Los plagios de John Williams (9) – Tema principal de Tiburón

Dos notas, muy bien elegidas, armonizadas y dispuestas, le dieron a John Williams el espaldarazo de su primer Oscar por una banda sonora original, de la que realmente sólo se recuerdan esas dos notas, las que anuncian primero la ominosa presencia del monstruo y luego se aceleran con su invisible galopada e inminente ataque: Tiburón, y dos notas tan magistralmente utilizadas e importantes para la película como lo habían sido las de Herrmann para Psicosis.

Pero tampoco esas notas están libres de sospecha: Primera, por el arranque del Cuarto movimiento de la Sinfonía  del Nuevo Mundo,

aunque esas notas y su también semejante aceleración, además de estar nada casualmente en otra escala, parecen ya desde el principio destinadas a algo tan magnífico y distinto como ese final de la Novena de Dvorak.

Segunda, por el fondo rítmico de la Batalla del Hielo que Prokofiev compuso para Alexander Nevsky, unos extraordinarios minutos de cine y música que siempre vale la pena aprovechar (el motivo aparece en 2:20),

y, del mismo Prokofiev, el segundo movimiento de su Suite Escita, que puede enlazarse perfectamente con el trabajo de Williams

Sin embargo, por lo que hace al parecido con la pieza de Williams, seguramente encontraríamos muchos otros casos igualmente próximos en música compuesta para ilustrar escenas de este tipo.

Pero dicen que la tercera es la vencida, y la tercera es el brevísimo pasaje con que Bernard Herrmann acompañó los instantes posteriores al choque con que acaba la carrera del embriagado Cary Grant en Con la muerte en los talones.

Escúchense uno y otro en mejores condiciones para la comparación:

Aquí sí, las mismas idénticas notas para una situación exactamente opuesta, el fin de una peligrosa persecución, llaman realmente la atención, especialmente al ser notas compuestas por un colega fundamental en el mundo de las bandas sonoras. Ciertamente, visto lo que hizo con ellas, difícilmente se puede criticar a Williams, pero puede defenderse que tampoco ese motivo, tan importante en su carrera, fue original.

 

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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7 respuestas a Los plagios de John Williams (9) – Tema principal de Tiburón

  1. Eduardo dijo:

    Hola,

    A mi el motivo principal de tiburón me recuerda mucho al track “Whale Chase” de Pinocho. No se si lo has escuchado alguna vez.

    Enhorabuena por tu trabajo.

    • José Luis dijo:

      ¡Vaya hallazgo! Lo escucharía, claro, pero ni lo memoricé, ni recuerdo nada de esa película salvo la escena de la canción a la estrella y el silbidito de Pepito Grillo. Supongo que es normal encontrar parecidos tratándose de persecuciones, pero, visto lo visto, y lo poco que se calentaba la cabeza para encontrar puntos de partida, no sería raro que para un tiburón hubiese buscado una ballena. Genial, voy a añadirlo en el post, muchas gracias y enhorabuena a tí.

    • José Luis dijo:

      Se merece una entrada nueva.

  2. Roberto Ortiz Espinoza dijo:

    ¿Cuál es el objetivo de colocarle una banda sonora a una película? ¿Acaso no es despertar el subconsciente del espectador para involucrarlo aún más en lo que está viendo? La persecución de la ballena en Pinocchio, vista y OÍDA por un niño, queda grabado en su subconsciente, y eso fue lo que Williams, magistralmente, supo explotar en la banda sonora de Tiburón.

  3. Roberto Ortiz Espinoza dijo:

    Si se está acusando a Williams de plagio por tomar las dos notas introductorias del último movimiento de la IX Sinfonía de Dvorak, también habría que acusar al compositor de la banda sonora de Pinocchio de haber hecho lo mismo.

    • José Luis dijo:

      A lo mejor también se le puede acusar, eso es poco argumento. En Williams, lo sospechoso es la reiteración, y lo que me molesta más es que, pudiendo, no haya sido elegante como para decir “esto lo tomé de aquí y esto de allá”. Porque a veces ha sido robo puro y duro sin apenas añadir nada propio. Y también me duele que, reconociendo sus fuentes, hubiera podido, de paso, hacer un servivio a la música clásica de la que, como todos, ha bebido, y como pocos, se ha servido.

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