Tres rusalki ®

Las rusalkas (rusalki en ruso) son unas sirenas de agua dulce de la mitología eslava que tienen la afición, un tanto perversa (salvo mejor criterio), de matar a los hombres guapos, arrastrándolos por la noche al fondo de sus ríos. En nuestros días, su nombre es conocido por la ópera de Dvorak y especialmente por su Canción de la luna, pero además de numerosas apariciones en la literatura, en el cine y en otras artes escénicas, hay otras dos óperas directamente relacionadas con las rusalki.

La primera es la Rusalka de Dargomyzhski, un compositor ruso del siglo XIX que se basó para ella en un poema inacabado de Pushkin, la historia de una muchacha que, traicionada por el príncipe amado, se ahoga voluntariamente en el rio, convirtiéndose en una rusalka que se vengará ejerciendo su afición.  Y en la primera de sus intervenciones corales, sus compañeras rusalki nombran al personaje inevitable en estas historias de ninfas acuáticas nocturnas: La luna, que según dicen aquí, a ellas les da calor.

La segunda es Noche de Mayo de Rimsky-Korsakov, sobre un cuento homónimo de Gogol también titulado La doncella ahogada. Aquí, la venganza no se dirige a un príncipe desleal sino a la madrastra que ha empujado al suicidio por ahogamiento fluvial a la muchacha que se convertirá en rusalka. Pero esta trama está entretejida con la de un joven cosaco que captura a la madrastra mala, valga la redundancia, y la entrega a la sirena, obteniendo a cambio  su ayuda para lograr casarse con la chica a la que ama. La historia de esta rusalka se relata ya en el primer acto, pero no es hasta el tercero y último cuando el joven protagonista, Levko, en una escena inundada por la luz de la luna en la orilla de un lago, despierta el interés  de la ninfa cantando a su amada humana en una de las muchas arias de Rimsky-Korsakov que merecen ser más escuchadas.

Kak tikho, kak prokhladno tut!
Kak iskritsja krasivo prud!
Kak sladok zapakh topolej!...
Vse spit, ne spit lish' solovej,
I gromko pesnja razdaetsja;
Kak tikho: list ne shelokhnetsja,
A mesjaca sijan'e l'etsja...
Akh! Chto-to snitsja Gale miloj?
I pomnit li vo sne o Levke?

Spi, moja krasavica, Sladko spi!
Radostnyj, svetlyj son Na tebja sleti!
Dumaesh' li, grezish' li Obo mne?
Ja zh den' i nochen'ku Myslju o tebe.
Pust' tebe prigrezitsja Sladkij, sladkij son:
Doljushka schastlivaja So milym druzhkom.
Snit'sja pust', chto vmeste my, 
O, moja drasavica, Svetluju vedem.
El centelleante lago
está silencioso y fresco.
El olor de los álamos es dulce.
Todo está dormido... menos el ruiseñor,
que derrama su canto sonoro.
¡Qué silencio! Ninguna hoja cae...
La luz de la luna lo inunda todo. 
¡Ah! ¿Estarás soñando, querida Ana ?
¡Quizás veas en tus sueños a Levko!

Duerme, mi bella, duerme tranquila.
Que los sueños más serenos te visiten.
¿Piensas en mí? ¿Sueñas conmigo?
¡Yo, sí que pienso día y noche en ti!
Que un sueño maravilloso te muestre
la felicidad junto a tu tierno amigo.
Que cuando despiertes,
estemos unidos por siempre.

De la posterior y bien conocida Canción a la luna de la Rusalka de Dvorak, mejor que decir nada es disfrutar de cualquiera de las muchas estupendas interpretaciones disponibles.

Měsíčku no nebi hlubokém,
světlo tvé daleko vidí,
po světě bloudíš širokém,
díváš se v příbytky lidí.
Měsíčku, postůj chvíli,
řekni mi, kde je můj milý!
Řekni mu, stříbrný měsíčku,
mé že jej objímá rámě,
aby si alespoň chviličku
vzpomenul ve snění no mne.
Zasvit mu do daleka,
řekni mu, kdo tu naň čeká!
O mně-li duše lidská sní,
af se tou vzpomínkou vzbudí!
Měsíčku, nezhasni, nezhasni!
Luna, que con tu luz iluminas todo
desde las profundidades del cielo
y vagas por la superficie de la tierra
bañando con tu mirada el hogar de los hombres.
¡Luna, detente un momento
y dime dónde se encuentra mi amor!
Dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que se acuerde de mí
al menos un instante.
¡Búscalo por el vasto mundo
y dile, dile que lo espero aquí!
Y si soy yo con quien su alma sueña
que este pensamiento lo despierte.
¡Luna, no te vayas, no te vayas!

 

 

® Hace diez años: Descubriendo América (II) – Canción a la luna (Rusalka, Dvorak)

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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