Beethoven: Sonata para piano núm. 21 en Do mayor Op. 53, «Waldstein» (1805)

Waldstein por la dedicatoria al conde Ferdinand von Waldstein, el amigo y protector que años atrás le había recomendado a Haydn asegurando que a través de él recibiría el espíritu de Mozart, esta es una de las más grandes y más revolucionarias sonatas de Beethoven, el equivalente a la «Heroica» entre ellas. Y solo hay que pensar en la música de Mozart y de Haydn para imaginar lo que supuso entonces escuchar por primera vez su inicio, la dura sonoridad  y la violencia del dificilísimo Allegro con brio, un primer movimiento desbordante de energía que parece el monólogo interior de un hombre desesperado.

Luego, un brevísimo movimiento lento cuya mínima melodía recordaremos menos que la enorme emoción que produce. Sorprendentemente titulado Introduzione (Adagio molto), aunque realmente se trata de eso, de una introducción al movimiento final, de la creación a partir de unas notas suspendidas en el aire de un grave y cada vez más tenso ambiente, de la exposición de un dolor insoportable que debe concluir necesariamente de una u otra forma.

Y concluye positivamente, pero no de forma gratuita. Porque si el final del Adagio del ”Emperador”, con el que tiene algun punto de contacto, lleva a una triunfante explosión de energía, aquí lo que sigue a la noche es, naturalmente, un amanecer. La sonata es también conocida como “L’Aurora” por los compases iniciales de este último movimiento, Rondó: Allegretto moderato, y la imagen es muy apropiada, la aurora de una esperanza. Luego aparece la determinación del héroe, pero también alguna duda, aunque finalmente prevalece el primer tema que poco a poco va haciéndose afirmativo y pasando de esperanza a convicción. Beethoven se la dedicó a Waldstein, pero más que en él, parece que estaba pensando en sí mismo.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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5 respuestas a Beethoven: Sonata para piano núm. 21 en Do mayor Op. 53, «Waldstein» (1805)

  1. Josep Olivé dijo:

    Es la única sonata que Beethoven dedica a su más importante mecenas y protector. Es una de las sonatas más interpretadas por los pianistas. Sonata heroica, abrumadora y absorbente, riquísima en temas y contrastes. Esplendorosos los tres movimientos. Como curiosidad a tener en cuenta la siguiente: el tema central no es el previsto en un inicio. El previsto era el conocido como «Andante favori» WoO57. Parece ser que el editor sugirió a Beethoven que con este andante la sonata se hacía demasiado larga. Primeramente Beethoven se enfureció por el reproche pero recapacitó y siguió el consejo de un editor que además de saber de música sabía venderla. Curioso pues la presencia de este andante, muy apreciado («favorecido») por el compositor y que interpretaba frecuentemente en sus recitales, y de ahí su nombre de «andante favori»… Una delicia, que traigo en las siempre densas y a la vez pulcras manos de uno de los grandes: Sviatoslav Richter…

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