Cantando en la ópera (13) – Elle a fui, la tourterelle…, Aria de Frantz y C’est une chanson d’amour de Los Cuentos de Hoffmann

El canto se halla en el centro argumental del acto de Los cuentos de Hoffman protagonizado por Antonia: Cantar es un peligro para su vida, pues la tisis (denominación mucho más romántica que tuberculosis) conllevaba ese riesgo en el imaginario de la época. Y la cuestión es cantar, atendiendo a su propios sueños y a la ambición de quien quiere explotarla, o no cantar, cediendo a su razón y a quienes la quieren bien. Finalmente canta, y muere, aunque más victima de la tensión a que se la somete que del hecho de cantar.

De hecho, el acto ya empieza con una canción, su triste Elle a fui, la tourterelle… (“La tórtola ha huido”). Y, como sucedía en el prologo cuando Hoffman interrumpe La leyenda de Eisenach con sus amorosos recuerdos, tras haber cantado tan sólo el primer verso, Antonia se interrumpe y habla del amante del que la han separado,  para volver inmediatamente a esa bonita pieza que ahora ya sabemos tiene un destinatario concreto.

ANTONIA
Elle a fui, la tourterelle...

(s'arrêtant de chanter) 

Ah! souvenir trop doux! 
image trop cruelle! 
Hélas! à mes genoux, 
je l'entends, je le vois! 

(se remettant à chanter) 

Elle a fui, la tourterelle, 
elle a fui loin de toi! 
Mais elle est toujours fidèle 
et te garde sa foi. 
Mon bien-aimé, ma voix t'appelle, 
oui, tout mon cur est á toi. 
Chère fleur qui viens d'éclore, 
par pitié, réponds-moi, 
toi qui sais s'il m'aime encore, 
s'il me garde sa foi... 
Mon bien-aimé, ma voix t'implore. 
Ah! que ton cur vienne à moi! 
ANTONIA
La tórtola ha huido...

(dejando de cantar) 

¡Ah! ¡Recuerdo demasiado dulce! 
¡Imagen demasiado cruel! 
¡Ay! De rodillas ante mí 
¡sigo viéndolo, oyéndolo! 

(volviendo a cantar) 

La tórtola ha huido. 
¡Ha huido lejos de ti! 
Pero es siempre fiel 
y te conserva su fe. 
Mi bien amado, mi voz te llama, 
sí, todo mi corazón es tuyo. 
Querida flor que acabas de abrirte, 
por piedad, respóndeme, 
tú que sabes si me ama todavía, 
si conserva su fe en mí... 
Mi bien amado, mi voz te implora.
¡Ah! ¡Que tu corazón venga a mí! 

Pero poco después, es otro personaje quien canta. O lo intenta,  pues se trata del Aria de Frantz, un criado de la familia sordo  como una tapia, que tantea sus habilidades líricas mientras está de guardia ante la habitación de Antonia y pone la nota de humor que muchas veces persiguen estos minutos de canto diegético.

FRANZ
Oui, monsieur, la clef sur la porte. 

CRESPEL
Bélître! Ane bâté! 

FRANZ
C'est convenu. 

CRESPEL
Morbleu! 

(I1 sort vivement. Franz va 
refermer la porte et redescend) 

FRANZ
Eh bien! Quoi! toujours en colère! 
Bizarre! quinteux! exigeant! 
Ah! l'on a du mal à lui plaire 
pour son argent... 
Jour et nuit je me mets en quatre, 
au moindre signe je me tais, 
c'est tout comme si je chantais, 
encore non, si je chantais, 
de ses mépris il lui faudrait rabattre. 
Je chante seul quelque fois; 
mais chanter n'est pas commode! 
Tra la la! la la! 
Ce n'est pourtant pas la voix 
la la la 
qui me fait défaut, je crois. 
La la, la la!... 

(sa voix se casse)

...la la la! 
Non! c'est la méthode, c'est la méthode! 
Tra la la! la la! 
Dame! on n'a pas tout en partage. 
Je chante pitoyablement; 
mais je danse agréablement 
je me le dis sans compliment. 
Corbleu! la danse est à mon avantage, 
c'est là mon plus grand attrait, 
et danser n'est pas commode. 

(tout en dansant)

Tra la la! la la! 
Prés des femmes 
te jarret 
la la la 
n'est pas ce qui me nuirait. 
La la, la la!... 

(I1 cabriole en frappant du pied, 
tombe, mais continue à chanter.)

... la la la! 
Non, c'est la méthode, c'est la méthode! 
Tra la la! 
FRANZ
Sí, señor, la llave en la puerta.

CRESPEL
¡Bribón! ¡Animal! 

FRANZ
De acuerdo. 

CRESPEL
¡Vete al diablo!

(Sale vivamente. Franz va a cerrar 
la puerta y vuelve a bajar.) 

FRANZ
¡Siempre colérico! ¡Extraño!
¡Caprichoso! ¡Exigente! 
¡Cómo cuesta servirle por su dinero...!
¡Día y noche me divido en cuatro, 
a la menor señal me callo, 
es lo mismo que si cantara!
No porque... si yo cantara
él me hundiría con su desprecio. 
Yo canto, a veces,
cuando estoy solo 
¡pero cantar no es fácil! 
¡Tra, la, la! ¡La, la!... 
No es sin embargo la voz 
...la, la, la,
lo que me falta, yo creo. 
...la, la, la,

(su voz se quiebra)

... la, la, la!
¡No, es la técnica, me falta técnica!
La, la, la!
¡Vaya! No se puede tener todo.
Canto lastimosamente, 
pero bailo agradablemente. 
Lo digo sin exagerar. 
¡Cierto! La danza es mi fuerte, 
mi mayor atractivo. 
Y bailar no es nada fácil.

(bailando.)

¡Tra, la, la! ¡La, la! 
Para gustar a las mujeres, 
unas buenas piernas... 
¡La, la, la!... 
..no me viene nada mal. 
¡La, la, la!... 

(Da vueltas golpeando con el pie,
cae, pero sigue cantando.)

...¡La, la, la! 
¡No, es la técnica, me falta técnica!
¡Tra, la, la! 

Todavía un último ejemplo de la ópera de Offenbach, casi inmediatamente después, cuando, sentados ante un teclado, Antonia y Hoffmann hacen un duo,  ignorando él todavía el peligro que le supone cantar: C’est une chanson d’amour.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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