Cante jondísimo ( y 3)

Uno de los mayores tesoros folclóricos de España es el vínculo inseparable y misterioso que existe entre la fiesta de los toros y la música andaluza. Hay numerosos pasodobles dedicados a toreros famosos, como Gallito, Manolete, Guerrita, Espartero, Frascuelo e Iñaki Orgoztizabarreta, aunque éste no era un matador tradicional, de los que lidia a los toros templando y mandando, sino que los alzaba, se los echaba al hombro y acababa arrojándolos al barranco de Despeñatoros, en Aketegui, hondo, muy hondo. 

El pasodoble Claveles negros fue tema en el que se inspiró una película de enorme éxito que cuenta la conmovedora historia de amor entre Rita Heredia, una fogosa bailarina, y Canalejo, gran figura de los toros. La víspera de la corrida, en pleno campo, bajo una encina, mientras los mayorales conducen a los fieros animales al encierro, la Rita ha declarado su pasión a Canalejo. La canción describe una apasionada escena entre los dos protagonistas, durante la cual ella, llorando, le confiesa sus temores en el sentido de que él no saldrá vivo de la plaza al día siguiente; la Rita forma entonces un relicario con un rizo de la frente de Canalejo y lo guarda en su pecho. 

Desgraciadamente, la fatal corrida confirma que los temores de la Rita eran fundados. A las 17.30 horas, Canalejo recibe una herida mortal cuando entraba a matar y la Rita se desmaya en medio del dolor y de la pena. Horas después, acude ante el cuerpo sin vida de su amado; lleva un ramo de claveles negros en una mano y el relicario en la otra. La Rita lo abraza en una escena patética donde los gritos desgarradores de la tonadillera contrastan con el silencio del recinto ensangrentado, e intenta colgarle el relicario mientras la apartan del lugar su madre y dos robustos picadores. La imagen final muestra el cadáver solitario de Canalejo cubierto de claveles negros, al tiempo que ingresan a la Rita en un asilo de locos con una camisa de fuerza. 

El hecho de que Canalejo fuera un toro suscitó en un principio agudos problemas con la censura. Sin embargo, gracias a la presión de la Asociación Protectora de Animales, la Free Love Society, la Liga Anti-taurina y la Federación de Criadores de Ganado Bravo, la película pudo ofrecerse al público, que no cesa de llorar cuando aparece el cuerpo del animal tendido en el desolladero bajo una lluvia de claveles negros. 

En lo alto del morrillo de Canalejo se aprecia una herida honda, muy honda.

Cantando bajo la ducha. Jorge Maronna (Les Luthiers) y Daniel Samper.

 

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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