EBNDCD – Gracias, Martín

Martin Lutero en familia (G.A. Spangenberg, 1866)

Martin Lutero en familia (G.A. Spangenberg, 1866)

“El diablo es un espíritu triste que vuelve triste a la gente y al que no le gusta la alegría. Por eso huye de la música tan lejos como puede, y no se queda cuando la gente canta”

“…cuando la gente canta, especialmente música religiosa”, concluye la frase de Lutero, porque lo que más le interesaba eran las vivencias experimentadas por los feligreses con la música, su capacidad para hacer sensible el pensamiento cristiano. Pero él mismo tocaba el laúd y la flauta, y fue el autor  no solo de la letra de muchos himnos, sino también de su música.

Ese es el caso de uno de los himnos más famosos de la liturgia protestante, Ein feste Burg ist unser Gott, (“Una firme fortaleza es nuestro Dios”) interpretado aquí por el Thomanerchor Leipzig en el funeral de Kurt Masur,

uno de los muchos de Lutero en que Bach se inspiró, y que en esta ocasión dio lugar a una de las cumbres de la polifonía y el contrapunto, el coral introductorio de la Cantata BWV 80 así titulada, Ein feste Burg ist unser Gott, con el espectacular motete fugado que presenta su primera frase y que puede disfrutarse completa aquí en una interpretación liderada por Pieter-Jan Belder (Musica Amphion) que recupera la orquestación original de Bach, con los oboes que su hijo Wilhem Friedrich sustituyó por trompetas y que se ha venido escuchando normalmente.

Tras lo que debe reconocerse como justo y necesario agradecer a Lutero la parte que le toca de toda la música sacra de Bach en general y de algunas de sus obras en particular.

Lutero inspirando a Bach

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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3 respuestas a EBNDCD – Gracias, Martín

  1. Josep Olivé dijo:

    Acto de justicia para el gran reformador, sí señor! Y como hoy repito Liceu con “La Flauta Mágica” (es que me gustó mucho…jejeje) pués permíteme un pequeño homenaje añadido. Se trata de la impresionante escena de los dos hombres armados del segunto acto (“Der, welcher wandertndiese strasse voll Beschwerden”). Las dos voces cantan, a la manera de “cantus firmus”, el coral luterano “Gott vom Himmel sieh” (“Dios mira desde el cielo”) con un sobrecogedor acompañamiento fugado haciendo de contrapunto a la manera del gran Juan Sebastian. El pentagrama de Lutero muestra notas blancas sobre cada sílaba del coral, pero Mozart las divide en dos negras (no todas) para encajar con la letra de Schinekader. La coda final, con el genial acorde de sexta napolitana para la diosa Isis ya es de la huerta de Mozart. Queda aquí pues reflejado un “tridente” de absoluta referencia: Mozart-Bach-Lutero. La champions asegurada!

  2. Josep Olivé dijo:

    Me olvide de…esto…

  3. José Luis dijo:

    De toda la vida de Dios, ese duo me ha parecido de lo mejor compuesto por Mozart y por cualquiera, y el mejor homenaje que se podía hacer a Bach. De modo que gracias por explicárnoslo tan bien, pero si me indicas minuto y segundo de la sexta napolitana, mucho mejor😀

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