El Baltasar del Ludus Danielis de Beauvais

El festín de Baltasar (Círculo de Andrea Michieli)

Considerado por muchos como la primera ópera de la historia, el Ludus Danielis (Juego de Daniel o quizá mejor  Misterio de Daniel), es un drama litúrgico basado en el Libro de Daniel, compuesto a principios del siglo XIII de forma colectiva en la parroquia de Beauvais.  En esta ciudad del norte de Francia se encontró el manuscrito en el que registraron la música y el texto de las funciones que los miembros más jóvenes del clero venían haciendo en las fiestas de Navidad, representando tres de los pasajes del Libro: Daniel interpretando la escritura aparecida en la pared  durante el festín de Baltasar,  Daniel salvado de los leones a los fue entregado después por Ciro, y su anuncio del nacimiento del Mesías. Esto último explica su uso en esas fechas, aunque parece ser que la representación era el día de Año Nuevo y formaba parte de las celebraciones de los Santos Inocentes en las que a los jóvenes coristas y subdiáconos se les permitía tomarse un respiro y divertirse con una función teatral, que incluye además escenas cómicas y músicas más cercanas a lo popular que al gregoriano.

Dado que el manuscrito sólo contiene las notas musicales y la letra, sin información específica acerca de cuestiones como ritmo, tono e instrumentación, las interpretaciones pueden y suelen ser muy distintas. Aquí siguen unos fragmentos de la producción que encargó el Museo Metropolitano de Nueva York para celebrar en 2008 el cincuenta aniversario de su estreno en The cloisters, en cuya capilla de Fuentidueña se hizo esta filmación. En el primero asistimos al banquete, con una comprensible disminución del número de invitados, que pasan de un millar a un trío, en un video que, por lo demás, no requiere de ninguna explicación. Los adivinos son también aquí objeto de burla y excusa para una dosis del ingenuo (y difícil) humor característico de estas obras, con lo que cabe pensar que Handel conociera el Ludus Danielis o que estos personajes son risible carne de cañón para cualquier buen dramaturgo. Este primer fragmento, acaba con  la entrada de la esposa de Baltasar, que recomienda llamar a Daniel para desentrañar el significado de las palabras escritas en la pared.

El segundo está ya protagonizado por el profeta, que aquí sufre por Baltasar y su reino al ver lo que le auguran esas palabras, y que acaba aceptando las dádivas con que el rey quiere recompensar su labor.

Aunque sin imágenes, siguen a continuación estas dos escenas completas en la espléndida grabación de The Dufay Collective. El prólogo es un reconocimiento a los actores: Ad honorem tui Christi, Danielis ludus iste in Belvaco est inventus et invenit hunc juventus / Es en tu honor, oh Cristo, que este juego de Daniel ha sido interpretado en Beauvais, y son los jóvenes quienes lo han interpretado.  Y esta parte acaba momentáneamente bien porque Baltasar decide retornar los vasos sagrados; momentáneamente, porque no logra evitar que se cumpla la profecía y para cuando empieza la segunda ya ha desaparecido del mapa.

-♦-

Y, colorín colorado, se ha acabado este viaje en la Historia de la Música en el que hemos conocido Baltasares tan distintos y alejados como estas dos últimas formas de representar la aparición de la escritura en la pared durante aquel festín.

El festín de Baltasar (Giovanni Martinelli)

Belshazzar’s Feast, the Writing on Your Wall (Susan Hiller)

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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