Eyes wide shut, además del vals ®

Prescindiendo de la música diegética y excluyendo por tanto el vals de Shostakovich que tan famoso hizo la película, escuchado desde la radio del apartamento de la pareja protagonista en la primera escena, son dos los clásicos a quienes recurrió Kubrick en Eyes Wide Shut, Ligeti y Liszt, de los que tomó sendas composiciones para piano con bastantes puntos en común  -brevedad, simplicidad minimalista y carácter experimental- además de una evidente semejanza en el oído.

La primera que se escucha en la película es la segunda de las once piezas que forman la Música Ricercata de Ligeti, “ricercata” en el sentido más literal de la palabra, música buscada o investigada. Once piezas elaboradas cada una de ellas con una nota más que la anterior, la primera con sólo dos notas y la última por tanto con doce (lo que le permite ser también un fascinante ricercare contrapuntístico). La segunda tiene pues sólo tres notas, Mi♯, Fa♯ y Sol. Y con ellas, Ligeti construye un movimiento para el que indicó  “Mesto, rigido e cerimoniale”

Pero más que triste (“mesto”), es su carácter angustioso y amenazador lo que destaca en la película desde que acompaña la escena en que el protagonista masculino es literalmente desenmascarado por  ignorar la contraseña que le solicita el maestro de ceremonias de la extraña congregación con que se ha encontrado siguiendo una oferta de sexo cinco estrellas.  Por el camino, mujeres  desnudas y Strangers in the Night.

Tres  notas que al día siguiente suenan de nuevo especialmente ominosas y le recuerdan a la vez lo vivido (o soñado) cuando, buscando respuestas, se ve seguido en las desiertas calles de Manhattan por un inquietante personaje,

notas que reaparecen ya como leitmotiv del peligroso misterio en la siguiente escena y como tema principal (o más repetido) de la película, superponiéndose esta vez al Rex tremendae del Requiem de Mozart que está escuchándose en la, por lo visto, muy exquisita cafetería en que ha buscado refugio. Las notas se escuchan en el momento en que lee en el periódico que una reina de la belleza ha sido víctima de una sobredosis, indicándonos que relaciona esa noticia con su muy particular víspera.

Liszt aparece inmediatamente, cuando el doctor confirma sus sospechas en la morgue. La obra es Nuages gris, una pieza que, jugando con tríadas, parece aquí una derivada de la de Ligeti, ésta no menos inquietante, pero más depresiva. Y que siendo muy importante en la historia de la música, parece escrita especialmente para esa escena, en la que se escucha tras el recuerdo de la justificación que la noche anterior le había dado la mujer: “Porque me costaría mi vida. Y quizá la tuya.”

 

“Cuesta creer que Nuages grises fuera escrita en 1881”, escribe el violinista y divulgador Timothy Judd en «The Listener’s Club». “La armonía sorprendentemente progresiva de la pieza anticipa la música de Debussy y de los compositores del siglo XX. En sus últimos años, Liszt renunció a la deslumbrante y virtuosística bravura característica de su música anterior y se trasladó a un territorio extraño y experimental. Liszt escribió Nuages gris y obras tardías similares como un ejercicio particular. Esta música con visión de futuro no se interpretó hasta el siglo XX.”

Pero Liszt no renunció al carácter programático de su obra, y la composición habla claramente de nubarrones grises, sean físicos o mentales. Sin embargo, “aquí, la armonía está desligada de su «función». A medida que las voces se desplazan a través de un paisaje sonoro atmosférico y sombrío, un solo acorde adquiere un universo de significado expresivo. La aterradora disonancia de la tríada aumentada flota en el aire. El tiempo parece suspendido mientras los acordes finales se evaporan sin resolución.”

Y si Kubrick concluyó su Dr. Strangelove con We’ll meet again y La naranja mecánica con Cantando bajo la lluvia, aquí sólo se puede acabar, de un modo nada provocador, con el vals con que empieza Eyes Wide Shut, que no es de la Suite de Jazz nº 2 pero sí de Shostakovich. Porque a nadie le amarga un dulce, ni dos. Aunque Kubrick pegue un hachazo en negro a la primera de cambios y nos deje como si estuviéramos con los ojos cerrados de par en par.Y repita luego la jugada con los oídos, apagándonos la radio.

 

 

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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6 respuestas a Eyes wide shut, además del vals ®

  1. josepoliv dijo:

    Ganas de volver a ver la película de Kubrick es lo que me han venido, porque en su día no me enteré de nada, y no recuerdo ni haber atendido a los créditos en los que me hubiera dado cuenta de la existencia en su banda sonora de Ligeti y Listz. Música de ambos que ciertamente le da a la película una ambientación muy conseguida. Tal como dije no hace muchos días a raíz de posts dedicados a Ligeti, a mí se me hace necesaria una representación programática de su música y a fe que Kubrick me la proporciona haciendo que un tema que puede parecer insulso cobre interés, fuerza y sentido. Y de Liszt observar como de ser prácticamente el gran primer showman del piano pasó a ser un compositor clave para entender gran parte de la música de finales del XIX y primera mitad del siglo XX. Algún día, por fin, los programadores y directores de orquesta se pondrán de acuerdo y vamos a disfrutar de una más que justificada «renaissence» de este gran compositor. Y el último youtube memorable (el vals también). :-))))))

    • José Luis dijo:

      No conocia esa pieza de Liszt, y es realmente espectacular lo que llegó a avanzar. De la necesidad de apoyo visual para esa música, idea que comparto, sólo puede concluirse que es otro tipo de música. No es nada distinto de lo que sucede con la pintura. También comparto tu opinión sobrr el youtube. Era un poco en broma, pero puede que el hachazo que pega Kubrick explique el título ya de entrada. Creo que la he visto tres veces, tampoco me enteré de nada la primera vez.

  2. ‘Música ricercata’. Esa es mi deuda eterna con Kubrick en esta película (el vals, lo de Liszt y el resto de Ligeti ya lo conocía). Descubrí en ella esas prodigiosas composiciones. Qué inteligencia tan musical (no solo es gusto) la de Kubrick: se puede ver cada película suya siguiendo una melodía, un ritmo… ¡Gracias por el recordatorio!

    • José Luis dijo:

      Creo que la primera vez pense que era música original. Y hasta ahora no me había puesto a escucharla, el ricercare final me dejó hipnotizado, y el conjunto es increible.

      Es verdad, lo de Kubrick con la música es ante todo inteligencia. En eso seguramente ha sido el mejor. No creo que de muchos directores se recuerde tanto la musica que ha puesto en sus peliculas. Y no sólo la clasica, que el bombazo de los finales de La naranja mecánica con Cantando bajo la luvia, y Dr. Strangelove con We’ll meet again es espectacular.

      • Siempre, siempre está presente. Y en ‘El resplandor’ lo de Wendy Carlos, las células rítmicas de Ligeti, las percusiones de Penderecki… Creo que este hombre hacía antes la banda sonora y ya, si eso, le arrimaba la película. 🙂 Qué maravilla. Muchas gracias también por la respuesta. Un abrazo.

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