La carta de Mendelssohn a Souchay

En 1842, un primo lejano de la mujer de Mendelssohn llamado Marc-André Souchay, que más adelante sería empresario, profesor de piano y crítico musical, se atrevió a sus dieciocho añitos a  sugerirle al compositor algunos títulos para sus “Canciones sin palabras”:

«Creo que no sería incorrecto decir que algunos significados de las canciones podrían quizás ser los siguientes: Vol I: n.º 1, resignación; n.º 2, melancolía; n.º 3, escena de una montería; n.º4,  alabanza a la bondad de Dios; n.º 6, canción de gondolero veneciano»

Esta fue la respuesta de Mendelssohn en la famosa carta:

«Tanto que se habla de la música y tan pocas cosas que se dicen al respecto. Yo estoy convencido de que las palabras no bastan para expresarla, y si me diera cuenta de lo contrario, sin duda acabaría por dejar de hacer música. La gente suele quejarse de que la música es muy ambigua, de que tienen dudas sobre lo que deben pensar cuando escuchan algo, mientras que todos comprenden el significado de las palabras. Para mí es exactamente al revés; no solamente en cuanto a frases enteras, sino también a palabras sueltas. Éstas me parecen tan ambiguas, tan vagas, tan propicias a ser malinterpretadas en comparación con la música genuina, la que llena el alma de miles de cosas mejores* que las palabras. Lo que me expresa la música, la que amo, no son pensamientos demasiado indefinidos para ser puestos en palabras, sino demasiado definidos. De modo que todos los esfuerzos orientados a expresar con palabras tales pensamientos me parecen correctos pero siempre insatisfactorios, y eso incluye tu trabajo. Lo cual no es culpa tuya, sino culpa de las palabras, que simplemente no son capaces de hacerlo mejor. Si me preguntas en que estaba pensando te diré: Sólo en la canción tal como es. Y si hubiese tenido en mente cierta palabra o ciertas palabras respecto a alguna de ellas, no se lo diría a nadie, porque las palabras de una persona no significan lo mismo para otra, porque la canción puede despertar en ellos los mismos sentimientos pero esos sentimientos no podrán,  sin embargo, expresarse con las mismas palabras.

Resignación, melancolía, alabanza a Dios, montería. Estas palabras no le sugieren lo mismo a dos personas distintas. Lo que para uno es resignación para el otro es melancolía y a un tercero no le hacen pensar en nada.

Sí, para alguien que fuera por naturaleza un cazador entusiasta, la montería y la alabanza a Dios podrían ser más o menos lo mismo, y el sonido de las trompas también sería una alabanza a Dios, mientras que nosotros sólo escuchamos el sonido del cuerno de caza en una montería, y por mucho que discutiéramos con él, no llegaríamos muy lejos. La palabra se mantiene en la ambigüedad,  y sin embargo ambos entendemos correctamente la música.

¿Sirve esto para responder tu pregunta? Es todo lo que puedo darte a pesar de que, después de todo, sólo son ambiguas palabras!»

Sólo le faltó concluir con un «Alabado sea Dios»

Finalmente, Mendelssohn puso título a algunas de las canciones, como la sexta del primer libro, la famosa barcarola, para la que aceptó la propuesta de Souchay, aunque no exactamente: Canción de la góndola veneciana, no del gondolero.

 

*No parece que el original alemán («die Einem die Seele erfüllt mit tausend besseren Dingen, als Worten», «que llena el alma de mil cosas mejores que las palabras») deje lugar a dudas, pero lo que Mendelssohn está realmente defendiendo es que la música «llena el alma de miles de cosas mejor que las palabras” Lo cual no deja de ser otra prueba de que las palabras son  “propicias a ser malinterpretadas”

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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4 respuestas a La carta de Mendelssohn a Souchay

  1. josepoliv dijo:

    ¡De qué manera tan clara, sencilla, elocuente lo clava! De lo mejor de lo mejor que he leído acerca de la esencia de la música. Brutal!

  2. Jesús dijo:

    Plenamente de acuerdo. Cada cosa tiene su vía de expresión. No me gusta la música que pretende ser descriptiva. Se empobrece y también lo descrito que con otros recursos quedaría más nítido.

    • José Luis dijo:

      Más nítido siempre que todos hablemos la misma lengua. En cierto modo, con la música hay menos equívocos y no necesita traductores. Otra cosa es que no sepamos pasar a palabras lo que transmite.

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