Migas de Proust (38)

La música, muy diferente en esto a la compañía de Albertina, me ayudaba a entrar en mí mismo, a descubrir en mí algo nuevo: la variedad que en vano había buscado en la vida, en el viaje, cuya nostalgia me daba, sin embargo, aquella corriente sonora que hacía morir a mi lado sus olas soleadas.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Migas de Proust (38)

  1. Josep Olivé dijo:

    Una vez te enamoras de la música ya es imposible dejarla de amar.

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