo.

    • José Luis dijo:

      Un poco mas y la lías como con la parte contratante de la primera parte. 😀
      Es una obra gloriosa, pero la introducción es para morirse de gusto. Tchaikovsky es el rey del placer de la tristeza. Naturalmente, yo también fui joven.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s