Schumann: Dichterliebe y otras musicalizaciones de Heine (1)

Schumann fue el más confesional de los compositores. Muchos de los Lieder de su gran año de canciones de 1840 eran, en esencia, canciones de amor para Clara Wieck, con quien se había comprometido en secreto justo antes de su decimoctavo cumpleaños, en septiembre de 1837. En ellos podía expresar abiertamente lo que había estado meramente implícito en música para piano: sus miedos y anhelos, su pasión y devoción, su dolor por la separación (el padre de ella se opuso implacablemente a su matrimonio), su visión de una realización sexual y espiritual, y sus recurrentes temores a perderla.

«Oh Clara, qué dicha es escribir canciones. No puedo decirte lo fácil que se ha vuelto para mí… es música de un tipo completamente diferente que no tiene que pasar a través de los dedos, mucho más melodiosa y directa.» Así le escribió Schumann a su prometida en febrero de 1840. A finales de ese mes había compuesto sobre textos de Heine Liederkreis, Op 24, la mayor parte de la antología Myrthen (‘Mirtos’) y una docena de canciones más. Después de un breve respiro, la euforia creativa de Schumann continuó hasta mayo, un mes verdaderamente milagroso en el que produjo posiblemente sus dos ciclos más grandes: el Liederkreis, Op 39, una secuencia de piezas nocturnas románticas de Eichendorff, y Dichterliebe, en el que nuevamente recurrió a la poesía de Heinrich Heine (1797-1856).

Con sus extremos de júbilo y desesperación y su mezcla de sentimentalismo, autocompasión y autoburla irónica, los poemas epigramáticos del Buch der Lieder de Heine (1827) provocaron una respuesta instintiva del muy nervioso Schumann, que todavía esperaba ansiosamente el permiso del tribunal para casarse con Clara desafiando a su padre. Todo el estrechamente integrado ciclo traza una narrativa interna, desde el despertar inicial del amor, pasando por el éxtasis, la desilusión y la desesperación hasta el tierno arrepentimiento y una aceptación final agridulce e irónica. Los versos de Heine son una destilación del amor finalmente fracasado del poeta por dos de sus primas en Hamburgo. Para Schumann, la vida real iba a proporcionarle un desenlace más feliz. Sin embargo, en un determinado nivel, Dichterliebe puede escucharse como la recreación más penetrante de las emociones fluctuantes, a menudo angustiosas, que había experimentado durante su largo noviazgo con Clara.

La canción de apertura, Im wunderschönen Monat Mai, comienza en una disonancia, continúa con armonías nebulosas y delicuescentes y termina indeterminadamente: una imagen musical de anhelo insaciable, de deseo siempre insatisfecho y siempre renovado.

Im wunderschönen Monat Mai,
Als alle Knospen sprangen,
Da ist in meinem Herzen
Die Liebe aufgegangen.

Im wunderschönen Monat Mai,
Als alle Vögel sangen,
Da hab' ich ihr gestanden
Mein Sehnen und Verlangen.
En el maravilloso mes de mayo,
cuando todos los capullos se abrían,
fue entonces cuando en mi corazón
nació el amor. 

En el maravilloso mes de mayo,
cuando todas las aves cantaban, 
yo le confesé a ella
mis anhelos y deseos.

En varias canciones posteriores, la parte vocal se mantiene suspendida de forma semejante: en Aus meinen Tränen sprießen,

Aus meinen Tränen sprießen
Viel blühende Blumen hervor,
Und meine Seufzer werden
Ein Nachtigallenchor.

Und wenn du mich lieb hast, Kindchen,
Schenk' ich dir die Blumen all',
Und vor deinem Fenster soll klingen
Das Lied der Nachtigall.
De mis lágrimas brotan
muchas flores abiertas, 
y mis suspiros se convierten
en un coro de ruiseñores.

