Tormentas musicales (5)

Turner – Paisaje con arco iris (ca 1829)

26. Field: Concierto para piano n.º 5, «L’incendie par l’Orage (1815)

Claramente inspirado en Beethoven, el primer movimiento del concierto para piano que el propio Field tituló “El incendio por la tormenta”, después de una exposición bucólica, describe nítidamente en su desarrollo la violenta tormenta cuyos rayos se supone causan el incendio, sugerido por unas campanas que advertirían del hecho a la población. En esa escena, el piano se concentra en representar la furia del viento y lo hace brillantemente.

 

27. Rossini Obertura de “La Gazza Ladra” (1817)

Se dice que el productor de “La urraca ladrona” encerró a Rossini en una habitación el día anterior al estreno para lograr que compusiera la obertura. Puede que la tormenta que se escucha en ella tenga que ver más con el estado de ánimo del autor que con el argumento de la ópera, en la que no cae ni una gota de agua. De hecho, también cuentan que tiró por la ventana las hojas de la partitura, eso sí que llovió.

 

28. Bellini – Il Pirata (1827)

La acción de la opera de Bellini se inicia con el naufragio de una nave en medio de una tempestad y la llegada de sus tripulantes a la cercana playa desde la que los pescadores observan primero la escena y les socorren luego. La música atiende más al dramatismo del momento y a las palabras del coro que a representar la tempestad, aunque también hay onomatopeyas de la misma.

 

29. Schubert – Gott im Ungewitter (Dios en la tempestad) (1828)

Un lied póstumo para cuarteto vocal y piano (que en versión coral y orquestal sonaría a Haydn), con Dios lanzando rayos con su propia mano. Finalmente, la cosa acaba bien.

 

30. Rossini – Obertura de Guillermo Tell (1829)

En la obertura de su última gran ópera, especialmente famosa por el galope final, la última de las numerosas aportación de Rossini al género con una  de las más espectaculares tormentas musicales nunca escritas. El preludio es perfecto para acompañar un tranquilo atardecer lluvioso en el que, tras unos amenazadores compases, estalla la tempestad, con los trombones como principales protagonistas. Enseguida aparece el sol entre las nubes y la flauta y el corno inglés traen la paz y las vacas. Y luego llega la caballería.

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Las apariencias no engañan
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