Tormentas musicales (4)

Barcos holandeses en una tormenta (William Turner, 1801)

21. Beethoven: Sonata para piano nº 17, “La Tempestad” (1803)

El subtítulo se puso tras la muerte de Beethoven, basándose en la respuesta que Beethoven habría dado a los que le preguntaban por el significado de la sonata: “Leed La Tempestad”. Aceptando la dudosa veracidad de la anécdota, lo que podría concordar más con una tempestad sería el primer movimiento, y de hecho, la tempestad de la obra de Shakespeare aparece en su inicio. Aunque, en palabras del especialista Donald Francis Tovey «con toda la fuerza trágica de su primer movimiento, la Sonata en Re menor está, como Próspero, bastante más allá de la tragedia y bastante más allá del simple mal tiempo”

 

22. Beethoven: Cuarto movimiento de la Sinfonía nº 6, “Pastoral” (1808)

No era preciso titularlo «Gewitter. Sturm», «Relámpagos. Tormenta», para que se hubiera consagrado como lo que entonces era sin duda la descripción musical más realista que jamás se había hecho de una tormenta en todo su desarrollo. Y por si fuera poco explícito, llegó Disney; esta vez con un guion muy poco afortunado.

 

23. Rossini: La Tempesta. Allegro de la Sonata a quattro nº 6 (1804)

Rossini tituló La tempesta al movimiento final de la última de sus Seis sonatas a cuatro, y casi con el violín se bastó para representarla. No es lo mejor de esa deliciosa colección, pero sí una gran prueba de su dominio de la escritura musical y de lo que, con doce años, se atrevía a exigir a los intérpretes.

 

24. Rossini: El barbero de Sevilla (1815)

Con gran habilidad dramática, Rossini sitúa la última escena de El barbero de Sevilla en medio de una tormenta, que ya se había anunciado en la parte central de la obertura. La más popular de las tormentas operísticas (salvo si se incluyen las de las oberturas, donde se impone la de su posterior Guillermo Tell), es un telón de fondo lleno de ecos mozartianos y beethovenianos ante el que corre una de las características melodías de Rossini.

 

25. Rossini: La Cenerentola (1815)

No será tampoco la más famosa de las muchas tormentas de Rossini, pero en La cenicienta también hay una vívida tormenta, la que provoca el accidente de la carroza del príncipe ante su casa. Dos en un mismo año, y les cogió la medida.

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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