Y cuando tú me amas, niña, 
te regalo todas las flores, 
y bajo tu ventana sonará
la canción del ruiseñor.

cuya vacilante cadencia final del piano se convierte en la dominante de la tercera canción, la transparente  Die Rose, die Lilie, die Taube, die Sonne;

Die Rose, die Lilie, die Taube, die Sonne,
Die liebt' ich einst alle in Liebeswonne.
Ich lieb' sie nicht mehr, ich liebe alleine
Die Kleine, die Feine, die Reine, die Eine;
Sie selber, aller Liebe Wonne,
Ist Rose und Lilie und Taube und Sonne.
Ich liebe alleine
Die Kleine, die Feine, die Reine, die Eine.
La rosa, el lirio, la paloma, el sol,
a todos amé antaño, con delirio.
Pero ya no los amo, solo amo a
la pequeña, la delicada, la pura, la única;
ella misma, donde vive todo el amor,
es la rosa, el lirio, la paloma, y el sol.
Yo amo solamente a
la pequeña, la delicada, la pura, la única.

en Im Rhein, im Heiligen Strome, cuyo casi barroco teclado, impulsado por la majestad gótica de la catedral de Colonia, se transmuta en un lirismo anhelante cuando la escena se desplaza al interior de la catedral;

Im Rhein, im heiligen Strome,
Da spiegelt sich in den Wellen
Mit seinem großen Dome
Das große, heilige Köln.

Im Dom, da steht ein Bildnis,
Auf goldenem Leder gemalt;
In meines Lebens Wildnis
Hat's freundlich hineingestrahlt.

Es schweben Blumen und Englein
Um unsre Liebe Frau;
Die Augen, die Lippen, die Wänglein,
Die gleichen der Liebsten genau.
En el sagrado Rin,
sobre sus olas, 
se refleja la gran catedral
de la magna y sacrosanta Colonia.

En la catedral hay un retrato
pintado en cuero dorado
que en el desierto de mi vida
resplandeció dulcemente.

Revolotean flores y angelitos
en torno a Nuestra Señora;
los ojos, los labios, las mejillas
son iguales a las de mi amada.

y en Das ist ein Flöten und Geigen, donde el piano imita una chirriante banda de boda mientras evoca la celosa angustia del poeta con sus abrasivas armonías y obsesivas repeticiones.

Das ist ein Flöten und Geigen,
Trompeten schmettern darein;
Da tanzt wohl den Hochzeitsreigen
Die Herzallerliebste mein.

Das ist ein Klingen und Dröhnen,
Ein Pauken und ein Schalmei'n;
Dazwischen schluchzen und stöhnen
Die lieblichen Engelein.
Las flautas y violines suenan,
retumban las trompetas,
tal vez baile la danza nupcial,
mi bien amada.

Esto es una sonora algarabía
de timbales y gaitas;
y en medio, sollozando, se quejan
los adorables angelitos.

En Ich hab’ im Traum geweinet la voz termina en la nota tónica, pero aquí armonizada como una disonancia: el sueño de la felicidad pasada y la sensación de pérdida al despertar son tan abrumadoras que el cantante no puede resolver la canción; y después de un silencio anonadado, el piano vuelve a hacer sonar sus suaves y siniestros golpes de tambor.

Ich hab' im Traum geweinet,
Mir träumte, du lägest im Grab.
Ich wachte auf, und die Träne 
Floß noch von der Wange herab.

Ich hab' im Traum geweinet,
Mir träumt', du verließest mich.
Ich wachte auf, und ich weinte
Noch lange bitterlich.

Ich hab' im Traum geweinet,
Mir träumte, du wär'st mir noch gut.
Ich wachte auf, und noch immer
Strömt meine Tränenflut.
He llorado en sueños.
En mi sueño, yacías en la tumba.
Desperté y las lágrimas
fluían aún por mis mejillas.

En sueños he llorado.
Soñé que me dejabas.
Desperté y lloré larga, 
amargamente.

En sueños he llorado.
Soñé que me querías.
Desperté y todavía
fluye el río de mis lágrimas.

La canción previa, Am leuchtenden Sommermorgen, recuerda a Im wunderschönen Monat Mai tanto al comenzar con un arpegio nebuloso como al dejar la línea vocal sin resolver. Aquí, sin embargo, la resolución la proporciona un postludio reflexivo, en el que el piano presenta una nueva y anhelante melodía propia.

Am leuchtenden Sommermorgen
Geh' ich im Garten herum.
Es flüstern und sprechen die Blumen,
Ich aber wandle stumm.

Es flüstern und sprechen die Blumen,
Und schaun mitleidig mich an:
Sei unsrer Schwester nicht böse,
Du trauriger, blasser Mann!
En una brillante mañana veraniega
paseo por el jardín.
Susurran y hablan las flores,
mas yo paseo silencioso.

Susurran y hablan las flores
y me miran compasivas.
No te enfades con nuestra hermana,
¡oh tú, hombre triste y pálido!

