Lars Vogt. EPD.

El pasado 5 de septiembre fallecía, a los 51 años, el extraordinario pianista y director de orquesta Lars Vogt, víctima de cáncer de hígado diagnosticado desde hacía dos años. Como solista, como integrante de grupos de cámara y como director de orquesta tenía una conexión muy especial con el público y con sus músicos. Infundía un agradabilísimo aire de proximidad, un contagioso entusiasmo por la música que interpretaba. Su repertorio, por amplio que fuese, nunca fue lo determinante para asistir a sus conciertos: era de esos músicos en que lo importante era su presencia, tocara lo que tocara, dirigiera lo que dirigiera. La última vez que lo escuché en directo fue en el 2016 en el Palau de la Música en un concierto memorable en el que en la primera parte se escucharon las Variaciones Goldberg de JS. Bach. Esta obra es de una entidad y de una necesidad de concentración tal que justifica por sí sola todo un concierto. Así es en la mayoría de los casos. Y hay que ser muy músico, músico con ganas, para ofrecer otra obra con el suficiente calado como para no palidecer ante lo escuchado en la primera parte. Por expreso deseo de Vogt en la segunda parte interpretó la última sonata de Beethoven, la número 32, op.111. Poder escuchar ambas obras en un mismo concierto y por un gran pianista es un lujo que cualquier melómano agradece eternamente. Esas cosas no se olvidan.

No quiero recoger aquí su biografía. No hace falta. En cualquier buena publicación musical puede encontrarse en detalle. Lo que quiero resaltar es algo sobrecogedor: durante su larga enfermedad, Lars Vogt no cesó en su actividad musical. El pasado mes de febrero creo que actuó como solista y dirigió a la Filarmónica de Galicia. Tenía previsto para noviembre un concierto en Valencia. Esto por lo que respecta a sus conciertos en España. Al mismo tiempo continuaba con su actividad de director titular y solista de la Orquesta de Cámara de París y recientemente había prolongado su contrato hasta 2025. Su presencia con las grandes orquestas europeas (Berlín, Viena, Londres, etc…) era constante y no decayó en estos últimos años. Recuerdo sus conciertos eclécticos con la orquesta de la que es titular en las épocas más duras de la pandemia. Se retransmitían de manera gratuita por su canal digital y eran ciertamente curiosos porque seguían un hilo conductor temático en el que intervenían diferentes formatos musicales: podía tenerse un trio, seguido de un lied, luego un impromptu para piano y la obra que cerraba el concierto podía ser una serenata para cuerdas. Por ser conciertos sin público, en los que los músicos aún debían llevar mascarilla, el repertorio y temas escogidos invitaban más al recogimiento que a la exaltación, a la meditación que a la euforia. Había algo de innovador en sus propuestas, como queriendo zafarse del formato clásico de obertura-concierto-sinfonía.

Desde que hace unas dos horas he tenido conocimiento de su muerte he revisado youtubes de sus actuaciones. Principalmente aquellos en los que Lars Vogt sabía ya de su gravísima enfermedad. La reflexión que me hacía a cada momento y un tanto emocionado: ¿cómo ante una noticia así no hundirse? ¿Cómo no desesperarse? Por el contrario, ¿cómo seguir actuando aún con más entusiasmo? Un músico a los 50 años alcanza su madurez y tiene años por delante para hacerse aún más músico. ¿Qué debe pasar por tu cabeza cuando en el hospital te dicen que tienes un cáncer muy grave? Si Lars Vogt mantenía una actividad casi normal, ¿qué ha podido ocurrir? ¿Un abrupto empeoramiento en la expansión del cáncer? No he sabido encontrar cómo ha sido el desenlace. La recurrente frase “tras una larga enfermedad” aparece en todas las reseñas. Pero bueno, tampoco es que sea imprescindible para hacernos una cabal idea de cómo era Lars Vogt. Su música durante estos dos años nos lo dice todo. Y en detalle. EPD.

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3 respuestas a Lars Vogt. EPD.

  1. José Luis dijo:

    Pues después de escucharle en un par de Youtubes más, debiera darme vergüenza ni saber de su existencia hasta ahora, menudo sentimiento.

    Me vale para despedir a Marías, qué pena.

    • josepoliv dijo:

      “Even if it were my last day, I would plant a tree”.
      («Incluso si fuera éste mi último día, plantaría un arbol»).
      Lars Vogt

      Aquí, una larga y emocionante entrevista (el avance de su enfermedad ya estaba haciendo una mella evidente) en la que bien en al principio explica el impacto de la noticia de su cáncer y como reaccionó, dando respuesta por tanto a las preguntas que me hacía en el último párrafo del post. Un emocionante, bellísimo testimonio:

    • josepoliv dijo:

      Ostras sí, Javier Marías! Muy triste! EPD.

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