Cante jondísimo (2)

El bailaó y la bailaora deben tratarse con respeto, con seriedad; incluso con inocultable desconfianza. Eso explica que nunca se tomen el uno en brazos del otro ni se pongan a bailar muy sonrientes en pareja, como lo hace el resto del mundo. Por el contrario, ella le dará constantemente la espalda a él, y cuando se miren de frente el uno mantendrá al otro a raya por medio del antebrazo, que ha de ser levantado a la altura del pecho. Si el bailaó se propasa, la bailaora acudirá a su más repulsivo recurso, que es alzar completamente el brazo y ahuyentarlo con la axila. En ese momento, el bailaó, enojado, dará varias patadas rabiosas sobre el suelo y encogerá una pierna, como lo hacen los flamencos. 

Como la música flamenca procede del pueblo gitano, que es nómada, se caracteriza por su sobriedad y economía: los nómadas, en su eterna peregrinación, no pueden permitirse el lujo de llevar muchos adornos en sus carretas. Bastan, pues, unos pocos ruidos, unas pocas palabras, unos pocos gestos para decirlo todo. Un aayy, un olé, una ceja que se levanta, una frente que se arruga, un rictus en la boca, una garganta reseca, una punzada en la nariz, son síntomas inequívocos de resfrío en el bailaó o la bailarina. Cuando se trata de un profesional experimentado, los síntomas anteriores serán seguidos por un estornudo y por una dentadura postiza que se precipita sobre las tablas y se escapa por el agujero del apuntador muy hondo, pero muy hondo. 

El flamenco es un arte que durante muchas décadas perteneció a la entraña del pueblo. Este expresaba sus privaciones alimenticias a través de los nombres artísticos de sus principales cantaores y bailaores: Naranjito de Triana, Tomatito, el inolvidable Camarón de la Isla, Pedro Breva, Pericón de Cádiz, Perejil. El éxito de la música flamenca en otras latitudes, especialmente en América, Japón y Australia, ha hecho que surjan también allí connotados artistas como Bananito Split de Milwaukee, Sancochito de Cochino de Maracaibo, Er Niño de Nagasaki y Kiwicito de Sidney. 

Cantando bajo la ducha. Jorge Maronna (Les Luthiers) y Daniel Samper.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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