En una de las pinceladas más conmovedoras de Schumann, esta melodía regresa en el largo postludio de la canción final, después de que las últimas palabras del cantante queden nuevamente suspendidas. Esta reminiscencia, que seguramente tuvo un significado personal para Schumann, encarnando su amor por Clara, se disuelve en un apasionado cuasi-recitativo antes de que la tonalidad finalmente se resuelva y el ciclo se cierre en una delicada resignación. – Richard Wigmore

Die alten, bösen Lieder,
Die Träume bös' und arg,
Die laßt uns jetzt begraben,
Holt einen großen Sarg.

Hinein leg' ich gar manches,
Doch sag' ich noch nicht, was;
Der Sarg muß sein noch größer,
Wie's Heidelberger Faß.

Und holt eine Totenbahre
Und Bretter fest und dick;
Auch muß sie sein noch länger,
Als wie zu Mainz die Brück'.

Und holt mir auch zwölf Riesen,
Die müssen noch stärker sein
Als wie der starke Christoph
Im Dom zu Köln am Rhein.

Die sollen den Sarg forttragen,
Und senken ins Meer hinab;
Denn solchem großen Sarge
Gebührt ein großes Grab.

Wißt ihr, warum der Sarg wohl
So groß und schwer mag sein?
Ich senkt' auch meine Liebe 
Und meinen Schmerz hinein.
Las viejas, malvadas canciones
las feas pesadillas,
las tenemos ahora que enterrar.
Traed un enorme ataúd.

Allí meteré muchas cosas,
pero no diré todavía cuáles.
El sarcófago debe ser aún mayor
que el tonel de Heidelberg

Traed también una camilla
con tablones fijos y gruesos.
Deberá también ésta
ser más larga que el puente de Maguncia.

Traedme también doce gigantes.
Deberán ser más fuertes
que el San Cristóbal
de la catedral de Colonia, junto al Rin

Ellos tienen que llevar el ataúd
y sumergirlo en el océano;
pues un ataúd tan grande
merece una tumba enorme.

¿Sabes por qué el ataúd
debe ser tan grande y pesado?
Es para meter juntas
toda mi pena y mi angustia.

-♦-

Dos de las que faltan en estos comentarios, la dolorosa pero imprescindible Hör’ ich das Liedchen klingen («Escucho el sonido de la cantinela») y la feliz  Ein Jüngling liebt ein Mädchen («Un joven amaba a una muchacha»)

y, completo, este Dichterliebe de Jonas Kaufmann y Helmut Deutsch durante la pandemia, magnífico aunque «sin audiencia, la música no sea lo mismo»

00:00 I – Im wunderschönen Monat Mai
01:30 II – Aus meinen Tränen sprießen
02:21 III – Die Rose, die Lilie, die Taube, die Sonne
02:57 IV – Wenn ich in deine Augen seh’
04:27 V – Ich will meine Seele tauchen
05:24 VI – Im Rhein, im heiligen Strome
07:28 VII – Ich grolle nicht
09:02 VIII – Und wüßten’s die Blumen, die kleinen
10:21 IX – Das ist ein Flöten und Geigen
12:01 X – Hör’ ich das Liedchen klingen
14:19 XI – Ein Jüngling liebt ein Mädchen
15:27 XII – Am leuchtenden Sommermorgen
18:04 XIII – Ich hab’ im Traum geweinet
20:22 XIV – Allnächtlich im Traume seh’ ich dich
21:52 XV – Aus alten Märchen winkt es
24:34 XVI – Die alten, bösen Lieder
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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5 respuestas a Schumann: Dichterliebe y otras musicalizaciones de Heine (1)

  1. josepoliv dijo:

    Este excelso ciclo de canciones de Schumann es, para mi, una de las páginas más bellas de la historia de la música. Una gozada de post. No es solo el poema, la canción, la hondura romántica, es que además la partitura pianística es de una calidad extraordinaria. Se nota de lejos su magisterio pianístico en todo el ciclo. Con el Winterreise de Schubert, las Cuatro últimas canciones de Strauss y los poemas de Rückert musicados por Mahler comparte el trono más alto de sublimidad liederística que imaginarse pueda.

  2. José Luis dijo:

    ¿O esto?

    Entre los cinco discos para la isla desierta

  3. josepoliv dijo:

    También, también, por supuesto!

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