Arias barrocas para la isla desierta (4) – Penas y penas

7. Vivaldi: Il Farnace, RV 711, Acto II, escena 6 – “Gelido in ogni vena”

Vivaldi firma esta joya desde su introducción, usando los mismos acordes repetidos del Invierno de sus «Cuatro Estaciones» para representar aquí el frío que hiela las venas del rey Farnace al pensar que su esposa ha cumplido la orden que le ha dado: asesinar a su hijo.  Vivaldi se lo tomó muy en serio, y el espanto, la tristeza y los remordimientos se suceden y combinan en una música tan abrumadoramente bella como dolorosa, y que dramatizada como hace Cecilia Bartoli, quizás le asombraría a él mismo. Para mayor gozoso sufrimiento, cuando parece que la pieza va a acabar después de la insufrible pena expresada en la segunda estrofa, emergen los golpes del frio, que ahora se entienden también como latidos del corazón, y el aria repite da capo, alargándose hasta los trece minutos; que pasan en un soplo, de modo que no hay excusa: de rodillas. Y a ver quien se resiste.

Gelido in ogni vena
Scorrer mi sento il sangue
L'ombra del figlio esangue
M'ingombra di terror

E per maggior mia pena
Vedo che fui crudele
A un'anima innocente
Al core del mio cor
Helada en todas las venas,
siento correr la sangre
La sombra del hijo exangüe
Me inunda de terror

Y para mayor pena mía
Veo que fui cruel
Con un alma inocente:
Con el corazón de mi corazón

 

8. Handel: Amadigi di Gaula, HWV 11, Acto II, escena 5 – “Pena tiranna”

La Pena tiranna del Amadis de Gaula lleva también el característico sello de Handel por lo muchísimo que tiene del famoso Lascia ch’io pianga. El sentimiento de esta pieza lo marcan el fagot y la secuencia circular de acordes de las cuerdas: Pena, fatiga y desesperanza, aunque sin el dolor añadido de la culpa, porque el pobre príncipe Dárdano no tiene la culpa de que Oriana prefiera a Amadis.

Pena tiranna
Io sento al core,
Né spero mai
Trovar pietà;

Amor m’affanna,
E il mio dolore
In tanti guai
Pace non ha.
Pena tirana
siento en el corazón,
no espero nunca
encontrar piedad.

Amor me aflige
y mi dolor,
con  tantos problemas,
no encuentra paz.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Arias barrocas para la isla desierta (4) – Penas y penas

  1. josepoliv dijo:

    Nada, nada, de rodillas desde la primera nota. Y en la de Handel pues a continuar de rodillas.

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